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VALLADOLID, 5 Oct. (EUROPA PRESS) -
El escritor vallisoletano César Pérez Gellida lanza al mercado este miércoles su segunda novela, 'Dies Irae', continuación de la trilogía iniciada este mismo año con 'Memento Mori', y en la que la trama se bifurca entre las andanzas del protagonista y asesino en serie Augusto Ledesma, ahora en Trieste (Italia), y la mayor presencia del psicólogo criminalista y exespía Armando Lopategui, 'Carapocha', que sirve al autor para reflexionar sobre la Guerra de los Balcanes y los crímenes que en ella se cometieron.
"Son las dos tramas argumentales principales en el libro, que como se puede imaginar en algún momento se van a encontrar", explica el autor vallisoletano en declaraciones a Europa Press, quien ha matizado que "naturalmente" entrará en el argumento el inspector de policía del grupo de homicidios de Valladolid Ramiro Sancho, que trató en 'Memento Mori' de dar caza infructuosamente a Augusto Ledesma.
En la ciudad italiana situada al norte del Adriático y junto a la península balcánica de Istria se retoma la "obra" de Augusto Ledesma, con la novedad de que, a diferencia de 'Memento Mori' que cuenta en su totalidad con un narrador omnisciente, los capítulos de la trama centrados en el joven vallisoletano están relatados en primera persona, con lo que Pérez Gellida trata de "acercar mucho más la cámara al lector" y además diferenciar estas partes de las del resto de personajes con el "peculiar léxico" de Ledesma.
La otra gran parte de la trama de 'Dies Irae' --día de la ira-- se desarrolla en Belgrado y está protagonizada por el exespía de la KGB y la Stasi 'Carapocha' y su hija Erika Lopategui, que tratan de averiguar las causas de la desaparición de su pareja y madre en el transcurso de la Guerra de los Balcanes.
El psicólogo, que colaboró con Ramiro Sancho durante la trama de 'Memento Mori' pero que realmente era el contacto de Ledesma en las Fuerzas de Seguridad, tiene un extenso pasado como espía que ya se esboza en la primera novela y que en 'Dies Irae' le retrotrae a los años 90, cuando fue uno de los "técnicos" enviados por la KGB a la Guerra de los Balcanes con el fin de asesorar al servicio secreto del recién creado Estado serbio, la BIA.