Archivo - Una bicicleta y un coche circulan por una carretera. - David Zorrakino - Europa Press - Archivo
Mujeres, jóvenes, personas con discapacidad y con rentas bajas son sufren la falta de alternativas sostenibles BARCELONA 5 Feb. (EUROPA PRESS) -
Entre el 55% y el 65% de los desplazamientos diarios en las zonas rurales o urbanizaciones con baja densidad de población en Catalunya se hacen en vehículo privado, mientras que el transporte público registra "cuotas muy bajas", entre el 2% y el 4%.
Así se desprende del estudio 'La movilidad en el entorno rural y urbanizaciones de baja densidad: análisis y oportunidades para las políticas públicas', realizado por el Institut Metròpoli, "el primero en Catalunya" que compara los patrones de movilidad de las zonas rurales y urbanizaciones de baja densidad respecto a las zonas urbanas, informa la entidad este jueves en un comunicado.
El estudio responde a un encargo de la Associació d'Iniciatives Rurals i Marítimes de Catalunya (ARCA), la Associació Catalana de Municipis (ACM), el Pla Estratègic Metropolità de Barcelona (PEMB), la Autoritat del Transport Metropolità de l'Àrea de Barcelona (ATM) y l'Associació de Municipis per la Mobilitat i el Transport Urbà (AMTU)
En la primera corona metropolitana, el 80% de los desplazamientos están en transporte público, caminando o en bicicleta, el doble que en las urbanizaciones de baja densidad de la Región Metropolitana de Barcelona (RMB).
El informe advierte de que las mujeres, la juventud, las personas con discapacidad y las personas con rentas bajas son los principales perjudicados de ese modelo de movilidad.
Un 14% de los jóvenes de zonas rurales y urbanizaciones de baja densidad afirma tener dificultades para acceder a un trabajo debido al transporte, el doble que en la primera corona metropolitana.
TELETRABAJO
Asimismo, la presencia del teletrabajo es el doble en las urbanizaciones de baja densidad y en la primera corona metropolitana que en las ciudades medias o en los municipios rurales
El estudio constata la necesidad de orientar las políticas públicas de movilidad sostenible a la realidad de las zonas de baja densidad y periurbanas de Catalunya, "en la línea de lo que marcan los conceptos de 'rural proofing' y la 'pobreza en el transporte' utilizados a escala europea".