Trabajadores de El Salvador niegan el cambiazo de ataúdes y apuntan a Justo M.G. como el artífice de todo

Laura M.V, responde a las preguntas de su defensor durante el juicio por el 'caso ataúdes' celebrado en la Audiencia de Valladolid.
Laura M.V, responde a las preguntas de su defensor durante el juicio por el 'caso ataúdes' celebrado en la Audiencia de Valladolid.- EUROPA PRESS
Europa Press Castilla y León
Actualizado: lunes, 25 mayo 2026 14:24

VALLADOLID 25 May. (EUROPA PRESS) -

Trabajadores del grupo funerario El Salvador, encausados por el supuesto 'cambiazo' de ataúdes en el periodo 1995-2015, se han declarado inocentes de los hechos que se les imputan y han situado a su excompañero Justo M.G, la persona que durante esos veinte años recopiló pruebas contra todos ellos, como el único que pudo realizar esas prácticas movido por la inquina que tenía hacia el dueño de la mercantil por no haber contratado a su hijo.

Si la pasada semana la Audiencia de Valladolid comenzó ya con las declaraciones de los acusados, como es el caso de la viuda del 'magnate del féretro', María del Rosario V.L; su cuñado Andrés M.A, y un hijo de la primera, Ignacio M.V, en una jornada en la que sólo el último de los tres tomó la palabra para, a preguntas de su defensor, 'negar la mayor' y achacar toda la causa al despecho de Justo M.G. compilado a lo largo de casi dos décadas en forma de fotografías y anotaciones manuscritas, este lunes ha ido subiendo al estrado, con el mismo hilo argumental, la totalidad de las veintitrés personas encausadas.

También todos ellos únicamente a preguntas de sus letrados, en declaraciones recogidas por Europa Press, han coincidido al negar que en la empresa se hubiera sistematizado ese supuesto 'cambiazo' de féretros que se les imputa haber realizado antes del proceso incinerador, así como la reutilización de motivos ornamentales para sucesivos sepelios, al tiempo que han rechazado que en ese periodo percibieran complemento alguno al margen de la nómina lineal. "¡Pues menudo era Morchón", ha llegado a indicar el operario Ángel P.V. en un intento por explicar que el empresario ya fallecido Ignacio Morchón A. era poco amigo de dar gratificaciones y nunca pagaba más que la nómina fijada.

El citado empleado, encargado de elaborar coronas, centros y ramos, ha mantenido, al igual de lo que luego han hecho otros trabajadores, que las órdenes en la empresa partían siempre de lo más alto. "Ignacio Morchón Alonso era el que hacía y deshacía. "Se hace lo que yo digo, como yo digo y cuando yo lo digo", es la frase que el acusado ha puesto en boca del entonces dueño del grupo.

Aunque a este trabajador se le imputa la "sustracción" de más de cuarenta cajas entre 2013 y 2015, Ángel P.V. se ha declarado inocente y ha justificado tal afirmación en el hecho de que en las fechas anotadas por Justo M.G. no llegó a compartir turno de trabajo con él, alegato que más tarde harían otros de los acusados, mientras que en el caso de los hermanos Mario y Guillermo C.L. u otros como José Manuel P.F, Carlos S.D. o José Luis L.G, todos ellos atribuyen su incriminación en el 'cambiazo' de ataúdes a la animadversión que el excompañero ya fallecido les tenía por distintos motivos.

Así, Guillermo C.L. ha recordado que en 2013 fue contratado y a partir de entonces se convirtió en enemigo de Justo porque pasó a ocupar el puesto que, sin éxito, había reclamado para su hijo, mientras que el trabajador que ha puesto fin al turno de interrogatorios este lunes, José Luis L.G, achaca las "sustracciones" imputadas al "cariño" que le profesaba su excompañero.

"SIN SENSIBILIDAD NI EMPATÍA CON EL DOLOR AJENO"

"Una persona que no tiene sensibilidad ni empatía con el dolor ajeno, no puede ser mi amigo", ha apuntado José Luis para, acto seguido, poner como ejemplo el día en el que un matrimonio de avanzada edad se acercó al cementerio para preguntar a Justo por una sepultura y éste les respondió con cajas destempladas: "¡Ahí tenéis los papeles!", es la frase que, según el acusado, espetó Justo al matrimonio, al que trató como una "piltrafa".

