VALLADOLID 15 Feb. (EUROPA PRESS) -
El denominado testigo clave en el crimen de la calle Ebro de Valladolid, el argentino Óscar Alberto M, compañero de piso del ciudadano de origen marroquí Abdelkarim A, muerto a cuchilladas la noche del 12 al 13 de octubre de 2009, ha asegurado hoy de forma categórica que la única persona que aquel día entró en la vivienda, aparte de él y de la propia víctima, es el también marroquí Jaquad A. que ocupa el banquillo de los acusados y para quien el Ministerio Fiscal solicita 17 años de cárcel por asesinato.
"¡Nadie más entró en la vivienda esa noche que no fuera el acusado!", ha respondido Óscar Alberto M, absolutamente convencido de ello, a la pregunta formulada por la magistrada que preside la sala de la Audiencia de Valladolid donde Jaquad A. es juzgado desde el pasado viernes por el procedimiento de jurado popular.
La contundente afirmación del testigo podría convertirse en la principal prueba incriminatoria contra el procesado, cuyo defensor ha tratado hasta ahora de sembrar la duda entre los miembros del jurado respecto de la autoría del crimen, apoyado, por un lado, en la ausencia de huellas dactilares y restos biológicos de Jaquad A. en el escenario del crimen y, por otro, en la posibilidad de que esa noche otra persona hubiera accedido al piso después de que él, tras cenar y beber con la víctima, se marchara cuando su anfitrión invitó por teléfono a otro compatriota, con quien no mantenía buenas relaciones, para que se sumara a la fiesta.
De la noche de autos, Óscar Alberto M. ha recordado que se encontraba en el piso cuando sobre las 23.00 horas llegaron la víctima, con la que compartía inmueble, y el procesado, a quien su compañero se lo presentó como un "gran amigo" y con el que trabajaba en la recogida de la uva y la patata. "Olían a alcohol a distancia", ha advertido el testigo, quien también ha apuntado que aconsejó a 'Karim' que dejara de hacer ostentación de los fajos de billetes que portaba en la mano.
Tras ello, se acostó y dejó a la víctima y al acusado cenando en la cocina, si bien poco después tuvo que salir de su habitación para llamarles la atención debido a que tenían la música muy alta en el salón. "Oí también voces, aunque no puedo precisar si estaban discutiendo porque la gente de estos países suele hablar muy alto", ha precisado Óscar Alberto M.
"TENGO MUY BUEN OÍDO"
No fue hasta las 02.00 horas cuando el testigo oyó cómo alguien salía del piso y cerraba "sigilosamente" la puerta. Músico de profesión y, por tanto, dotado de muy "buen oído", el compañero de piso del fallecido se ha mostrado totalmente seguro de que el ruido procedente de la puerta fue el característico de alguien que sale, tanto por el 'clic' del pestillo como por el hecho de que no escuchó movimiento de llaves en la cerradura.
Tres horas después, Óscar Alberto M. salió de su habitación y al pasar por el salón y ver la tele encendida entró en la dependencia y se encontró todo revuelto, manchas de sangre por el suelo y la pared y al fondo, bajo la ventana, el cadáver acuchillado de 'Karim' tras un sillón y bajo un colchón.
La única persona que pudo cometer el crimen, en su opinión, fue el acusado, ya que, como así ha insistido, la única persona ajena al piso que esa noche franqueó la puerta fue Jaquad A.
De su testimonio, no obstante, contrasta la agudeza de oído de la que hace gala el declarante a la hora de relatar el episodio de la sigilosa marcha del verdugo de 'Karim' con el hecho de que no se hubiera enterado del acuchillamiento de su compañero de piso, y ello a pesar de que estaba ocurriendo a escasos metros de su habitación y en un espacio temporal en el que, como así ha precisado, se encontraba despierto.
De entre el resto de testigos, destaca la declaración de un policía que varios meses después del crimen detuvo al principal sospechoso en Ceuta, a su paso la frontera del Tarajal, y que al recordar la detención aseguró que el procesado "se expresaba perfectamente en castellano", cuando durante el presente juicio el aludido alegó que no dominaba bien el idioma y por ello está siendo asistido por una intérprete.
El proceso judicial entrará mañana miércoles en su cuarta jornada. La Fiscalía de Valladolid, con carácter provisional, solicita una condena de 17 años de cárcel para el procesado por delito de asesinato, junto con la prohibición de residir en Valladolid durante veinte años y el pago de 200.000 euros de indemnización a la familia de la víctima, amén de otros doce días de localización permanente por una falta de hurto.
La defensa de Jaquad A, que cuenta con antecedentes policiales por delitos de lesiones y amenazas cometidas en Ceuta, interesa un fallo absolutorio y con carácter subsidiario, en caso de que el jurado le declarara culpable, pide una rebaja de la pena al considerar que en los hechos concurre la atenuante muy cualificada de elevada ingesta de alcohol.
La acusación pública sostiene J.A, valiéndose de un cuchillo de cocina de 18 centímetros de hoja que no ha sido encontrado, acabó con la vida de su anfitrión, al que ocasionó hasta dieciséis lesiones, entre excoriaciones y heridas inciso-cortantes e inciso-penetrantes.
De entre estas últimas, la autopsia incide en cuatro, de extrema gravedad, una de las cuales le seccionó la tráquea y otra, la mortal por pérdida masiva de sangre, que penetró en el lóbulo pulmonar inferior y seccionó la aorta torácica descendente.
Una vez en posesión del dinero del fallecido, siempre según la tesis del fiscal, el presunto asesino abandonó el domicilio de la víctima, se trasladó al suyo, sito también en la calle Ebro, a recoger su equipaje y acto seguido cogió un autobús con destino a Barajas, donde se subió a un avión con destino a Tánger.