SALAMANCA, 17 Ene. (EUROPA PRESS) -
La Plaza Mayor de Salamanca es el "corazón" de la ciudad, por ella pasan cada día miles de vecinos en mitad de sus quehaceres diarios, a los que se suman los también numerosos turistas que inmortalizan su visita con fotos, principalmente frente al Pabellón Consistorial.
El emblemático monumento salmantino, con 260 años de historia, da cabida a la sede del Ayuntamiento, a numerosas viviendas de particulares y a decenas de negocios, algunos de ellos son de los más conocidos de la ciudad.
Y en mitad de todo ello, entre los arcos que dan cobijo a quienes pasan por ellos, la Plaza Mayor muestra obras de arte complementarias como son los medallones esculpidos desde sus inicios en su famosa piedra de Villamayor.
En estos relieves, algunos todavía vacíos a la espera de que la historia les dé una imagen que mostrar, se pueden ver a reyes, arquitectos, conquistadores, militares, alegorías de las repúblicas, personajes históricos o literatos, y entre ellos está la imagen de Santa Teresa de Jesús, de quien se celebra actualmente el 500 aniversario de su nacimiento.
La religiosa se puede ver en uno de los medallones que se encuentra próximo a los accesos a la calle Prior, allí está entre las imágenes que recuerdan a Miguel de Cervantes y Francisco de Vitoria, cerca también de los de San Juan de Sahagún, Antonio de Nebrija, Miguel de Unamuno o Fray Luis de León.
La imagen de Santa Teresa, obra del escultor Graciliano Montero, se incorporó a una de las enjutas de la Plaza Mayor de Salamanca en el año 1973, una etapa en la que se incorporaron otros relieves como el de Miguel de Cervantes.