Esperanza Fernández, investigadora del área de Paleontología y profesora titular de la ULE y Darío Fidalgo, paleontólogo del Museo Nacional de Ciencias Naturales. - EUROPA PRESS
LEÓN, 29 Jul. (EUROPA PRESS) -
Investigadores de la Universidad de León (ULE) y del Museo Nacional de Ciencias Naturales (MNCN) desarrollan varias líneas de investigación dentro del proyecto 'Frontera Cantábrica' que les permitirán estudiar restos de fauna del Cuaternario en 28 cuevas de la provincia leonesa, desde Picos de Europa hasta El Bierzo, hasta el 31 de diciembre de 2026.
En concreto, las labores están encaminadas a recuperar el patrimonio, obtener información científica para saber cómo ha sido el desarrollo de la fauna a lo largo del tiempo desde hace unos 11.700 años hasta el momento actual y cómo ha influido el impacto del ser humano en estos ecosistemas y comunidades; que "el patrimonio que es público siga siendo público".
Así lo han expresado este martes la doctora Esperanza Fernández, investigadora del área de Paleontología y profesora titular de la Universidad de León; la doctora Natividad Fuertes, investigadora del área de Prehistoria y profesora titular de la ULE y Darío Fidalgo, paleontólogo del departamento de Paleobiología del Museo Nacional de Ciencias Naturales.
Esperanza Fernández ha señalado que el proyecto está destinado a recuperar materiales, restos óseos en su mayoría, aunque también puede haber restos arqueológicos y ha apuntado que se realiza con la colaboración de integrantes del Grupo de Intervención en Altura de los Agentes Medioambientales (GRIA), que son quienes se encargan de bajar a cuevas inaccesibles y recuperar el material. "Estas personas, junto con espeleólogos que llevan años trabajando en cuevas de León de manera totalmente altruista", ha destacado.
Por su parte, Natividad Fuertes ha manifestado la importancia de que haya un arqueólogo en las cavidades para que, si aparece algún resto humano, tenga la cobertura legal y los procedimientos adecuados para su conservación, estudio y depósito. En la mayoría de los casos, ha precisado, los restos hallados proceden de simas profundas, pero eso no quiere decir que los seres humanos hayan estado en esas cavidades, sino que muchas veces han llegado allí sus huesos, aunque en alguna de las cuevas puede haberse producido esta ocupación por parte del ser humano.
METODOLOGÍAS.
Darío Fidalgo ha detallado que para el estudio de los restos se utilizan metodologías de 3D, moleculares y se intenta incorporar una vía de ADN antiguo, además de contar con personal especializado en arqueología y antropología para abordar el estudio de los hallazgos desde un enfoque multidisciplinar.
Asimismo, ha explicado que a principios de año el grupo investigador del proyecto ha evaluado a partir de los restos localizados en la Cueva de Llamazares el cambio del tamaño de los osos cantábricos, los rebecos y los caballos a lo largo del tiempo en la Cordillera Cantábrica y en la Península Ibérica en general.
ENTENDER LA BIOMASA.
En este sentido, se ha descubierto que desde hace 10.000 años, tanto por la huella humana como por el cambio de los ecosistemas, los animales de las comunidades de estas zonas presentan una destacada disminución de tamaño, lo que influye en gran medida en cómo se comportan en los ecosistemas. "Esto es muy importante, porque conocer el tamaño de los animales importa mucho para entender la biomasa que se extrae, la biomasa que queda, el tipo de vegetación que se puede o no mantener en un determinado sitio", ha concretado.
Concretamente, un oso actual de la Cordillera Cantábrica macho adulto puede pesar unos 180 kilogramos, mientras que los restos localizados de hace unos 9.000 años o incluso anteriores indican que en ese momento el peso de los osos podía llegar hasta los 350 kilogramos, casi el doble.
Probablemente esta disminución de tamaño esté vinculada a la ocupación del territorio por parte de los seres humanos y la introducción de ganadería. Los datos que se puedan aportar al respecto tienen relevancia porque pueden influir en cómo se aborde en la actualidad la conservación de los espacios naturales. "Nos gastamos millones de euros en proteger determinados animales silvestres pero no abordamos el motivo por el que esa población no es saludable. Este tipo de cosas son las que esperamos conseguir con este estudio", ha recalcado.
RESTOS HALLADOS.
En cuanto a los restos hallados en las cuevas leonesas, las del sur de la Cordillera Cantábrica, ha explicado que hasta el momento la mayoría proceden de 29 osos y hay localizados otros 15 en varias cuevas. También hay restos de numerosas cabras cantábricas de gran tamaño, que se extinguieron en torno al año 1890, así como de cabras domésticas, rebecos, caballos, grandes bóvidos como uros y animales pequeños como gatos, roedores, aves y ganado doméstico.
Los restos más antiguos en los que se trabaja proceden de un yacimiento en Toral de los Vados y probablemente pertenezcan al Pleistoceno superior, por lo que tienen más de 30.000 años.
Los investigadores llevarán a cabo de manera inicial una campaña en el mes de agosto de dos semanas en las cuales actuarán en ocho cuevas y a partir de ahí las labores de investigación del material encontrado se desarrollarán durante los meses de otoño.
FINANCIACIÓN.
En cuanto a la financiación del proyecto, ha indicado que hay dos mecenas que han colaborado "lo que han podido" y los trabajos se llevan a cabo por parte de voluntario de toda España, por lo que se plantea la necesidad de solicitar todas las vías posibles para sufragar los gastos desde las esferas científica, patrimonial y educativa.
En este contexto, ha detallado que este tipo de proyectos tiene una parte que no requiere demasiada inversión porque la realizan voluntarios, pero labores como la obtención de datos de genética tienen un coste que es necesario sufragar.