VALLADOLID, 19 Ago. (EUROPA PRESS) -
Juan Martín Díez, conocido como 'El Empecinado', fue un militar y guerrillero nacido en la localidad vallisoletana de Castrillo de Duero, que lideró uno de los grupos de guerrilla que combatió al ejército napoleónico durante la ocupación francesa en la Guerra de la Independencia española (1808-1814) y que murió ahorcado entre el 19 y el 20 de agosto de 1825, hace justo 190 años.
Juan Martín Díez ha quedado recogido en los libros de historia como 'El Empecinado', un apodo que recibió ya en 1808 y que en aquella época era común a los habitantes de Castrillo de Duero, se cree que debido a la abundancia de pecina que tenía el arroyo Botijas que cruza el pueblo.
Según diversas fuentes, Martín Díez se enroló en el ejército a los 18 años y participó en campañas como la del Rosellón, entre 1793 y 1795, aunque posteriormente se instaló en la localidad natal de su esposa, Fuentecén (Burgos), como labrador. La leyenda popular cuenta que decidió tomar las armas en contra de la ocupación francesa cuando, en 1808, dio muerte a un soldado de las fuerzas napoleónicas que violó a una mujer del pueblo.
A partir de ahí, organizó una partida de guerrilleros que operó principalmente contra convoyes de las tropas francesas que hacían la ruta entre Madrid y Burgos y también participó en batallas como la del puente de Cabezón de Pisuerga (Valladolid) y la de Medina de Rioseco, que terminaron con resultados negativos para los intereses de los sublevados.
Por ello, se cree que Juan Martín Díez decidió optar por otra forma de hacer la guerra y se 'echó al monte' con acciones de guerrilla en la zona de Aranda de Duero (Burgos), Sepúlveda y Pedraza (Segovia). Ya en 1809 fue nombrado capitán de Caballería del Ejército y extendió su radio de acción a zonas como la sierra de Gredos, en Ávila, e incluso a las provincias de Cuenca y Guadalajara.
PERSECUCIÓN
'El Empecinado', a quien en 1808 se concedió ya un privilegio oficial para utilizar este apodo, comenzó a ser conocido en todo el territorio en el que luchaba, pero su nombre también fue tenido en cuenta por el ejército napoleónico, que encomendó al general Joseph Hugo --padre del escritor Victor Hugo-- la persecución del guerrillero castellano.
En los años posteriores participó en renombradas acciones bélicas como las defensas de Ciudad Rodrigo (Salamanca), en 1810; la de Torija (Guadalajara), en 1812; o la de Alcalá de Henares, en 1813.
En 1814, cuando las tropas inglesas y españolas hicieron retroceder definitivamente al invasor francés, 'El Empecinado' fue ascendido a mariscal de campo y fue reconocido con el derecho a firmar con su sobrenombre de forma oficial.
Tras la Guerra de la Independencia, Martín Díez volvió a participar en campañas militares como el despliegue en el valle oscense del Broto, ante la posibilidad de que Napoleón, que acababa de volver de su destierro en la isla de Elba, decidiera volver a invadir el territorio español.
Con la instalación del régimen absolutista, 'El Empecinado', que ya había vuelto a Valladolid, comenzó a tomar partido por la causa liberal hasta que en 1820 formó parte activa del pronunciamiento del general Riego y, durante el trienio liberal, fue nombrado gobernador militar de Zamora.
A FAVOR DE LOS LIBERALES
El gobierno liberal decayó en 1823 con la intervención de los denominados 'Cien mil hijos de San Luis', que ayudaron a los absolutistas y al Rey Fernando VII a recuperar el control del Estado español. Por ello, 'El Empecinado' decidió exiliarse a Portugal, si bien regresó a España en el año 1824 tras una amnistía decretada.
Sin embargo, los libros de historia cuentan que el Rey ordenó la detención de Martín Díez y otros conocidos guerrilleros que tomaron parte por la causa liberal. Así, fue detenido en la localidad de Olmos de Peñafiel, si bien otras fuentes señalan que fue arrestado en Roa (Burgos) por el corregidor Domingo Fuentenebro, un antiguo enemigo personal.
Según diversas fuentes, tras su detención 'El Empecinado' llegó a ser exhibido durante un tiempo en una jaula, hasta que el 20 de abril de 1825 fue sentenciado a muerte. La ejecución se llevaría a cabo en la horca, en Roa, pero según contó el alcalde de esta localidad burgalesa Gregorio González Arranz en sus Memorias, el guerrillero llegó a desprenderse de sus cadenas camino del cadalso y trató de huir, aunque los voluntarios realistas lo redujeron y ataron hasta que finalmente fue colgado y falleció.
La figura de Juan Martín Díez estuvo ya desde el siglo XIX muy presente en la cultura española, pues fue retratado por el pintor Francisco de Goya y el escritor Benito Pérez Galdós le dedicó uno de sus Episodios Nacionales.
En la actualidad, numerosas localidades españoles tienen calles dedicadas a su memoria y el Círculo Cultural El Empecinado se afana en promocionar su figura. Esta agrupación celebra todos los meses de agosto sendos actos de homenaje tanto en Valladolid como en Roa.
La utilización del apodo por parte del guerrillero contribuyó a cambiar el significado de la palabra, que por entonces tenía la acepción de persona sucia y poco cuidada y que actualmente queda recogida en el diccionario de la RAE como 'obstinado, aferrado y encaprichado', aunque también cuenta con carácter negativo.