Pino, durante su intervención. - JCYL
VALLADOLID 29 Sep. (EUROPA PRESS) -
El consejero de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, Joaquín Antonio Pino, ha defendido un modelo de desarrollo de los gases renovables que sitúe al sector primario "en el centro de la nueva cadena de valor" y haga compatible "la reducción de la dependencia energética con la preservación de la capacidad de producir alimentos".
"La transición energética no puede hacerse contra el campo. Tiene que hacerse con el campo y tiene que ser rentable para el campo", ha resumido durante su intervención en la inauguración en Valladolid del XIX Congreso Internacional de Bioenergía.
El consejero ha destacado el potencial de Castilla y León para aprovechar el biogás y el biometano por el peso de su agricultura, su ganadería y su industria agroalimentaria, y ha defendido que purines, estiércoles y otros subproductos puedan convertirse en energía, nutrientes recuperados, fertilizantes orgánicos y nuevas oportunidades de renta.
"Agricultores y ganaderos no pueden limitarse a proporcionar materias primas mientras otros concentran todo el valor añadido. Tienen que formar parte de esa nueva cadena de valor y notar sus beneficios", ha señalado.
La Consejería considera que esta valorización puede "mejorar la gestión de subproductos, reducir costes y generar nueva actividad económica en el medio rural".
En este contexto, ha incidido en que el interés inversor por el sector es creciente. Castilla y León cuenta actualmente con 20 plantas que disponen de autorización ambiental, cinco de ellas en funcionamiento y tres en construcción, mientras se tramitan 107 nuevos proyectos, 57 de ellos en fase de información pública.
Pino ha subrayado que este potencial obliga a combinar desarrollo económico, seguridad jurídica e integración territorial. "Castilla y León quiere inversión, quiere empresas y quiere innovación. Pero queremos buenos proyectos: técnicamente solventes, bien dimensionados, con una logística razonable, una adecuada gestión del digestato y garantías para nuestros suelos y nuestras aguas", ha afirmado.
En este sentido, ha defendido compatibilizar "máximo rigor ambiental y máxima agilidad administrativa". "Simplificar no significa rebajar garantías, pero proteger el territorio tampoco puede significar procedimientos interminables e incertidumbre permanente. Una Administración seria debe ofrecer reglas claras, criterios técnicos, plazos razonables y seguridad jurídica", ha señalado.
Pino ha recordado que las competencias para resolver las autorizaciones ambientales y las evaluaciones de impacto ambiental residen ahora en la Consejería de Agricultura, Ganadería, Medio Rural y Política Ambiental, y es un compromiso de legislatura "su simplificación y la reducción de los tiempos de resolución de manera gradual".
SOBERANÍA ENERGÉTICA Y ALIMENTARIA
Durante su intervención, Pino ha vinculado el desarrollo de los gases renovables con la reducción de la dependencia exterior y con el aprovechamiento de los recursos propios. "La soberanía energética no puede construirse contra la soberanía alimentaria. Tiene que reforzarla", ha afirmado.
La Junta apuesta por un modelo en el que el desarrollo energético "no desplace innecesariamente suelo agrario productivo ni compita con la capacidad de producir alimentos, sino que aproveche prioritariamente residuos y subproductos generados por la propia actividad agrícola, ganadera y agroindustrial". "La función esencial del campo es producir alimentos, y precisamente por eso debemos aprovechar mejor todo aquello que esa actividad genera", ha explicado.
El consejero ha incidido en que la producción de energía con recursos propios y la recuperación de nutrientes pueden contribuir a reducir dependencias estratégicas y reforzar la autonomía económica. "España no puede permitirse aumentar su dependencia exterior ni para alimentarse ni para abastecerse de energía", ha advertido.
Pino ha insistido en que el desarrollo de la bioenergía debe traducirse en "beneficios directos" para agricultores, ganaderos y municipios rurales. "Si los recursos salen del territorio, una parte relevante del valor también tiene que quedarse en el territorio", ha señalado.
El "éxito" del sector, ha añadido, no debe medirse únicamente por el número de plantas o por el volumen de inversión, sino también por la renta generada para los productores, el empleo creado, los proveedores locales movilizados y las oportunidades ofrecidas a los jóvenes.
Por ello, ha defendido que la bioenergía debe concebirse simultáneamente como política energética, política agraria, política industrial y política de desarrollo rural, favoreciendo que una mayor parte de las cadenas de valor permanezca en Castilla y León.
ITACyL
El consejero ha destacado asimismo el papel del Instituto Tecnológico Agrario de Castilla y León (ITACyL) en la investigación sobre digestión anaerobia, biogás, gestión de purines, digestatos y recuperación de nutrientes.
El ITACyL, según ha apuntado, ha desarrollado nueve proyectos de I+D+i directamente relacionados con estos ámbitos, con más de 1,5 millones de euros de presupuesto, y presenta en este Congreso el proyecto Circularfarm, orientado a la valorización y gestión de efluentes porcinos. "La investigación tiene que salir del laboratorio y llegar a la explotación. Tiene que reducir costes, mejorar procesos, generar ingresos y ayudar al profesional a utilizar mejor sus recursos", ha señalado Pino.
Pino ha concluido destacando que Castilla y León dispone de sector primario, industria agroalimentaria, recursos, conocimiento e interés empresarial suficientes para convertirse en una referencia en bioenergía, siempre mediante un desarrollo ordenado, técnicamente riguroso y vinculado al territorio.
La Junta quiere que el crecimiento de la bioenergía se traduzca en competitividad, inversión y oportunidades reales para el medio rural. "Tenemos una gran oportunidad para convertir recursos propios en energía, innovación, empleo y nuevas rentas, pero debemos hacerlo sin enfrentar energía y agricultura, competitividad y sostenibilidad o inversión y territorio", ha afirmado.
Pino ha cerrado su intervención con el objetivo que debe guiar el desarrollo del sector: "Queremos una bioenergía que haga más competitivo nuestro campo, más fuerte nuestra industria, más autónoma nuestra economía y más vivos nuestros pueblos".