La T-10 del metro subirá en 2012 un euro hasta los 9,25

El Conseller Recoder Presenta Las Novedades Tarifarias De La ATM
EUROPA PRESS
Europa Press Catalunya
Actualizado: lunes, 19 diciembre 2011 21:20

BARCELONA 19 Dic. (EUROPA PRESS) -

El precio del abono de transporte público más utilizado de Barcelona, la T-10, subirá hasta los 9,25 euros, un euro más de lo fijado para este 2011 (un 12% más) y la T-50/30 a 37 euros, con un incremento de 3,5 (10% más), según ha aprobado este lunes para los abonos de una zona el consejo de administración de la Autoritat del Transport Metropolità (ATM).

La T-10 supone el 70% de billetes del total y registra así el mayor incremento de la historia desde que se integraron las tarifas de los transportes metropolitanos en 2001, y se sitúa al nivel de la tarifa que tiene ahora para el Metrobus, que se eleva a 9,30 euros, si bien no está integrado; mientras que la T-10 de dos zonas aumenta dos euros, hasta los 18,4 euros.

La subida media ponderada se situará en el 7,9%, según los datos que ha ofrecido en rueda de prensa el conseller de Territorio y Sostenibilidad, Lluís Recoder, quien ha avanzado que se cambiará la política tarifaria, haciendo que cuantos más viajes haga el usuario más baratos le saldrán, mientras que se castigará a los más excepcionales.

Los responsables de movilidad de la Generalitat consideran excepcionales los que tienen un número limitado de viajes, en lo que incluyen la T-50/30 --máximo 50 viajes en 30 días--, mientras que los habituales, aquellos ilimitados, como la T-Mes y la T-Trimestre.

Para una zona, el billete sencillo pasará a costar dos euros, 0,55 céntimos más (38% de aumento) y, por contra, se bajarán las tarifas de la T-Trimestre (de 140 a 135 euros) y de la T-Mes (de 51 a 50), y la T-Jove tendrá una disminución superior al 12% en todas las zonas, bajando la de una de 119 a 100, con lo que los jóvenes podrán adquirir un título trimestral pagando dos T-Mes.

Además, los parados tendrán un 50% de descuento en la T-Trimestre a partir del 1 de febrero, y la T-12 de transporte público gratis para niños de 4 a 12 años aumentará un año más, hasta los 13, si bien seguirá costando 35 euros de emisión.

JUSTIFICACIÓN DE LA GENERALITAT

La Generalitat ha justificado las subidas por el descenso de aportaciones del Estado al sistema, que previsiblemente pasarán de 184 a 113 millones de euros --un 43,5% menos, situándose a niveles del 2004--, lo que no se compensa con los 300 de la Generalitat, un 6,3% más; 80 del Ayuntamiento de Barcelona, 9,5% más; y la congelada en 94 del Área Metropolitana (AMB).

En relación a las cuentas de la Conselleria, Recoder ha destacado que del Presupuesto de 1.563 millones para el próximo año, 802 ya están comprometidos para pagos diferidos de obras anteriores, y quedan 761 para otros capítulos, de los cuales 300 se dedicarán al sistema.

Según él, hay otra razón de peso: "corregir el desequilibrio financiero" entre usuarios y administraciones, lo que se logrará parcialmente con las subidas, de forma que los pasajeros pasarán a sufragar el 47,2% del coste del sistema y las administraciones el 52,8% (ahora está en el 40-60%) del total de 1.213 millones que necesitará el sistema en 2012.

Así, deben recaudarse 40 millones más y ahorrar 45, con que los operadores harán sus ajustes, suprimiendo frecuencias y líneas de bus para reducir 56 millones de gasto de Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), que gestiona el metro y el bus; y la supresión de las líneas urbanas L6 y L7 los sábados por la madrugada de Ferrocarrils de la Generalitat (FGC).

AUMENTO DE LAS MULTAS

En paralelo, Recoder ha resaltado que controlarán más el fraude, doblándose la multa por viajar sin billete --de 50 a 100 euros--, haciendo que los títulos integrados incorporen un holograma para dificultar la falsificación, y en Rodalies Renfe, "los más castigados por el fraude", aumentando la vigilancia en grandes estaciones, el cierre perimetral de las pequeñas e instalando cámaras.

De cara al futuro, el conseller también ha comentado que han empezado los estudios para implantar una tarjeta magnética recargable sin contacto que vaya sustituyendo el conjunto de billetes que ahora son de cartulina, una vieja aspiración que TMB ya había puesto sobre la mesa.

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