Andreu Català. Hijo de Catalá-Roca y Carlos Varela, conservador jefe del Museo Casa Botines Gaudí, en la inauguración del montaje. - MUSEO CASA BOTINES
LEÓN 29 Jul. (EUROPA PRESS) -
El Museo Casa Botines Gaudí de León ya tiene colocadas entre sus muros cuatro fotografías tomadas en León por Francesc Català-Roca, considerado uno de los mejores fotógrafos de la España del siglo XX, en el montaje temporal 'Francesc Català-Roca. Mirar a Gaudí', inaugurado este martes.
Català-Roca fue un viajero incansable y recorrió, bien con su Vespa o bien con su Seat 600, prácticamente toda España en busca de la esencia de un país que basculaba entre la tradición y la modernidad. Viajó a León por primera vez en 1959 y en años posteriores realizó más viajes, motivado por los reportajes que las editoriales Destino, Blume y Polígrafa le encargaban.
La obra de su paisano Gaudí (tarraconense como él) fue uno de sus grandes intereses, junto a la de sus amigos artistas y arquitectos como Dalí, Miró, Tàpies, Chillida, Coderch o Bonet, a quienes fotografió y para quienes realizó numerosos reportajes.
En sus fotografías de la Casa Botines, la mirada atenta de Català-Roca se detiene en la monumentalidad del edificio y en su integración con la ciudad y sus habitantes, según ha informado a Europa Press en un comunicado el Museo Casa Botines Gaudí.
Casa Botines ha inaugurado este martes este montaje temporal en su pinacoteca, a cuya presentación ha acudido Andreu Català, hijo de Catalá-Roca que se ha convertido en el principal valedor de la memoria de su padre, al que se ha referido como "un fotógrafo muy bueno en arquitectura, muy bueno haciendo paisajes, retratos, muy bueno con cámara de placas y con Leica, con lo que cubrió el esplendor de la fotografía analógica".
"MUCHO MÁS" QUE UN CRONISTA VISUAL.
El director general de la Fundación Obra Social de Castilla y León (Fundos), José María Viejo, ha definido a Francesc Català-Roca como "mucho más" que un cronista visual del siglo XX español: "fue un constructor de atmósferas, un testigo silencioso que entendió la fotografía no como estridencia, sino como un testimonio'.
Con esta acción, estas instantáneas del fotógrafo catalán vuelven al lugar en el que fueron realizadas para disfrute de todos los visitantes del Museo.