Un fármaco utilizado para suprimir la lactancia podría reducir el riesgo de cáncer de mama en las madres tras el parto - USAL
SALAMANCA 15 Oct. (EUROPA PRESS) -
Un equipo internacional de científicos, integrado por investigadores del Centro de Investigación del Cáncer (CIC), ubicado en Salamanca, ha descubierto que la cabergolina, un medicamento utilizado para suprimir la lactancia, podría reducir el riesgo de cáncer de mama en las madres tras el parto.
El estudio, publicado en Cancer Discovery, ha analizado historiales médicos de España y Noruega, incluidos más de 150.000 mujeres con información registrada sobre el uso o no de cabergolina.
El análisis ha revelado que las mujeres que tomaron cabergolina para suprimir la producción de leche tras el parto tenían aproximadamente un 70 por ciento menos de probabilidades de desarrollar cáncer de mama en los años siguientes, en comparación con aquellas que no recibieron el medicamento.
Este hallazgo ha coincidido con lo que los investigadores han observado en ratones, en los que han probado una dosis única de cabergolina en portadores de mutaciones en los genes BRCA1 y TP53, asociadas a formas agresivas de cáncer de mama, y las tasas de tumores se han reducido aproximadamente a la mitad.
"El cáncer de mama es la principal causa de muerte por cáncer entre las mujeres jóvenes y la mayoría de estos casos se producen en los años posteriores al embarazo. Esto es especialmente cierto en el caso de las mujeres con alto riesgo de padecer cáncer de mama", ha advertido el codirector del estudio, Christopher Maxwell, catedrático de la Facultad de Medicina de la University of British Columbia (Canadá) e investigador del Instituto de Investigación del Hospital Infantil de Columbia Británica.
En este contexto, los hallazgos sugieren que podría existir la posibilidad de reducir ese riesgo ayudando a la mama a completar un proceso natural que tiene lugar tras el cese de la lactancia, ha explicado, para detallar que cuando una mujer deja de dar el pecho, la mama se somete a un importante proceso de limpieza denominado involución.
El doctor Maxwell lo ha comparado con un árbol frutal: "En primavera y verano, el árbol desarrolla ramas y produce flores y, finalmente, frutos. Una vez que los frutos han desaparecido, el árbol se deshace de lo que ya no necesita y se prepara para la siguiente temporada. Del mismo modo, durante el embarazo, los niveles hormonales aumentan y las estructuras productoras de leche de la mama se ramifican, creando un árbol ductal. Pero, una vez finalizada la lactancia, esas células ya no son necesarias y la mama sufre una involución para eliminar el tejido sobrante".
"Consideramos que la involución es la versión mamaria del invierno. Es un periodo en el que las estructuras que eran necesarias para el embarazo y la lactancia se reinician de cara al futuro", según un comunicado remitido a Eurppa Press por el CIC, entidad adscrita al CSIC y la Fundación para la Investigación del Cáncer de la Universidad de Salamanca (Ficus).
Sin embargo, los investigadores han descubierto que este proceso de limpieza puede quedar incompleto en los ratones de laboratorio, y puede dejar atrás células que podrían volverse cancerosas.
Ante ello, la cabergolina parece ayudar a completar esa transición al acelerar el proceso natural de la mama tras el destete. En los estudios con ratones, ha reducido el tejido potencialmente precanceroso, ha disminuido el área ductal, ha reducido el crecimiento celular y ha aumentado la presencia en la mama de células inmunitarias que participan en la defensa frente a los tumores.
En este contexto, el investigador del CSIC en el Centro de Investigación del Cáncer de Salamanca, y codirector de la investigación, Jesús Pérez-Losada, ha subrayado que el estudio deja ver que el periodo posterior a la lactancia materna es "una ventana importante para la prevención".
"Existe una oportunidad única para actuar sobre la involución, el proceso natural que comienza tras el destete", ha aseverado, para precisar que "no se trata de cambiar los planes de lactancia materna de las mujeres" y "cualquier intervención preventiva solo se consideraría una vez finalizada la lactancia".
ENSAYO CLÍNICO
Con todo, la cabergolina aún debe someterse a ensayos prospectivos. Por lo tanto, el siguiente paso es probarla en ensayos clínicos y determinar si los beneficios observados "pueden confirmarse en personas".
De esta manera, el equipo de investigación multinacional ya ha obtenido financiación de la Fundación Gray para un ensayo clínico dirigido a mujeres con una mutación del gen BRCA1. Las participantes serán seleccionadas a través de clínicas especializadas en alto riesgo y elegirán durante cuánto tiempo desean amamantar.
Tras el destete, recibirán cabergolina o un placebo, mientras los investigadores realizan un seguimiento de los marcadores biológicos relacionados con el riesgo futuro de cáncer de mama.
Se trata de una vía prometedora, ya que las medidas preventivas actuales para las mujeres con alto riesgo incluyen la terapia hormonal o la cirugía, ambas con importantes efectos secundarios físicos y emocionales.
Si tiene éxito en los próximos ensayos clínicos, la autorización ya existente del fármaco para otro uso podría acelerar su desarrollo como estrategia preventiva, de manera que ofrecerá una opción de tratamiento más respetuosa para las mujeres que lo necesitan.
Esta investigación ha sido financiada por los Institutos Canadienses de Investigación en Salud, la Sociedad Canadiense contra el Cáncer, el Instituto de Investigación Terry Fox, la Fundación We Can Be Heroes y el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades a través de la Agencia Estatal de Investigación de España, con el apoyo adicional de organismos de financiación del Reino Unido y Estados Unidos.