Zamora, Ávila, Segovia y Palencia, las provincias con menores ratios de población con un punto tradicional a menos de 5 kilómetros
VALLADOLID/MADRID, 4 Ago. (EUROPA PRESS) -
El Banco de España ha detectado que casi 1,2 millones de españoles no disponían a finales del pasado año 2020 con un punto tradicional de acceso a dinero efectivo en su municipio, mientras que en Castilla y León son 365.366 personas los que carecen de acceso a un punto de dinero efectivo.
Así se recoge en su artículo 'Infraestructura del efectivo y vulnerabilidad en el acceso al efectivo en España', publicado este miércoles y elaborado por Diana Posada, economista del organismo supervisor.
Si bien este artículo analítico explica que, en término agregados, existe en España un elevado porcentaje de población que dispone de un punto de efectivo a una distancia "relativamente baja", en concreto, de cinco kilómetros.
En este sentido, Castilla y León es la comunidad autónoma con una cobertura menos amplia, ya que en Ávila son 33.168 las personas que no tienen punto de acceso directo a dinero efectivo, el 21 por ciento de su población ya que son 212 municipios los qua carecen de dicho punto.
En Burgos, son 49.122 personas, el 13,7 por ciento de la población total y son 311 los municipios sin punto de acceso a dinero efectivo; en León, 75.460 leoneses (16,5 por ciento) y 143 pueblos sin acceso; en Palencia, 23.231 personas (18,2 por ciento) y 162 localidades sin cajero y en Salanca, 61.447 personas (18,7 por ciento) y 305 localidades sin cajero.
Asimismo, Segovia, son 30.511 los segovianos que no tienen punto de acceso a dinero efectivo, el 19,9 por ciento de la población y 160 localidades sin cajero; en Soria, 11.443 sorianos (12,9 por ciento) y 150 localidades; en Valladolid, 33.630 personas (6,5 por ciento) y 173 pueblos sin punto de acceso y en Zamora, 47.354 zomoranos (27,8 por ciento) y 201 municipios sin cajero.
El supervisor explica esta situación por la menor densidad de población, así como por otros factores, entre ellos, la orografía del territorio, que ha hecho que, históricamente, la cobertura de la red de oficinas y de cajeros automáticos en estas zonas del país haya sido menor y se hayan utilizado soluciones alternativas, como agentes financieros u oficinas móviles.
A esto, el Banco de España suma el proceso de consolidación bancaria de los últimos años, que "ha intensificado una situación cuyo punto de partida ya era menos favorable".