Archivo - Cartel de la SMR 2026. - SMR - Archivo
CUENCA, 21 Mar. (De Marco Antonio de la Ossa para EUROPA PRESS) -
Desde su fundación en 1962, la Semana de Música Religiosa de Cuenca se ha consolidado de forma progresiva como uno de los festivales históricos de la música académica, en general, y sacra, en particular, en España.
En el espectacular marco patrimonial de la ciudad de Cuenca y en coincidencia con la celebración de la Semana Santa, el festival ha construido a lo largo de más de seis décadas una identidad artística propia dentro del panorama musical europeo. De esta manera, la 63ª edición se celebrará entre el Sábado de Gloria, 28 de marzo, y el Domingo de Resurrección, 4 de abril de 2026, manteniendo su tradicional inserción en el calendario litúrgico y cultural de la ciudad Patrimonio de la Humanidad.
En esta edición se ha elegido el lema 'Pax' como centro. A diferencia de ediciones precedentes, en las que los ejes temáticos funcionaban como marcos amplios o sugeridos, en 2026 la temática se convierte en un principio rector. En cuanto al cartel elegido, sirve como homenaje en el centenario del artista Manuel Millares, unido a Cuenca (la Fundación Antonio Pérez alberga un buen número de obras del canario).
La programación principal consta de 16 conciertos, a los que se suman 5 actividades integradas en el bloque SMR Abierta. En este último caso, actuarán el Coro Sottovoce (sábado 21 de marzo) y el Coro de Voces Blancas del Conservatorio Profesional de Tenerife, que ofrecerá un recital el sábado 28 de marzo. También se celebrará el IV Concurso Pedro Aranaz en el Conservatorio Profesional de Música de Cuenca (los ganadores ofrecen un concierto el martes 24 de marzo por la tarde) y el alumnado de este centro educativo ofrecerá un recital en la Residencia Provincial 'Sagrado Corazón de Jesús'.
Así, las actividades performativas se reparten entre espacios ya habituales del festival: Teatro Auditorio "José Luis Perales" (sala principal y sala Theo Alcántara), Espacio Torner, Iglesia de San Miguel, Iglesia de la Asunción (Cardenete), Iglesia de Ntra. Sra. de la Natividad (Arcas), Colegiata de Belmonte, Iglesia de Santa María (Alarcón), Conservatorio Profesional de Música "Pedro Aranaz", Residencia Provincial "Sagrado Corazón de Jesús" y Catedral de Cuenca. De la misma manera, en colaboración con la Universidad Internacional Menéndez Pelayo, se han organizado unas jornadas de carácter divulgativo que tendrán lugar entre el 26 y el sábado 28 de marzo. Llevan por nombre III
Espacio de Música y Pensamiento: ecos de la memoria en la creación actual. Millares, in memoriam. Además, se desarrolla el IV Ciclo de conferencias con María del Ser entre el 28 y el 30 de marzo.
AGRUPACIONES Y DIRECTORES
Desde el punto de vista de los intérpretes, en la 63ª Semana de Música Religiosa de Cuenca participarán un total de 12 formaciones vocales e instrumentales de diferentes procedencias: Huelgas Ensemble, Il Fervore, Pérgamo Ensemble, PluralEnsemble, Stylus Luxurians, Amystis, I Gemelli, Ensemble De Caelis, La Bellemont, Accentus, Monteverdi Choir, Insula Orchestra y la Orquesta y Coro de la SMR de Cuenca. También se han programado un buen número de programas de cámara, que estarán protagonizados por Mónica Melcova & Juan María Pedrero, Guillermo Pastrana, Alexandra Nowakowski, Joan Martín-Royo & Rubén Fernández-Aguirre, El Gran Teatro del Mundo, Stylus Luxurians & Sören Sieg y Sara Águeda.
