Publicado 06/04/2021 14:08CET

Familiares dicen que la acusada de apuñalar a su cuñada la había amenazado de muerte

Acusada de matar a puñaladas a su cuñada y prender fuego después a la casa donde vivían en Torrelavega
Acusada de matar a puñaladas a su cuñada y prender fuego después a la casa donde vivían en Torrelavega - EUROPA PRESS

Los vecinos oyeron a la víctima gritar "¡ay ay, que me matan!" y la acusada contestar: "Tranquila, ya está. Ya pasó"

SANTANDER, 6 Abr. (EUROPA PRESS) -

Los familiares de la mujer que murió en verano de 2019 presuntamente apuñalada por su cuñada, en el domicilio en el que ambas convivían en Torrelavega, han coincidido en la actitud "constantemente provocadora y desafiante" de la acusada hacía la víctima, a la que había amenazado de muerte con un cuchillo -extremo que ha corroborado también una amiga-.

Así lo han relatado este martes durante su declaración en el juicio, en la que también han testificado vecinos de la vivienda donde sucedieron los hechos, a primera hora de la mañana del 26 de julio, y que oyeron gritar a la agredida "¡ay, ay, que me matan!" y, a continuación, decir a la procesada: "Tranquila, ya está. Ya pasó". Entre la petición de auxilio y esta segunda frase pasaron "un par de minutos".

Los allegados han prestado declaración en la segunda sesión de la vista, que se celebra esta semana en la Sección Tercera de la Audiencia Provincial de Cantabria con jurado popular, en la que han indicado que la fallecida era "supertranquila" y "calmada" y que tenía "mucho miedo" a la implicada, hasta el punto de que puso un pestillo en la puerta de su habitación, en cuyo interior "hacía su vida". Y también llegó a comprar un spray de defensa.

El plenario arrancó con el interrogatorio de la acusada en el que reconoció parcialmente los hechos y se mostró conforme con la pena de catorce años y nueve meses de prisión que solicita la fiscal por asesinato con la eximente incompleta de responsabilidad. En concreto, admitió haberle asestado cuatro de los más de veinte navajazos que presentaba el cuerpo, porque "un científico me programó para que lo hiciera", según justificó la sospechosa, que está ingresada en Psiquiatría de Valdecilla.

En esta segunda jornada del juicio también estaba citado el hermano de la fallecida y pareja de la acusada, pero no ha comparecido por informes médicos que así lo desaconsejaban debido a su estado de salud. En su lugar, y a petición del ministerio público, se ha leído la declaración que prestó en octubre de 2011 ante el juez instructor.

Entonces, el hombre refirió acusaciones de su compañera sentimental hacia su hermana, que "no se enfrentaba" a ella, y hacia la familia, porque creía que la iban a "deportar" a su país -República Dominicana- o incluso a "matarla" si le internaban a él a una residencia.

Quienes sí han comparecido ante el tribunal han sido los hijos del hombre y sobrinos de la víctima, que han corroborado que cuando tuvo lugar el crimen la pareja llevaba más de una década conviviendo en tanto que la fallecida se había ido a vivir con ellos hacía unos seis años.

CONTINUOS ENFRENTAMIENTOS

Han destacado que la relación entre ambas era de "continuos enfrentamientos" que "provocaba" la procesada, pues su tía "en ningún momento buscaba conflictos", situación que había empeorado a raíz del ictus que sufrió su padre en 2018, cuando todos se volcaron en su cuidado.

En este sentido, la hija ha indicado que desde entonces la acusada "siempre" acompañaba al hombre a las consultas médicas, excepto el día en que sucedieron los hechos, pues la tarde anterior le comunicó que no iría pero sin darle "ninguna explicación".

Así, a primera hora de la mañana la chica pasó a recoger a su padre para ir al hospital y le "sorprendió" que la sospechosa estuviese ya despierta y vestida con ropa de calle. Mientras estaban en Valdecilla recibió una llamada suya preguntando cuándo iban a volver a casa y como la notó "muy nerviosa", llamó a su tía, pero contestó la acusada.

