Archivo - El arzoboispo de Valladolid, Luis Argüello. Archivo. - Jesús Hellín - Europa Press - Archivo
VALLADOLID, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -
El arzobispo de Valladolid, Luis Argüello, ha abordado, en su carta pastoral de esta primera quincena de junio, el sacramento de la Eucaristía y ha apuntado que si "la situación o estado de vida" de una persona es incompatible con la plena comunión con el Señor y su Iglesia no puede acercarse a comulgar "sin una decisión firme de cambiar de vida restituyendo el daño provocado" por la "situación de pecado".
El también presidente de la Conferencia Episcopal Española se ha referido así a quienes participan "en una relación pecaminosa, en abusos respecto de otras personas, ya sea en el campo económico, laboral, ya sea en el campo psicológico o afectivo, o defendiendo públicamente posiciones contrarias a la moral cristiana", quienes no pueden acercarse a comulgar "sin una decisión firme de cambiar de vida restituyendo el daño provocado" por su "situación de pecado".
Igualmente, se ha referido a quienes han formad parte de un matrimonio que "ha quebrado" y ahora "viven una nueva relación conyugal" y siguen formando parte de la Iglesia "pueden participar en la celebración, así como de la vida de la Iglesia en múltiples aspectos, pero comulgar la Comunión no es posible".
Por ello, el prelado vallisoletano ha apuntado que "el dolor de no comulgar ha de avivar el deseo de buscar una solución" que respete el significado de los dos sacramentos "en juego", el el Matrimonio y la Eucaristía.
Y para el arzobispo de Valladolid es necesario prepararse para celebrar la Eucaristía, examinar cada uno su conciencia, ver su modo y estado de vida "para que sea coherente con la comunión plena que supone participar en la Eucaristía recibiendo el Cuerpo del Señor".
"Participamos en la Eucaristía porque somos bautizados y la vida bautismal ha de ser renovada a través de ese segundo bautismo que es el Sacramento del Perdón. Sí, es bueno, una vez más, insistir en ello", ha escrito el prelado vallisoletano en su carta pastoral.
"El Señor tiene misericordia, desea sentarnos a su mesa y ofrecerse", continúa Luis Argüello, quien ha apuntado que el Señor pone esta "gracia en manos" de la libertad de cada uno, y "desea que la sanación, la curación eucarística sea sellada en el Sacramento de la Penitencia si un pecado grave bloquea la entrada del Señor vivo" en el corazón de cada persona.
Sobre cómo celebrar la Eucaristía, el prelado vallisoletano ha explicado que se debe hacer en silencio, con espíritu de escucha y de adoración, sabiéndose "parte de un pueblo que al celebrar la Eucaristía va a tomar la forma del cuerpo de Cristo, aportando el pan y el vino, frutos del don de Dios y del trabajo de los que vienen".
"Participamos con el silencio y la palabra, con los gestos, sentados, de pie, de rodillas, con la actitud del corazón, entrando, atraídos por el Señor, en su entrega por todos. Qué importante es cuidar el momento de acercarnos a comulgar con espíritu de asombro y adoración", ha escrito el arzobispo de Valladolid.