El Calderón de Valladolid acoge el estreno de esta adaptación "sin complejo de inferioridad" que subraya la vigencia del texto de Delibes
Javier Gutiérrez se pone en la piel de Paco el Bajo para interpretar esta adaptación de Javier Hernández-Simón y el fallecido Fernando Marías
VALLADOLID, 7 Abr. (EUROPA PRESS) -
'Los santos inocentes', una de las obras más reconocidas del vallisoletano Miguel Delibes, da el salto por vez primera al teatro de la mano del director Javier Hernández-Simón, quien junto al recientemente fallecido Fernando Marías firma esta adaptación que toma la relación entre el señorito Iván, Paco el Bajo o Azarías, para invitar al público a reflexionar sobre un mundo "paralizado por la desigualdad".
Es esta denuncia de la desigualdad que Delibes hace en la novela, publicada en 1981, lleva a que tanto su contenido como el autor gocen de plena vigencia, como ha subrayado Hernández-Simón durante una rueda de prensa celebrada para presentar el montaje, cuyo estreno tendrá lugar este viernes, 8 de abril, en el Teatro Calderón de Valladolid.
El director de la obra ha defendido el "diálogo" que se establece sobre el poder a través de las palabras de Delibes, un texto "universal" que si bien alude a un momento concreto del pasado, sirve como "advertencia para el futuro" y llama a plantearse las aspiraciones "como sociedad y como individuos".
"En la obra se habla sobre la libertad, sobre la falta de libertad, es un tratado sobre la importancia de la educación como base de un pensamiento crítico y valor indispensable en una sociedad moderna e igualitaria", ha defendido el director.
La obra está protagonizada por Javier Gutiérrez, quien da vida a Paco el Bajo, el cual ha coincidido en cómo la obra de Delibes pone el foco en la "desigualdad entre clases sociales", una "brecha" que "se sigue viendo al abrir los periódicos" y constatar cómo "hay gente que pisa el cuello al de abajo".
Tras reflexionar "cómo siguen vigentes algunos comportamientos de una parte del país hacia la otra", Gutiérrez ha asegurado que todo el equipo aborda esta obra "sin ningún complejo de inferioridad" aunque son conscientes de que representan la "hermana pequeña" de otros dos trabajos "mastodónticos" como son, además de la novela de Delibes, la adaptación cinematográfica de Mario Camus que en 1984 logró una mención especial del Jurado en Cannes, así como el premio a la mejor interpretación masculina compartida por Alfredo Landa y Francisco Rabal.
ADAPTACIÓN "FIEL" Y "ESCRUPULOSA"
Precisamente, el actor ha reconocido que asume el papel de Paco el Bajo con un "perfume" de la interpretación que hizo en su día Landa. "Hay que copiar de los mejores", ha defendido Gutiérrez, quien ha asegurado que el montaje que han hecho es una adaptación "muy fiel y escrupulosa" hacia el texto de Delibes de la que el escritor vallisoletano "estaría orgulloso".
El actor ha admitido que se trata de un texto "endiabladamente difícil" con el que muchas veces a lo largo de la preparación de la obra se ha sentido "apabullado", pero ha insistido en que asumir el papel de Paco el Bajo supone "un reto, un honor y un orgullo".
Javier Gutiérrez ha recalcado que la adaptación realizada es "muy valiente" tanto por la complejidad del texto como desde el punto de vista técnico, y ha defendido que la propuesta es "muy necesaria" y espera que junto a los grandes escenarios y ciudades, llegue también a los lugares "más recónditos".
En este desafío ha incidido Javier Hernández-Simón, quien ha reivindicado la "personalidad propia" de la obra de teatro, en la que la adaptación de los diálogos y la escenificación han estado "íntimamente relacionadas", pues junto a la complejidad del lenguaje de los personajes está la "naturaleza abrumadora" que los rodea.
Así, ha contrapuesto la "naturaleza inmovilizada por el mundo del señorito Iván", quien "organiza el mundo respecto a sus caprichos" e impone una "parálisis a su alrededor", frente a la de Azarías, el cual vive "en comunión con las normas naturales".
Hernández-Simón ha admitido que le resulta "sorprendente" que "se haya tardado tanto" en llevar al escenario 'Los santos inocentes', sobre lo que ha sugerido que quizá "la existencia de una película tan perfecta, igual a alguien le ha quitado las ganas", pero ha defendido que las obras "universales" como ésta de Delibes, cuantos más formatos tengan, "mejor".
BUSCAR CAMINOS
"Siempre encuentras caminos para avanzar con un texto tan rico, tuvimos que investigar cuáles son esos caminos insinuados, con muchas elipsis, con una mirada silente de los personajes a los queríamos dar voz, entenderlos", ha subrayado el director.
Otro de los miembros del elenco, Jacobo Dicenta, ha confesado que el señorito Iván, al que da vida en el escenario, es "uno de los personajes más oscuros" a los que se ha enfrentado. "No hay por dónde agarrarlo, es un mutilador de vida animal y humana. Sin necesidad de matar a un ser humano, puede anularlo, hacerlo absolutamente insignificante", ha señalado.
Dicenta ha defendido que trabajar a las órdenes de Hernández-Simón supone "un viaje por el alambre", ya que es un director "al que no le gusta nada" que los actores se instalen en su "zona de confort". "Me encanta esa sensación de salir a escena y no saber muy bien qué va a pasar", ha explicado.
Por su parte, Pepa Pedroche, que interpreta a Régula, ha defendido cómo todo el elenco ha "sacado toda la vida de los personajes detrás de las palabras" que Delibes escribió, una vida "mísera" en espera "de una felicidad que nunca llega, o sí".
Completan el reparto la vallisoletana Raquel Varela (doña Pura), Yune Nogueiras (Nieves), José Fernández (Quirce y René), Fernando Huesca (Don Pedro y Don Manuel), Luis Bermejo (Azarías) y Marta Gómez (Miriam y la niña chica).
La obra, cuyas entradas se encuentran agotadas, podrá verse sobre las tablas del Calderón este viernes, el sábado 9 y el domingo 10, los tres días a las 19.30 horas, tras lo que la obra iniciará una gira por diferentes ciudades de la geografía española.