Actualizado 03/03/2021 17:48 CET

Diez CCAA y las OPA piden una gestión del lobo respetuosa con el mundo rural

Suárez-Quiñones participa en la reunión por videoconferencia.
Suárez-Quiñones participa en la reunión por videoconferencia. - JCYL

   VALLADOLID, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -

   Castilla y León y otras nueve comunidades autónomas han suscrito con las organizaciones profesionales agrarias Asaja, COAG y UPA una carta abierta que reclama una gestión del lobo ibérico basada en "el respeto al mundo rural, el consenso social y la coexistencia".

   El consejero de Fomento y Medio Ambiente de la Junta Castilla y León, Juan Carlos Suárez-Quiñones, y sus homólogos de Galicia, Asturias y Cantabria han mantenido este miércoles una reunión telemática con representantes institucionales de las comunidades autónomas de País Vasco, Andalucía, Murcia, Aragón, Madrid y Ceuta, así como con los máximos representantes nacionales de Asaja, COAG y UPA.

   La carta expresa el apoyo de los firmantes a la gestión del lobo en el marco legal establecido por la Directiva Hábitats de la Unión Europea y el Convenio de Berna, que reconocen la diversidad de situaciones de la especie en las diferentes regiones europeas "no como un problema, sino como una oportunidad para una gestión adaptada a las singularidades locales y siempre basada en la mejor información disponible y en la coexistencia entre el lobo y la ganadería extensiva".

   Asimismo, rechaza que se reduzca el marco competencial y de actuación de las comunidades autónomas para gestionar la especie, pues el actual estatus legal "permite que las que así lo consideren puedan otorgar un máximo nivel de protección que impida cualquier control letal", a la vez que facilita que otras puedan gestionarlo "bajo el actual régimen, que garantizando su estado de conservación favorable, habilita los controles de ejemplares, incluso mediante normas cinegéticas como permite la Directiva Hábitats".

   "Respetamos sinceramente la independencia del Comité Científico y de aquellas personas que desde el ámbito de la ciencia o desde su mero posicionamiento personal, abogan por la inclusión del Lobo Ibérico en el Listado de Especies Silvestres en Régimen de Protección Especial. Con la misma rotundidad exigimos respeto al trabajo que desde hace años vienen realizando los técnicos de las diferentes comunidades autónomas, que a su formación académica añaden la experiencia en la gestión cotidiana de la especie en un mundo real en el que además de las consideraciones ecológicas deben tenerse muy en cuenta las de tipo social y económico que, en un medio humanizado como es el que habita el lobo, son componentes muy relevantes", reza la misiva.

   En este sentido, los firmantes lamentan que "se confunda" la discrepancia con el dictamen del Comité Científico con la descalificación que "jamás ha estado en la intención de los firmantes".

CRITERIOS "MUY SUBJETIVOS"

   "Es el propio dictamen el que, a falta de una justificación legal para incluir el lobo en el Lespre, considera que otros criterios de inclusión, como su valor científico, ecológico, cultural o por su singularidad, rareza o grado de amenaza, están poco formalizados y no dejan de ser muy subjetivos", añade el texto.

   Al mismo tiempo, han negado que la consideración de los "indudables valores culturales, científicos o ecológicos" del lobo sea incompatible con su actual estatus legal de la especie. "Esos valores y el objetivo de conservar la especie son la piedra angular de los planes de gestión de las comunidades autónomas", apuntan comunidades y OPA.

   Como recuerdan, la actual Estrategia, vigente desde 2005, simboliza un "punto de encuentro" entre las comunidades autónomas responsables de la conservación y gestión directa de la especie y el Ministerio con competencias en Medio Ambiente con funciones de coordinación y establecimiento de criterios orientadores y normativa básica.

   "Apoyamos su actualización y recordamos que ha sido el marco de referencia en la gestión de la especie y ha permitido, entre otros logros, que el lobo haya incrementado tanto su área de distribución como su número en gran parte del país", recalcan.

   En este sentido, han dado "la bienvenida" al Gobierno de España a "la realidad de la gestión del lobo", pero rechazan "tajantemente" que sus anuncios de apoyar al sector ganadero en las zonas loberas y a las comunidades autónomas supongan aceptar que la especie sea incluida en el Lespre.

   "Tales apoyos nunca deben hacerse a costa de detraer fondos de otras medidas en una futura PAC, ya de por sí muy condicionada en sus presupuestos, y no precisan que el lobo cambie su estatus legal", explica la carta.

APOYO A LA GANADERÍA EXTENSIVA

   Tras mostrar su "apoyo incondicional" a la ganadería extensiva, a la que consideran "fundamental" en la economía de las zonas rurales, abogan por un modelo de "coexistencia" basado en las medidas ya contempladas en los planes de gestión de las autonomías, con el objetivo de la reducción de los daños y la "justa indemnización" cuando estos se produzcan.

   También subraya la misiva el "papel clave" de la ganadería extensiva en "el mantenimiento de la biodiversidad y de determinados hábitats naturales".

   Ante esto, los firmantes hacen un llamamiento al Ministerio a "volver al escenario de consenso y diálogo", renunciando a continuar con la tramitación de la inclusión del lobo en el Lespre y le piden que no se "escude" en dictámenes no vinculantes "ignorando cuál es el origen de este procedimiento y forzando situaciones inéditas en órganos de coordinación entre el Estado y las comunidades donde el diálogo y el consenso habían sido las señas de identidad hasta la fecha".

   Por último, apuntan que trabajarán en la elaboración de una nueva Estrategia de Conservación y Gestión del Lobo en España partiendo de "las lecciones aprendidas de la aplicación de la Estrategia de 2005", desde "la plena lealtad institucional y con la participación de los representantes de los sectores interesados", como son administraciones, ganaderos, propietarios de terrenos, expertos, conservacionistas y científicos.

   Todo ello, lejos de "ideas preconcebidas y posicionamientos estrictamente ideológicos", que consideran "respetables", pero que "no pueden condicionar la gestión de una especie que habita medios socialmente complejos y ecosistemas intervenidos por la acción del hombre desde tiempos inmemoriales".

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