Al frente de estas agrupaciones se situarán Paul Van Nevel, Jesús Merino, Laurence Brisset, Rafael Muñoz, Fabián Panisello, José Duce Chenoll, Mathilde Étienne, Emiliano González Toro y Laurence Equilbey, además del propio Andoni Sierra, director artístico del festival, que conducirá de nuevo a la Orquesta y Coro de la SMR.
COMPOSITORES Y REPERTORIO
La nómina de compositores que se escucharán en Cuenca en la 63ª Semana abarca desde la Baja Edad Media hasta el siglo XXI, con una presencia constante de Johann Sebastian Bach, convertido en eje estructural del discurso y en referente canónico. De esta forma, se disfrutará música de Adrien Basin (c.1430-1497), Antoine Busnois (c.1430-1492), Juan del Encina (1468-1529), Jean Richafort (c.1480-c.1547), Luis de Narváez (c.1500-1552), Diego Ortiz (c.1510-1570), Antonio de Cabezón (1510-1566), Alonso Mudarra (c.1510-1580), Tomás Luis de Victoria (c.1548-1611), Claudio Monteverdi (1567-1643), Thomas Tomkins (1572-1656), Girolamo Frescobaldi (1583-1643), Isabella Leonarda (1620-1704), Louis Couperin (1626-1661), Lucas Ruiz de Ribayaz (1626-1667), Johann Christoph Bach (1642-1703), Marc-Antoine Charpentier (1643-1704), Johann Theile (1646-1724), Georg Muffat (1653-1704), François Couperin (1668-1733), Charles Piroye (c.1668-1724), Reinhard Keiser (1674-1739), Jean-Philippe Rameau (1683-1764), Johann Sebastian Bach (1685-1750), Domenico Scarlatti (1685-1757), Joseph Dall'Abaco (1710-1805), Franz Joseph Haydn (1732-1809), Marianne von Martínez (1744-1812), Charles-Marie Widor (1844-1937), Hugo Wolf (1860-1903), Anton Webern (1883-1945), Francis Poulenc (1899-1963), György Kurtág (1926), Antón García Abril (1933-2021), Jesús Villa Rojo (1940), Vladimir Tarnopolski (1955), Bruno Dozza (1962), Fabián Panisello (1963), Sören Sieg (1966), Jesús Navarro (1980) y Sofía Gubaidulina (1931-2025).
En cuanto a la partitura de encargo de la 63ª edición de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, seña de identidad del festival, es 'Canciones del alma' (2026), de Jesús Villa-Rojo, obra que se estrenará dentro del concierto ofrecido por PluralEnsemble bajo la dirección de Fabián Panisello. En ese mismo programa también se escuchará por primera vez Change (2024-2025), de Fabián Panisello.
INVESTIGACIÓN Y RECUPERACIÓN HISTÓRICA
Uno de los puntos más sorprendentes de la programación es el "estreno mundial absoluto", tal y como se ha señalado en el programa y en distintas informaciones, del oratorio Santa Elena en el Calvario de Marianne von Martínez (1744-1812). También se escucharán distintas composiciones exequiales de Alonso Xuárez, uno de los maestros de capilla de la Catedral de Cuenca en la época barroca, en la Iglesia Románica de Arcas, en algunos casos publicadas y grabadas unos años atrás.
En el apartado de composiciones destacadas de la historia de la música académica occidental que se escucharán en la 63ª edición de la Semana de Música Religiosa de Cuenca cabe señalar, en primer lugar, la Misa en si menor BWV 232 de Johann Sebastian Bach, una de las grandes cumbres de la música sacra occidental.
Esta partitura volverá a interpretarse en el festival tras ser interpretada en 1964, 2002, 2004, 2010, 2016, 2018 y 2022. En esta ocasión, la ejecución correrá a cargo de Accentus, Monteverdi Choir e Insula Orchestra bajo la dirección de Laurence Equilbey, en lo que se espera, tal y como fueron las interpretaciones del siglo XXI de esta pieza, uno de los conciertos de la edición.
