La muerte del padre del presidente de la Audiencia obliga a suspender el jucio del crimen de Sara

Trib.-
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Actualizado 03/05/2019 14:42:01 CET

La vista oral no se reanudará hasta el próximo miércoles, 8 de mayo

VALLADOLID, 3 May. (EUROPA PRESS) -

   La muerte del padre del presidente de la Audiencia de Valladolid, Feliciano Trebolle, que ha pillado por sorpresa al magistrado mientras presidía este viernes el juicio con jurado por el crimen de Sara, la niña de 4 años de cuyo asesinato están acusados su madre biológica y el novio de ésta, ha obligado a suspender la vista oral hasta el próximo día 8 de mayo.

   No había transcurrido más de una hora desde el inicio de la sexta jornada, tras el interrogatorio de dos miembros de la Brigada de Policía Científica y mientras las partes procedían al interrogatorio de una tercer agente, cuando una llamada telefónica interrumpía la sesión para que el presidente del tribunal de jurado, Feliciano Trebolle, abandonara la sala.

   A los pocos minutos, el magistrado tomaba la palabra para anunciar que acababa de recibir la noticia del fallecimiento de su padre, de 103 años, vecino de Ourense, quien se encontraba desde hace unos días en delicado estado ingresado en un centro hospitalario.

   Con todo, Trebolle, emocionado, ha tenido aún arrestos para proseguir con el interrogatorio de la testigo-perito, la inspectora que redactó el informe sobre la inspección ocular realizada en el domicilio donde Sara, la pequeña de 4 años, fue encontraba medio muerta la mañana del día 2 de agosto de 2017.

   Concluida la testifical, y tras las condolencias de las distintas partes, el presidente del tribunal ha acordado suspender el juicio hasta el próximo día 8 de mayo, a partir de las 11.00 horas, con lo que el proceso judicial se dilatará más allá del 14 de mayo, fecha inicialmente prevista para su conclusión.

   La nueva jornada, antes de verse suspendida de forma sorpresiva, ha estado centrada en el testimonio de tres miembros de la Brigada de Policía Científica que el mismo día de los hechos, el 2 de agosto, y al día siguiente efectuaron sendas inspecciones oculares en el domicilio donde se produjo el presunto crimen y en el que los funcionarios recogieron además distintas huellas biológicas.

   Los policías, en declaraciones recogidas por Europa Press, han coincidido en que el piso presentaba un "desorden y una falta de limpieza" generalizados. Incluso una de las agentes ha censurado la existencia de una pequeña mesa justo bajo la ventana del dormitorio utilizado por la víctima, emplazamiento que, según ha advertido, entrañaba un gran peligro de caída a la calle.

UN MECHÓN DE PELO EN UN PANTALÓN DE ROBERTO

   Como principales pruebas incriminatorias contra Roberto H.H, novio por aquel entonces de la madre de la víctima, los testigos han esgrimido los restos de ADN del acusado hallados bajo las uñitas semi arrancadas de Sara junto con gotas de sangre y un llamativo mechón de pelo de ésta encontrados dentro de un pantalón corto que él utilizaba a modo de pijama.

   Restos de lo que parecía ser sangre fueron localizados también en las paredes junto al cabecero de la cama de la habitación de la niña, además de en la sábana y una camiseta de ella, así como vello púbico de una persona adulta cerca de la almohada. En el dormitorio de la madre, en una funda y la sábana, los policías también localizaron restos de sangre.

   Los agentes, ayudados por la proyección de fotografías del inmueble, han explicado que todos estos restos fueron remitidos al Instituto Nacional de Toxicología, en Madrid, junto con tres uñitas y un mechón de cabello que cogieron del cadáver de la pequeña con el fin de cotejar y comparar las primeras, denominadas pruebas dubitadas, con las segundas o indubitadas.

   Aunque no lo han precisado los declarantes, los análisis comprobaron que los restos de sangre y el mechón de pelo pertenecían a la niña y que las muestras de ADN bajo las uñas de ésta se correspondían con el perfil genético del acusado. Menos fortuna corrió el estudio del vello púbico recogido en la cama de la pequeña, ya que no se pudo concretar si pertenecía también a Roberto H.H.

   Tales pruebas son las que esgrimen las acusaciones para tratar de demostrar la brutal muerte que, como así sostienen, infligió Roberto a la niña aquella mañana durante la violación vaginal y anal supuestamente cometida. Un traumatismo craneoencefálico fue la causa del óbito.

   Los restos de ADN del acusado bajo las uñas de Sara y los arañazos observados en manos y antebrazos del acusado, recogidos también en unas fotografías, son parte de la prueba que los acusadores tratarán de hacer valer a lo largo del juicio y para demostrar que la víctima opuso una resistencia que fue insuficiente debido a la diferencia de corpulencia entre ella y su supuesto verdugo.

   Sin embargo, el jurado deberá de analizar no solo estas pruebas sino también confrontarlas con la versión exculpatoria del procesado, que en su declaración achacó los restos de sangre en su pantalón a las maniobras de reanimación que él mismo practicó a Sara al encontrarla esa mañana inconsciente. Roberto también atribuyó los arañazos en sus brazos a las lesiones que se había ocasionado accidentalmente días antes al reparar un coche u otros artefactos.

   El banquillo lo ocupa no solo Roberto sino también la madre de la pequeña, Davinia M.G, el primero en calidad de autor del asesinato, violación, maltrato y lesiones y ella como consentidora de lo ocurrido, es decir, la denominada comisión por omisión. Ambos se exponen a una posible condena de prisión permanente revisable.


-. Firma: AEC .-

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