Actualizado 28/06/2007 17:09 CET

Rouco (TSJCM) reivindica el papel del magistrado decano, al imponer la Cruz de San Raimundo de Peñafort al de Toledo

TOLEDO, 28 Jun. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, Vicente Rouco, reivindicó hoy los decanatos y el trabajo de los magistrados decanos, durante el acto de concesión de la Cruz de San Raimundo de Peñafort al juez decano de Toledo y titular de Juzgado de Primera Instancia e Instrucción número 1 de Toledo, Juan Ramón Brigidano Martínez.

En un emotivo y extenso acto, celebrado en la Audiencia Provincial de Toledo, Rouco quiso homenajear a esta figura judicial, en un momento en el que está "en tela de juicio", ya que ha realizado "importantes servicios a la justicia".

También reseñó en su intervención el trabajo de los jueces de Juzgados menores, los de Primera Instancia e Instrucción mixtos y al "juzgado base", porque es en aquellos donde "un juez se implica y conoce todos los asuntos".

Por otra parte, se refirió al reciente 30 aniversario de las primeras elecciones democráticas celebradas en España, recordando que el primer ideal que recoge la Constitución es el de la justicia, un trabajo, recordó por otra parte, "poco conocido" y a veces "denigrado por los fallos", muchos de los cuales son imputables a la falta de medios, precisó.

Por su parte, el homenajeado, tras recibir la Cruz de San Raimundo de Peñafort de manos de Rouco y el presidente de la Audiencia de Toledo, Manuel Gutiérrez, se reconoció como una persona que ha pretendido siempre "ver personas detrás de los papeles" y "rectificar cuando me equivoco", además de rechazar el negativismo y "ser lo más tolerante posible".

SERVICIO A LOS DEMÁS

Brigidano Martínez, quien tuvo palabras emotivas para su esposa, padres, amigos y compañeros de profesión, señaló que sólo la predisposición del servicio a los demás se esconde tras sus distintos cargos, convencido de que "no se puede ver los toros desde la barrera y luego quejarse de que las cosas no se arreglan".

También tomaron la palabra el Fiscal Jefe del Tribunal Superior de Justicia de Castilla-La Mancha, José Martínez Jiménez, que destacó cómo el de hoy sí es un "acto de justicia", y el presidente de la Audiencia Provincial, quien describió al magistrado homenajeado como "un juez conciliador que persigue la justicia".

El acto, presidido por Vicente Rouco, se inició con las sentidas palabras de la secretaria coordinadora de la provincia de Toledo, y colaboradora desde hace ocho años de Juan Ramón Brigidano, un compañero "cercano y amable, paciente y dispuesto para el trabajo" que con sus "respeto, escucha y búsqueda de consenso para resolver los problemas" ha hecho que todos los que trabajan con él se vean beneficiados.

ACCESIBLE Y CERCANO

Por su parte, la decana delegada de la Junta de Jueces de Toledo, Pilar Martínez, alabó el esfuerzo del juez decano para lograr "mejores medios" --algo que detallaron todos los intervinientes--, mientras que el director de la Escuela de Práctica Jurídica 'Sixto Ramón Parro', José Sánchez, quien habló del condecorado como un juez "accesible, cercano y tolerante", algo, reconoció, que "es de agradecer en los tiempos que corren".

El acto de imposición de la Cruz contó con la presencia de miembros de la Sala de Gobierno del Alto Tribunal, de los presidentes de las Audiencia Provinciales de Toledo, Ciudad Real y Guadalajara, además de magistrados, jueces, abogados, procuradores y resto de personal al servicio de la justicia de Toledo y otros lugares de España donde Brigidano ha sido destinado.

La Cruz de San Raimundo de Peñafort es la distinción más importante a la que puede acceder un profesional vinculado al mundo de la justicia. Juan Ramón Brigidano Martínez tiene 43 años, y es natural de la localidad de Tielmes (Madrid).

Es juez desde el año 1991, y su primer destino fue el Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 2 de Santa Cruz de la Palma (Canarias), donde ocupó plaza hasta el año 1996, cuando coincidiendo con su ascenso a magistrado fue destinado al Juzgado de 1ª Instancia e Instrucción nº 6 de Jaén.