Al principio explicó que había respondido al teléfono porque la víctima estaba "enfadada" con ella, y después le dijo que "se había ido". En consecuencia, empezó a tener una "mala sensación" y a sospechar que había pasado algo a su tía, por lo que avisó a su hermano y a su novio para que se acercaran a la vivienda.

Este último fue el primero en llegar y, al llamar al timbre, la acusada abrió, pero solo una "rendija" de la puerta. Preguntó por la víctima y le dijo que se acaba de ir, y le pidió a continuación que le dejara entrar, ante lo que se puso "nerviosa" y cerró de un "portazo".

Después vino el hermano y volvieron a llamar los dos, pero "no dio señales de vida" ni tampoco "hablaba". Tan solo la escucharon, junto a un peluquero que tiene su negocio al lado del portal y que subió al piso con ellos, "detrás de la puerta, como si tropezara" con algo, por lo que llamaron a la Policía.

TODO ORDENADO EN EL PISO Y EL COLCHÓN QUEMADO Y CON SANGRE

Tras descubrirse lo que había pasado, entraron a la vivienda estos dos testigos, que han coincidido en que estaba "todo ordenado", salvo el colchón donde murió la mujer, que vieron "lleno de sangre" y "quemado", al igual que otra habitación que ardió "entera". Y además, había "una maleta hecha".

Por su parte, padre e hija se enteraron de lo sucedido cuando regresaban en ambulancia de la consulta médica de Valdecilla, y el hombre fue trasladado al Hospital de Sierrallana, donde permaneció ingresado "atacado de pánico" y con "terror absoluto" a que la acusada le hiciera algo a él.

Sus hijos han testificado también que la tarde anterior al crimen estuvieron en la vivienda para abordar la necesidad de internarle en una residencia, y han señalado que durante la conversación la acusada se negó a abandonar la habitación y tuvieron la sensación de que su presencia estaba "coartando" a su padre y no se expresaba "libremente".

Así, aunque verbalmente manifestaba su rechazo a ese traslado, "asentía con la cabeza" cuando "quitaba la mirada" la procesada, que también "se reía con aire chulesco" al lograr que progenitor e hijos no pudieran hablar en privado ese asunto, debido a su actitud "controladora". De hecho, las "pocas" ocasiones que estaban a solas con él eran cuando se presentaban en casa sin avisar, han apuntado.

Han añadido al respecto que la procesada era "superdesconfiada" y que se encarga "exclusivamente" de gestionar sus asuntos -como unas ayudas que había solicitando indicando que vivía con "dos amigos" en vez de con su pareja y su cuñada, por si no se la concedían por los "bienes" que tenía él-.

Y también que su padre la había dado de alta en la Seguridad Social como empleada suya del hogar para conseguir la nacionalidad española, pese a que "no desempeñó" tareas domésticas ni se encargó tampoco de la atención y cuidado del hombre.

AMENAZA CON CUCHILLO Y SPRAY DE DEFENSA

De su tía, han apuntado que tenía una minusvalía y estaba "debilucha". En la vista también ha declarado una amiga suya, a la que manifestó los "roces" con la acusada y que estaba "disgustada" porque estaba "obsesionada" con ella y la tenía "manía", mientras que ella no quería "discutir" porque "evitaba siempre los conflictos".

En este punto, ha indicado que la había amenazado con un cuchillo y con matar a su hija primero y a ella después, tras lo cual "compró un spray de pimienta por si acaso". "Lo tienes en el bolso y si hay una reacción rara, lo usas", le recomendó a la víctima su amiga. "Nunca pensé que iban a ser las cosas...", ha expresado para finalizar su declaración.

El juicio continuará el miércoles con el resto de la prueba testifical, el jueves con la pericial, conclusiones e informes, y concluirá el viernes con el veredicto del jurado.

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