A ella se suma otra obra interesante del repertorio religioso europeo, el Vespro della Beata Vergine (1610) de Claudio Monteverdi, que será interpretado por el conjunto I Gemelli. Junto a estas partituras del repertorio sacro europeo, la programación incluye también otras propuestas como la Pasión según San Marcos, atribuida a Reinhard Keiser, vinculada a la tradición pasionista alemana de comienzos del siglo XVIII y transmitida a través de un manuscrito relacionado con Johann Sebastian Bach, así como diferentes páginas del repertorio vocal e instrumental barroco y renacentista que completan un panorama estilístico centrado principalmente en la música sacra y profana de los siglos XVII y XVIII.
ANÁLISIS
En primer lugar, cabe subrayar el deseo de que se alcancen los éxitos artísticos que presupone el notable esfuerzo económico que sostiene el festival y que merecen tanto la propia SMR como la ciudad y la provincia de Cuenca, especialmente si se tiene en cuenta el importante respaldo financiero que las instituciones locales, provinciales y regionales destinan a esta iniciativa cultural.
Además, la dimensión pública de este apoyo institucional refuerza la necesidad de que la programación alcance el mayor impacto artístico y social posible y sea rigurosa en todos los sentidos. Si se atiende a los espacios elegidos, bellísimos en su mayoría, aunque de aforo reducido o muy reducido en no pocos casos, la línea marcada parece señalar que, un año más, se apuesta más por lo reservado que por la atracción de grandes públicos.
De esta forma, se observa una clara continuidad espacial, sin apenas incorporación de nuevos enclaves, hecho que evidencia una cierta falta de riesgo en la exploración de nuevos contextos sonoros y simbólicos. Desde el ámbito estructural, puede considerarse que la programación evidencia nuevamente un marcado carácter camerístico. La mayor parte de los conciertos están protagonizados por solistas, dúos o agrupaciones de pequeño formato, generalmente por debajo de los 20-25 intérpretes.
Este planteamiento, observado con cierta frecuencia en las últimas ediciones, condiciona, de manera inevitable, la dimensión sonora global del festival y su presencia escénica en algunos de los espacios de mayor tamaño utilizados habitualmente por la Semana. La relación entre repertorio, plantilla instrumental y características acústicas de los recintos constituye, por tanto, uno de los aspectos que conviene observar con atención en el desarrollo real de los conciertos.
Así, 13 de los recitales son camerísticos, mientras que solo 3 muestran grandes formaciones/dimensiones. Otro de los aspectos que merece atención en la edición de 2026 es la política de precios. Las localidades alcanzan los 42 euro en el concierto de clausura, 38 euro en varios conciertos sinfónico-corales y 30 euro en buena parte de los conciertos de formato camerístico.
En un festival sostenido mayoritariamente, como se indicó, con financiación pública, y con una programación ampliamente camerística, estas tarifas pueden plantear interrogantes en relación con la accesibilidad cultural y con la participación de sectores amplios del público potencial.
La relación entre financiación pública, política de precios y acceso ciudadano constituye, por tanto, un aspecto relevante dentro del debate sobre la función social de este tipo de festivales. Además, no se han programado conciertos didácticos dirigidos a escolares de Cuenca y provincia, hecho a todas luces mejorable y denunciable.
De la misma forma, se ha dibujado un relato programático cerrado, casi narrativo, en torno a los conceptos de guerra, conflicto, lamento y paz. Así, el festival intenta trazar un recorrido que, en no pocas ocasiones, se asocia a repertorios que no tienen nada que ver con estos ejes y se muestra, por tanto, artificial e impreciso.
Aún desde un punto de vista positivo y muy necesario en estos días en todos los ámbitos, presenta consecuencias problemáticas desde el punto de vista artístico y de recepción en cuanto a algunos de los títulos y significados asignados a los conciertos y obras musicales. De la misma forma, se echan en falta un mayor número de directores, solistas y agrupaciones de gran proyección internacional que pudieran actuar como efecto-llamada para el público general, fuera del concierto de clausura.