Entre los trabajadores también ha testificado un hermano del dueño de la funeraria, José Antonio M.A, la persona que al explotar en 2019 la 'Operación Ignis' aparece en unas escuchas telefónicas en las que llega a advertir a otro empleado el término "pillada" para referirse a la intervención policial que derivó en la detención de parte de los encausados. Al respecto, el acusado sostiene que se refería a la "trampa" urdida por Justo M, a raíz de lo cual parte de ellos estuvieron en la cárcel "72 horas".

El acusado, al que se imputan hasta 88 "sustracciones" de cajas, al igual de lo declarado por otros compañeros de banquillo ha apuntalado la tesis de la actuación en solitario de Justo M.G. tras advertir de que dicho trabajador bien pudo preparar todas esas pruebas al aprovechar que quedaba solo en su turno de por la tarde, entre las 19.00 y las 22.00 horas, y tras advertir de que una persona es capaz de manipular un cadáver, sin el auxilio de más personas.

De hecho, otro de los acusados, Mario C, quien asegura que coincidía siempre en su turno con Justo en el cementerio de Santovenia, recuerda que su compañero pera un tipo "corpulento", con casi 1,90 centímetros de estatura y más de 100 kilos de peso, constitución que le facultaba, sin problema alguno, para manipular cuerpos a su antojo aprovechando el periodo en el que quedaba a solas en las dos últimas horas de su jornada laboral.

"UNA CORRETURNOS"

La jornada la han abierto dos hijas de Ignacio Morchón A, Laura y María del Rosario ('Rosi), quienes se han declarado también inocentes de los cargos imputados y han explicado al tribunal, también a preguntas únicamente de sus abogados, las labores concretas que desempeñaban en la empresa familiar, siempre de escasa relevancia y, fundamentalmente, al dictado de las órdenes que en todo momento les trasladaba su progenitor, "el jefe".

La primera de ambas hermanas, pese a que la Policía Nacional la sitúa como directora del tanatorio, ha asegurado que su cometido se limitaba al de una mera "correturnos" en recepción, cubriendo las vacaciones de otras dos compañeras, hasta que a partir de 2013, dados sus estudios de periodismo, pasó a ocuparse del área de publicidad. Sus explicaciones fueron vanas en 2019 y finalmente, al igual que otros encausados, fue detenida y, como así ella ha recordado, llegó a pasar en prisión mes y medio.

Y es que la Policía Judicial de la Policía Nacional, a partir de la documentación incautada, la coloca en un nivel de dirección en la toma de decisiones importantes en la empresa, algo que ella atribuye a unos "correos chorras" intervenidos de los que tan solo se puede inferir que era una mera "correturnos".

Su hermana 'Rosi' ha relatado que su tarea se ceñía a facturación en la oficina de la calle Angustias, sin que en momento alguno se ocupase de la contabilidad ni de las operaciones de adquisición de ataúdes que, como así ha precisado, lleva su padre en exclusiva.

De hecho, la acusada ha asegurado que en la época investigada lo más normal era que los familiares de los difuntos pagaran en metálico y en mano. De ahí que no le extraña que la policía hallara en casa de su padre más de 900.000 euros, pues su progenitor acostumbraba a pasarse por todas las oficinas haciendo labor recaudatoria de ese dinero en metálico. "Se lo he visto a hacer desde siempre. Hacía y deshacía con el dinero, la empresa era suya", ha incidido Rosario, cuya hermana Laura ha recordado que dicha cantidad, según ha reconocido Hacienda, "corresponde a la caja de la empresa".

El también acusado Victorio Senovilla, de Fabricados Senovilla, proveedor de féretros de El Salvador-Funeraria Castellana, ha rechazado haber colaborado con su "amigo" Morchón en un delito de blanqueo de capitales y tampoco en una operación de aprovisionamiento "ficticio" de cajas. De hecho, ha indicado que fruto de esa confianza entre las partes, era Ignacio quien le facilitaba anticipos para la compra de ataúdes, como los 3.000 adquiridos a la mercantil valenciana Maderarte.

El juicio no se reanudará hasta el próximo día 1 de junio, fecha en la que se espera conocer ya si las partes mantienen sus conclusiones y podría iniciarse la exposición de las mismas.

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