Josep Maria Mas y Sol Rossell en la rueda de prensa de este jueves - EUROPA PRESS
La inflación se convierte en la primera preocupación para la mayoría de empresas
ANDORRA LA VELLA (ANDORRA), 18 May. (EUROPA PRESS) -
La Cambra de Comer, Indústria i Serveis (CCIS) de Andorra prevé que el 2023 sea un año "de crecimiento" económico si bien a un ritmo más moderado, ha informado este jueves durante la presentación de la encuesta de clima empresarial del segundo semestre del 2022.
La inflación, que se ha convertido en la primera preocupación para la mayoría de empresas, el endurecimiento de las condiciones financieras, el aumento de la incertidumbre y un empeoramiento del entorno exterior son los elementos que considera que afectarán en negativo a la marcha de la economía andorrana.
El presidente del ente, Josep Maria Mas, ha indicado que el turismo es el sector con "mejores perspectivas" para este año, mientras que la construcción es la que se podría ver más afectada, ya que la reducción de la renta disponible en los hogares puede ajustar gradualmente la demanda.
En el caso de la industria, presenta las previsiones "menos optimistas de los últimos dos años", y prevé una recuperación más lenta de la que se esperaba hace unos meses.
El comercio también modera el optimismo y anticipan una "pérdida de impulso de la actividad comercial" para los próximos meses.
BALANCE DEL 2022
En cuanto al año pasado, la empresas que han respondido la encuesta de la CCIS reportan una "mejora significativa" de la situación económica, que ha conllevado un repunte de la actividad y de los niveles de confianza.
Esta situación también ha comportado un "incremento generalizado" de los volúmenes de facturación, en parte por la inflación, y por lo tanto, ha destacado Mas, la economía andorrana acumula dos años consecutivos de fuerte expansión, literalmente.
El sector hotelero ha registrado un incremento medio de la facturación del 14,7%, el más alto; en segundo lugar se encuentra la construcción, con un aumento medio de la cifra de negocio del 8,7%; por detrás, la industria (+7,3%) y, finalmente, el comercio minorista
(+5%).
MONOGRÁFICO
En esta ocasión, la CCIS ha incluido en la encuesta un monográfico sobre los efectos de la inflación en las empresas, que ha puesto de manifiesto que la mejora de los negocios durante el 2022, en ventas e ingresos, no se ha traducido en un aumento de la rentabilidad.
En este sentido, la inflación se ha convertido en "la máxima preocupación" de las empresas del país, ha señalado la directora adjunta de la CCIS, Sol Rossell, que ha indicado que en segundo lugar se sitúa el crecimiento de los costes de explotación, seguido del aumento de los tipos de interés, la dificultades para encontrar mano de obra y la falta de stocks.
Rossell ha indicado que según los resultados de la encuesta un 56,4% de empresas dicen que, aunque ven alterados sus negocios, "no temen por la supervivencia", mientras que 1 de cada 10 afirma que difícilmente podrá resistir y que la viabilidad del
negocio está en peligro, literalmente.
Las más afectadas son las microempresas: un 12% de las que tiene entre 1 y 5 trabajadores dice tener dificultades para atender pagos y sufren por la viabilidad de su negocio.
MANO DE OBRA
Por otra parte, más de la mitad de las empresas encuestadas (53,6%) afirman haber tenido problemas para cubrir vacantes de trabajo, con una incidencia especialmente negativa en la construcción (9 de cada 10 se ven afectadas) y la hostelería (8 de cada 10).
El principal motivo por el cual no se encuentran trabajadores es porqué "actualmente no hay suficiente personal" para cubrir las vacantes y porque el perfil específico que se busca no está disponible en el mercado laboral del país.
Frente a esta situación, la CCIS pide al Gobierno políticas de apoyo para las empresas para mitigar los efectos de la inflación y el encarecimiento de los costes, con incentivos fiscales, subvenciones y ayudas para las pimes, fomentar la innovación y ayudas para
formar el personal.
En cuanto a la falta de mano de obra, piensan que hay que hacer más estrecha la colaboración entre las empresas y las instituciones educativas (para identificar los requisitos del mercado laboral en cuanto a competencias y habilidades) y mejorar la estrategia de inmigración.
Igualmente piden "políticas de acceso a la vivienda" para ayudar a las empresas a atraer talento al país, si bien no han detallado ninguna acción, argumentado que es un trabajo que debe llevar a cabo el Gobierno.