Históricamente, la presencia de intérpretes de gran notoriedad artística o mediática ha contribuido a generar expectación en determinadas ediciones del festival, circunstancia que, en esta ocasión, parece, a priori, menos evidente. En este sentido, llama también la atención el cambio de rumbo planteado por Andoni Sierra, ya que, en programas anteriores, ha subrayado el apoyo a las agrupaciones españolas en sus programas.
En este caso, parece atender a una visión más internacional. Además, también ha decidido arriesgar en mayor medida y dejarse buena parte del presupuesto en el concierto de cierre. De igual modo, se echan en falta en otras citas formaciones orquestales de mayores dimensiones y empaque. Algo similar puede señalarse en relación con parte del repertorio programado.
Si bien muchas de las obras seleccionadas poseen un indudable interés musicológico, su capacidad de atracción para públicos más amplios puede resultar más limitada. La interpretación de la Misa en si menor BWV 232 refuerza el protagonismo bachiano dentro de la edición, alcanzando con su programación de 2026 la cifra de 8 interpretaciones en la historia de la Semana de Música Religiosa de Cuenca, lo que la sitúa entre las obras más escuchadas del festival y, a buen seguro, puede lograr el mayor aforo.
Eso sí, la programación ofrece también un recorrido estilístico amplio que abarca repertorios pertenecientes a diferentes periodos históricos. Esta diversidad constituye uno de los rasgos característicos de la SMR desde hace décadas y permite establecer un diálogo entre música antigua, repertorio clásico y creación contemporánea. El conjunto de autores representados también permite identificar una presencia significativa, aun mejorable, de compositores españoles.
De los compositores programados, 13 son españoles, lo que representa aproximadamente el 28% del total. Entre ellos se encuentran 3 creadores vinculados al ámbito cultural de Castilla-La Mancha (Alonso Xuárez, Jesús Villa Rojo y Jesús Navarro), cifra también ampliable. Su música se interpretará en espacios muy reducidos. En cuanto a la presencia femenina en el repertorio, aparecen tres compositoras --Isabella Leonarda, Marianne von Martínez y Sofía Gubaidulina--, lo que representa aproximadamente un 6% del total de autores programados.
Esta cifra asciende levemente la terna de compositoras de la Semana con respecto a ediciones precedentes y parece iniciar un camino en línea con la gestión cultural actual, aunque también se muestra mejorable (no hay que olvidar sumar algunas aportaciones creativas, improvisaciones o intervenciones artísticas de Mónica Melcova, Alia Sellami y Laurence Brisset dentro de diferentes programas de esta edición).
En lo que respecta a la terna de directores, la programación presenta una presencia femenina minoritaria, aunque superior a la observada en algunas ediciones anteriores. De las 11 direcciones musicales identificadas en la programación, 3 corresponden a directoras --Mathilde Étienne, Laurence Brisset y Laurence Equilbey--, lo que representa aproximadamente un 27,27% del total, frente a 8 directores hombres (72,73%).
Aunque la proporción continúa mostrando un cierto desequilibrio, la presencia femenina resulta algo más significativa que en otros momentos de la historia reciente del festival. Este pequeño cambio parece alinearse con los debates actuales presentes en la gestión cultural y en el ámbito de la música académica internacional, en la que se está produciendo una revisión progresiva de los repertorios y de la visibilidad de creadoras e intérpretes.
En cuanto al cartel, como se ha señalado, se inspira en una obra del artista canario Manolo Millares, figura clave del informalismo español y uno de los creadores más influyentes del arte europeo de la segunda mitad del siglo XX. La imagen presenta una forma vertical atravesada por una cruz negra de trazo violento y gestual sobre fondo claro, construida con el característico lenguaje matérico y desgarrado del artista. Algunos observadores han señalado que la composición podría sugerir también una silueta humana femenina, de modo que la cruz no remitiría necesariamente a una lectura religiosa, sino más bien corporal (por respeto, preferimos no entrar en más detalles).
En lo referente a la presencia de músicos vinculados a la ciudad o a la provincia de Cuenca, la participación continúa siendo limitada. En esta 63ª edición se cuenta con el violinista y director conquense Jesús Merino. Además, también participan los músicos afincados en Cuenca Josep Saperas y Jimena Villegas.
Por otro lado y, de nuevo, no se ha explicado públicamente el criterio de selección de los intérpretes que integran la Orquesta y el Coro de la Semana de Música Religiosa de Cuenca. A falta de información detallada sobre su composición, todo parece indicar que la presencia de músicos de la provincia en sus filas es inexistente (ojalá nos equivocáramos en este sentido).
Desde nuestro punto de vista, sería deseable que, en futuras ediciones, se reforzara la integración de solistas y formaciones profesionales locales y provinciales dentro del festival. De esta manera, se fortalecería su arraigo territorial y su relación con el tejido musical de la ciudad.
Resulta especialmente llamativa la manera en la que se ha presentado el oratorio Santa Elena en el Calvario de Marianne von Martínez, anunciado en nota de prensa, redes y programa al como "estreno mundial absoluto", además de como un rescate del olvido de esta compositora Desde un punto de vista musicológico, esta formulación no es rigurosa, ya que se trata de una obra compuesta en el siglo XVIII por lo que no puede hablarse en sentido estricto de un estreno absoluto.
La denominación adecuada sería, en todo caso, la de recuperación histórica o estreno en tiempos modernos tras su edición y reconstrucción. Este matiz no es menor, especialmente en un festival que ha hecho de la investigación y la recuperación patrimonial uno de sus pilares discursivos.
De la misma forma, la música de esta compositora forma parte de muy diferentes programas de conciertos y no está en el olvido. Incluso, se interpretaron dos de sus obras, Et vitam venturae saeculi y Kyrie, en la Semana de Música Religiosa, más en concreto en 1984, bajo el mandato de Pablo López de Osaba.
Por ello, hablar de "estreno mundial" o de "rescate del olvido" puede inducir a equívoco: en estos casos suele tratarse más bien de una recuperación o primera interpretación moderna de una obra concreta. Además, no se indica quién ha realizado la transcripción o edición de la partitura, un aspecto clave en cualquier recuperación patrimonial.
En consecuencia, la utilización imprecisa de este tipo de términos no solo genera confusión en el público, sino que diluye el valor real --y muy significativo-- del trabajo musicológico que implica devolver al presente una partitura olvidada del repertorio sacro europeo.
Del mismo modo, resulta particularmente significativo que la música exequial de Alonso Xuárez, compositor activo en su Catedral durante la época barroca, no se escuche precisamente en el templo donde fue concebida y donde debió resonar originalmente, ya que será ejecutada en la iglesia románica de Nuestra Señora de la Natividad de Arcas, un espacio de gran belleza arquitectónica y muy adecuado para repertorios de la época medieval y renacentista y agrupaciones de reducido tamaño.
Esta decisión ilustra una de las paradojas recurrentes del festival: la programación de repertorios ligados a la historia musical de la Catedral conquense que, sin embargo, terminan, un año más, interpretándose en otros escenarios. Tampoco se ha atendido a conmemoraciones de aniversarios de creadores destacados como don Manuel de Falla, Brucker, Ligeti, Satie o Cristóbal Halffter.
Más allá de estas consideraciones analíticas --formuladas desde el estudio continuado de la trayectoria histórica y artística del festival--, cabe desear que la 63.ª Semana de Música Religiosa de Cuenca alcance el elevado nivel interpretativo que su programación sugiere y contribuya a consolidar el prestigio de una cita cultural que, desde hace más de seis décadas, forma parte del patrimonio musical de Castilla-La Mancha y del panorama de la música académica en España.