Mancomunidad Vega del Henares busca avanzar en la recuperación de residuo orgánico con el contenedor marrón como aliado

La estrategia sirve para rescatar un 30% de residuos orgánicos que iban al contenedor gris: "Hay conciencia, falta mejorar la calidad"

El contenedor marrón, un aliado para los vecinos de la Mancomunidad Vega del Henares
El contenedor marrón, un aliado para los vecinos de la Mancomunidad Vega del Henares - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla-La Mancha
Publicado: lunes, 20 abril 2026 16:56

GUADALAJARA, 20 Abr. (EUROPA PRESS) -

Hubo un tiempo en que los restos de comida no eran un problema. Las cáscaras, las sobras o los posos del café acababan en un cubo que, en muchos pueblos, terminaba alimentando a gallinas o regresando directamente a la tierra. Nada se perdía del todo.

Hoy, ese gesto ha desaparecido en gran parte de los hogares. Todo cabe en una bolsa que desaparece sin rastro. O casi. Porque lo que se tira no desaparece, solo cambia de lugar.

En el caso de Guadalajara, como en otros muchos puntos de la geografía española, ese destino empieza a decidirse en un punto todavía bastante desconocido para algunos como es el contenedor marrón, o lo que podría denominarse el contenedor de restos de comida.

Y es que, es en la cocina donde empieza todo. Allí, entre lo cotidiano, se decide una de las pequeñas grandes batallas de la sostenibilidad: separar o no separar.

LOS HAY QUE YA SÍ Y QUE TODAVÍA NO

"El orgánico lo tiro en la bolsa de basura normal; el marrón no sé muy bien para qué sirve", reconoce a Europa Press María Carmen López. Como ella, muchos vecinos reciclan, pero sin tener claro todavía este nuevo paso ni qué deben depositar en el contenedor gris y qué en el marrón. "Reciclamos el amarillo y el azul, pero el marrón aún no lo tenemos tan asumido", añade Patricia García.

El cambio ya está en marcha y también hay quien lo asume sin problema. "Ahí tiro restos de comida, peladuras... no cuesta nada hacerlo", explica Marce Ruiz.

Lucía, por su parte, lo resume en una idea sencilla: "Es un esfuerzo mínimo si te lo han enseñado desde pequeño".

Lo cierto es que, entre dudas y hábitos nuevos se abre una transición silenciosa. Y ahí, precisamente, entra en juego el trabajo que se está desarrollando, paulatinamente, pero con éxito, en la provincia.

DE PROBLEMA A OPORTUNIDAD

Desde la Mancomunidad Vega del Henares (MVH) insisten en que el cambio no es solo instalar contenedores, sino acompañar a la ciudadanía. Campañas como 'Abre tu puerta a la orgánica' han llevado la educación ambiental a colegios, mercados y asociaciones, acercando un mensaje muy concreto: esto no es más complicado, es más útil.

"Cuando separamos bien, esos residuos dejan de ser un problema y pasan a convertirse en energía o en compost", explica Nacho Aguado, gestor de la empresa que presta el servicio en los municipios de la MVH.

Aguado señala en este punto que en los primeros meses del año, la estrategia ha conseguido ya rescatar el 30% del total de residuos que anteriormente terminaban en el contenedor gris.

El contenedor marrón, en realidad, es mucho más simple de lo que parece. "Es el contenedor de la comida", resume por su parte Carlos Risco, gerente del Consorcio de Residuos de la Diputación de Guadalajara, desde donde se presta también este cometido a los pueblos de menos de 5.000 habitantes.

Aportan aquí un dato que lo cambia todo: la materia orgánica supone casi el 40% de nuestra basura. Esto significa que casi la mitad de lo que se tira podría tener una segunda vida.

EL RECORRIDO DE LA RECUPERACIÓN

Un viaje que ya tiene recorrido. Los restos recogidos en la provincia llegan a la planta de Torija, donde se transforman en compost que vuelve al campo o en biogás capaz de generar energía. No es un proceso nuevo, pero sí lo es su dimensión actual: hacerlo desde cada cocina.

Sin embargo, el sistema no funciona solo. "Podemos tener la mejor infraestructura, pero si el ciudadano no separa bien, todo pierde eficacia", advierte Alberto Pariente, responsable de logística del servicio de gestión de la MVH.

En su trabajo diario ve el mismo patrón, con errores pequeños pero que pesan mucho. Bolsas mal usadas, residuos mezclados, prisas. Y eso, para él, tiene consecuencias. Separar bien reduce costes; hacerlo mal los incrementa. Lo que se decide en casa acaba impactando en todos. Ese es el mensaje.

Aun así. Pese a que el quinto contenedor aún es el gran desconocido para muchos. El avance es real. El contenedor marrón ya forma parte del paisaje en buena parte de la provincia, aunque en municipios pequeños su implantación aún está consolidándose.

Por ello, desde las entidades competentes insisten en la necesidad de seguir realizando un trabajo pedagógico como el que se realiza desde la MVH en los municipios que la integran --con un tercio de la población de la provincia aproximadamente--. El reto, el de explicar, repetir y acompañar.

Unos y otros coinciden en que el cambio no es solo técnico, es cultural. Cada vez más residuos encuentran su camino correcto. Pero el reto sigue siendo el mismo, y no es otro que entender que no es basura, sino recurso.

Así, separar una cáscara o unos posos de café no es un gesto menor, apuntan los expertos. Es una decisión que conecta la cocina con el campo, la energía y el futuro.

Tal y como coinciden, no se trata de inventar nada nuevo sino de recuperar una idea sencilla. Y es que lo que se tira, no desaparece. Puede volver a la tierra, puede convertirse en energía y, entre el cubo de la basura y el contenedor marrón, hay una forma más inteligente y responsable de hacer las cosas bien.

Contador

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado