Un agente comprueba el microchip de un galgo. - GUARDIA CIVIL
VALLADOLID, 2 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Guardia Civil de Valladolid, en el marco de la Operación Americanavase, investiga a un veterinario oficial de Valladolid por un presunto delito continuado de falsedad documental relacionado con la formalización de cartillas sanitarias de animales de compañía y la implantación irregular de microchips en una veintena de galgos.
La investigación se inició tras dos actuaciones independientes de la Policía Municipal de Valladolid que presentaban un patrón común en la identificación de los animales, señala el Instituto Armado a través de un comunicado.
En julio de 2025, durante una intervención policial, los agentes localizaron de manera fortuita una jeringa vacía destinada a la implantación de microchips en el hueco de una pared. En el mismo lugar fueron hallados tres galgos sin microchip, que fueron trasladados al Centro de Protección de Animales de Compañía del Ayuntamiento de Valladolid.
Posteriormente, cuando los propietarios acudieron a recoger a los animales, presentaron microchips sin usar y aún precintados, un hecho no permitido para particulares y que levantó las primeras sospechas.
En noviembre de 2025, agentes de la Policía Municipal recogieron en el Páramo de San Isidro un perro que deambulaba sin dueño. Tras su traslado al Centro Municipal de Protección de Animales, y siguiendo el protocolo, se retiró el collar del animal.
En ese momento, los veterinarios comprobaron que el microchip estaba adherido al collar y no implantado en el perro, una práctica totalmente irregular. Ambos casos coincidían en que los microchips estaban asignados al mismo veterinario oficial, colegiado en el Ilustre Colegio de Veterinarios de Valladolid, lo que motivó la comunicación inmediata de los hechos a la Guardia Civil.
A partir de ese momento, se tomaron declaraciones a diversos testigos y se realizaron alrededor de 20 inspecciones a propietarios de galgos cuyos animales habían sido dados de alta por el veterinario investigado.
En estas actuaciones se detectaron numerosas irregularidades en la implantación de microchips y en la documentación sanitaria, así como una reiteración de prácticas que podrían constituir una grave vulneración del sistema oficial de identificación animal y una manipulación de datos sanitarios.
En la investigación se ha recibido colaboración, que ha sido determinante para su resolución, del Colegio de Veterinarios de Valladolid y de veterinarios del Servicio de Salud Pública del Ayuntamiento de Valladolid.
Las diligencias instruidas han sido remitidas al Tribunal de Instancia de Guardia de Valladolid, con copia a la Fiscalía Delegada de Medio Ambiente y Urbanismo de la Fiscalía Provincial de Valladolid, para la continuación de las actuaciones judiciales.