Dos de los acusados de la 'estafa piñonera' pactan condenas de seis meses

Actualizado 14/05/2019 19:02:11 CET

VALLADOLID, 14 May. (EUROPA PRESS) -

Dos de los tres acusados de una delito de estafa de piñas sobre una empresa de Pedrajas de San Esteban (Valladolid), a la que cobraron 99.000 euros con la promesa de importar de Tánger cerca de 500 toneladas de piñones que nunca llegaron a realizar, han pactado ya condenas de seis meses de cárcel.

Se trata de Modesto P.C. y Rafael Jesús M.G, quienes se enfrentaban a una pena de entre tres años y nueve meses de prisión, petición inicial de la Fiscalía, y los cinco años que solicitaba la acusación particular, si bien el acuerdo alcanzado permitirá que ambos encausados vean rebajada su condena a tan sólo seis meses de privación de libertad, junto con el pago de multas por importe de 360 euros y el abono cada uno de ellos, en concepto de responsabilidad civil, de 40.000 euros, según informaron a Europa Press fuentes jurídicas.

La rebaja obtenida por delito de estafa obedece al reconocimiento, como atenuante muy cualificada, de la reparación del daño causado.

Sin embargo, el tercero de los procesados, Jesús C.C, no ha entrado en el mismo pacto, con lo que el juicio se celebrará contra él y su empresa, Gestiones Documentales Grupo Gestión S.L, y quedará expuesto a una posible condena de entre tres años y nueve meses y cinco años de prisión.

La vista oral tenía que haberse celebrado el 14 de noviembre de 2018, aunque entonces tuvo que ser suspendida a petición de la letrada de uno de los acusados como consecuencia de la intervención de retina de urgencia practicada a éste en el Hospital Universitario Reina Sofía de Córdoba.

Los tres acusados, administradores de una empresa de piñones, suscribieron el 25 de noviembre de 2013 en Pedrajas un contrato de compraventa de mercadería con una comunidad de bienes de la citada localidad vallisoletana en virtud del cual se comprometían a abastecer a la mercantil pedrajera de piñas de las que dijeron ser propietarios en Marruecos.

Con la finalidad de ver la mercancía, los acusados viajaron en noviembre de 2013 con dos socios de la comunidad de bienes pedrajera hasta Tánger, donde los primeros mostraron a los segundos unas piñas que, en realidad, no les pertenecían.

El contrato firmado estipulaba que los acusados surtirían de ese producto, con un mínimo de 500.000 toneladas, por un precio cerrado de 0,90 euros el kilo de piñas, incluido el porte correspondiente por el transporte desde Tánger a Pedrajas de San Esteban.

Confiados en la buena fe de los acusados, los socios de la mercantil de Pedrajas hicieron una transferencia a su favor por importe de 99.000 euros el 3 de diciembre de 2013, si bien los primeros ni hicieron la entrega de las piñas prometidas ni devolvieron un euro de lo recibido en cuenta.

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