Las Luminarias iluminan una noche de tradición en San Bartolomé de Pinares (Ávila)

Las luminarias de San Bartolomé de Pinares (Ávila) iluminan una noche de tradición de proyección internacional
Las luminarias de San Bartolomé de Pinares (Ávila) iluminan una noche de tradición de proyección internacional - PAULA VELASCO - EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Actualizado: sábado, 17 enero 2026 18:23

   ÁVILA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -

   El fuego volvió a ser el gran protagonista en la localidad abulense de San Bartolomé de Pinares en la noche de este viernes. Las luminarias de San Antón, una de las fiestas populares más emblemáticas de la provincia de Ávila, transformaron las calles del municipio en un escenario donde tradición, humo y ritual se mezclaron ante la mirada de cientos de personas y decenas de cámaras llegadas de todo el mundo.

   El hecho de que la celebración cayera en viernes disparó la asistencia, que se multiplicó al menos por tres según fuentes consultadas por Europa Press.

   Desde primera hora de la noche, vecinos, visitantes y fotógrafos invadieron las calles para no perder detalle de un desfile único, en el que, durante más de hora y media, caballos y jinetes recorrieron el casco urbano pasando junto a las hogueras alimentadas de retama o cruzando las brasas y fuego para que el humo purificador protegiera a los animales en la víspera de San Antón, como marca la tradición cada noche del 16 de enero.

   Las luminarias, encendidas a lo largo de todo el recorrido, dibujaron un paisaje de fuego y sombras que convirtió al municipio en un auténtico imán para fotógrafos y aficionados, además de vecinos y cientos de visitantes, que acuden a San Bartolomé de Pinares para intentar conseguir la instantánea perfecta o disfrutar de esta tradición que trasciende lo local y está consolidada como una de las celebraciones invernales más reconocidas de la provincia de Ávila y de España.

   El desfile contó con un amplio dispositivo de seguridad, integrado por efectivos de la Guardia Civil y Protección Civil entre otros, que velaron por el buen desarrollo de una noche especialmente concurrida por coincidir este año con el viernes.

   Los jinetes realizaron el recorrido acompañados por los mayordomos y el jurado, al ritmo inconfundible de la dulzaina y el tamboril. Antes del inicio del desfile, los animales recibieron la bendición del santo de manos del párroco de la localidad, un gesto cargado de simbolismo que da sentido al rito y conecta la fiesta con sus raíces.

   A partir de ahí, caballos y jinetes tomaron las calles, envueltos en el humo que, esta vez, subía limpio hacia el cielo por la ausencia del viento, muy presente en las últimas ediciones, por lo que no se arremolinó en las calles por las ráfagas y se creó una atmósfera más clara y respirable.

   El tiempo, pese a las amenazas, respetó la celebración, ya que, aunque la noche fue fría y con aviso de nieve, esta no hizo aparición durante los actos y al comienzo de las parrillas posteriores.

   Pasadas las once y media de la noche, los caballos fueron abandonando poco a poco el recorrido y los jinetes desmontaron, dando paso a otro de los rituales que completa la velada, ya que al calor de las brasas que quedaban de las hogueras muchos asistentes improvisaron parrillas mientras el fuego seguía siendo punto de encuentro y refugio frente al frío y frente a una buena cena.

Contador

Últimas noticias sobre estos temas

Contenido patrocinado