Barcelona resuelve 238 conflictos con pisos turísticos con el servicio de mediación municipal

Publicado 07/08/2019 14:53:21CET
Turistas en Barcelona
Turistas en BarcelonaEUROPA PRESS - Archivo

Las medidas acordadas incluyen que los turistas usen zapatillas y limitar el horario de las terrazas

BARCELONA, 7 Ago. (EUROPA PRESS) -

El Servicio municipal de Convivencia y Turismo del Ayuntamiento de Barcelona y su equipo de mediación han resuelto, desde que se puso en marcha en enero, 238 conflictos vecinales con pisos turísticos, ha anunciado este miércoles en rueda de prensa el primer teniente de alcalde, Jaume Collboni.

La mayoría de problemáticas de vecinos con pisos turísticos se centran en el ruido --como por andar y mover maletas y mobiliario pero también por fiestas--, y también se han registrado quejas por daños en zonas comunes, incidentes causados por alcohol y drogas, suciedad y falta de respuesta del gestor del piso turístico.

Collboni ha destacado que este servicio quiere facilitar la convivencia entre vecinos y propietarios de pisos turísticos; evitar que se presenten denuncias y que se tengan que llegar a la inspección, y "desconflictivizar la convivencia" en las comunidades de vecinos con pisos turísticos legales --se ha actuado en unas 300 en estos primeros meses del servicio--.

"Queremos evitar con este servicio conflictivizar" las relaciones en estas comunidades y evitar enfrentamientos, y que los vecinos deban interlocutar con los turistas, por lo que buscan acuerdos con los propietarios de los pisos para pactar soluciones duraderas, ha señalado.

Entre estas soluciones, figuran medidas como la instalación de sonómetros; la contratación de un agente nocturno que acuda si el ruido no cesa; colocar alfombras y moquetas para reducir el ruido; limitar horarios; no utilizar zapatos dentro del piso; facilitar el teléfono del gestor del piso turístico a los vecinos, y restringir el horario de uso de las terrazas.

Collboni, que ha destacado que el servicio está acordado con la Asociación de Apartamentos Turísticos de Barcelona (Apartur), ha detallado que, de estas 238, 187 actuaciones han sido asesoramientos, mientras que las otras 51 han sido mediaciones directas.

En total durante estos siete meses, el servicio ha intervenido en 372 actuaciones: las 238 resueltas; 45 que se han cerrado sin acuerdo o se han derivado a otros servicios, y 89 que siguen abiertas o en gestión actualmente, algunas de las cuales se derivan a los servicios de inspección o a técnicos de convivencia del distrito.

Ha detallado que el 70% de los casos que trata el servicio de mediación llegan a través de quejas realizadas a la Guardia Urbana, pero se resuelven antes los que se dirigen directamente al servicio mediante teléfono o correo electrónico --la Urbana envía la lista de casos una vez al mes--, por lo que ha animado a los vecinos que lo requieran a ponerse en contacto.

PISOS ILEGALES

Collboni ha recordado que el servicio de mediación está destinado sólo a los pisos turísticos legales --hay unos 9.600--, porque lo que el Ayuntamiento hace con los ilegales es cerrarlos: desde que en 2016 impulsó una campaña contra estos alojamientos irregulares, ha ordenado el cierre de 5.429 y ha impuesto 6.500 sanciones.

Preguntado por el hecho de que pisos ilegales que antes se ofrecían como tal pero que ahora se ofrecen camuflados en el alquiler de habitaciones, ha resaltado que, si se detectan estos "subterfugios", se vuelven a clausurar, hasta que el propietario comprenda que la mejor opción es alquilar el piso legalmente y no mantener una actividad ilegal, ha dicho.

CASO EN EL GUINARDÓ

Una vecina del Guinardó que ha utilizado el servicio de mediación, Pilar Rodríguez, ha explicado a los medios antes de la rueda de prensa que acumulaba problemas con el piso turístico que opera encima del suyo, sobre todo por el ruido, y que recurrió a este servicio.

Ha destacado que la figura del mediador da más seguridad en estos casos y ha permitido alcanzar soluciones, como colocar alfombras, que los turistas usen zapatillas de un solo uso para reducir el ruido y tener un canal de comunicación las 24 horas con el gestor del piso.

Barcelona Economies



A LA XARXA