S.Pelayo critica en su Sermón la corrupción y el populismo, las mafias de la inmigración y los abusos de clérigos

Publicado 04/04/2015 7:01:39CET
El periodista Antonio Pelayo pronuncia el Sermón de las Siete Palabras
EUROPA PRESS

El sacerdote y periodista se inspira en los textos del cardenal Marcelo González, el sacerdote Martín Descalzo y el cardenal Javierre

VALLADOLID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

El sacerdote y periodista Antonio Pelayo Bombín pronunció en la jornada de Viernes Santo en Valladolid el Sermón de las Siete Palabras, oportunidad que ha aprovechado para criticar "la demagogia y el populismo" de los políticos corruptos, a los clérigos "codiciosos" que abusan de menores, el tráfico con seres humanos por parte de mafias de la inmigración y a los científicos que "juegan con la vida humana".

El corresponsal de Antena3 en Roma ha pronunciado este mediodía en la Plaza Mayor el Sermón de las Siete Palabras, celebración que gira en torno a las palabras que Jesucristo pronunció desde la cruz y que comienzan con "Padre, perdónales porque no saben lo que hacen".

Con estas mismas palabras, el sacerdote vallisoletano ha censurado la corrupción política de aquellos "que se olvidan de que la verdad no puede ser ni tergiversada ni camuflada", además de a los clérigos que se atreven a "violar conciencias y cuerpos de niños y adolescentes", al mismo tiempo que ha calificado de "inconscientes" a quienes "arrojan en miserables pateras" a seres humanos al mar, que se convierte así en "el más cruel de todos los cementerios".

La ciencia y sus avances han estado también presentes en su Sermón ya que, en el marco de esa primera palabra, ha advertido de que la clonación "priva" al ser humano de su "verdadera naturaleza de hombre libre" y ha criticado a los científicos que "juegan con la vida humana como si fuera un objeto". De igual forma, ha dedicado unas palabras a los jóvenes que "se refugian" en el alcohol o en las drogas, quienes a su juicio arrojan la toalla "antes de batallar por sus vidas", y ha acusado a quienes explotan la tierra "como si fuera su propiedad".

En similares términos se ha referido, en la quinta de las palabras de Jesucristo --"Tengo sed"--, a ese "tormento físico" que padecen "casi 800 millones de personas" que, según señalan los organismos internacionales, carecen de acceso a una fuente de agua segura. En la misma línea, ha recordado que "uno de los bienes más preciosos y abundantes del planeta" es "una mercancía rara" en algunos puntos del globo frente a otros en los que se "derrocha".

La segunda de las palabras que pronunció Jesús iba dirigida al buen ladrón Gestas, que después de solicitar ayuda al Señor recibió por respuesta: "En verdad te digo hoy estarás conmigo en el paraíso", frase que el sacerdote ha definido como "el tuit de la misericordia" a partir de la cual ha insistido en la importancia de ser capaces de olvidar, además de perdonar.

"Mujer, ahí tienes a tu hijo" exclamó Jesús a su madre María después de lo que indicó al "discípulo amado" Juan, "Ahí tienes a tu madre". Pelayo ha explicado que, con estas palabras, se apuntaba a María como "la nueva Eva" a quien ha definido como "el mejor de todos los posibles regalos".

LA PALABRA MÁS PROBLEMÁTICA

La palabra que más problemas ha planteado a los teólogos y comentaristas es la cuarta: "Dios mío, Dios mío, ¡por qué me has abandonado!", frase que a su juicio no significa que Jesús se sintiese abandonado por Dios, sino que Jesús se dirige con ella a sus discípulos despavoridos.

"Jesús no tiene nada que reprocharse" ha sentenciado Pelayo quien ha recordado que la misión de Jesús era "predicar el evangelio y expiar los pecados de los hombres", meta que logró y que protagoniza la sexta de sus palabras: "Todo está cumplido".

El vallisoletano ha concluido con la última de las palabras de Jesús: "Padre en tus manos encomiendo mi espíritu", punto en el que ha señalado que los hombres que hacen el mal y omiten el bien son los que han llevado a descubrir que todos son culpables de la muerte de Cristo.

Para concluir, el periodista ha repetido las palabras que en 1991 pronunció el Cardenal Marcelo González en este mismo sermón: "Valladolid, ¡conserva tu alma, guárdala, no dejes que te profanen, no dejes que se pierda por los caminos de una falsa modernidad!"

"Quiso Dios que naciera en esta ciudad" ha exclamado el sacerdote, quien ha comenzado su discurso con recuerdos de su infancia como muestra de "la honra" que significa para él la pronunciación del Sermón que ha atribuido al "ánimo" de tres personas que ocuparon la misma cátedra desde la que hoy ha pronunciado la composición.

Se trata de el Cardenal Marcelo González, arzobispo de Toledo y Primado de España, con el que coincidió en la Universidad Pontificia de Comillas; el sacerdote, periodista y poeta José Luis Martín Descalzo, de cuya mano comenzó su carrera, y el cardenal Antonio María Javierre, a quien conoció en Roma y ha definido como "una de las personas más puras" que ha conocido.

NINGUNA COMO LA DE VALLADOLID

Además de a las personas que han inspirado su Sermón, Antonio Pelayo ha tenido también un especial recuerdo para la Semana Santa de su ciudad, Valladolid, a la que ninguna otra "puede igualar en riqueza artística" por la calidad de su patrimonio.

"Otras semanas santas de la geografía española podrán jactarse de mayor popularidad y de un acompañamiento folclórico más expansivo, pero nadie puede igualar la riqueza artística de nuestro patrimonio que, sin embargo, perdería buena parte de su valor si no fuese expresión de la fe de tantas generaciones".

Pelayo ha pronunciado su sermón ante una soleada plaza Mayor abarrotada de turistas y también de hermanos de las distintas hermandades de la ciudad, con especial relevancia de la de las Siete Palabras, titular de las siete tallas que se han exhibido durante la celebración.

Las primeras filas han estado ocupadas por las autoridades, entre las que figuraban, como ya lo adelantó el pasado miércoles el alcalde de la ciudad, Javier León de la Riva, los ministros de Interior y Agricultura, Jorge Fernández Díaz e Isabel García Tejerina, así como el cardenal arzobispo de la ciudad, Ricardo Blázquez; el delegado del Gobierno, Ramiro Ruiz Medrano, miembros de la Corporación municipal y otras autoridades civiles y religiosas, entre otros muchos.