Publicado 15/02/2026 10:00

El secreto para que los huevos duros duren una semana en la nevera

El secreto para que los huevos duros duren una semana en la nevera
El secreto para que los huevos duros duren una semana en la nevera - ANGÈLE KAMP - UNSPLASH

MADRID 15 Feb (EUROPA PRESS)

Los huevos son un alimento básico que tiene múltiples beneficios: son una fuente de proteínas, vitaminas y minerales, y contienen pocas calorías por unidad. Por ello, no es de extrañar que formen parte del día a día de los españoles.

Aunque se pueden incorporar a las recetas de diversas maneras, los huevos duros son una comida o un acompañante popular por su facilidad y versatilidad. Existen decenas de trucos para hacer huevos duros perfectos, pero saber cómo guardarlos para utilizarlos en diferentes recetas es donde está la clave de la cuestión.

EL ERROR COMÚN QUE HACE QUE LOS HUEVOS NO DUREN

Podría parecer contraintuitivo, pero mantener los huevos duros en su cáscara es el secreto para que duren una semana en la nevera. De hecho, el compartimento de muchas neveras para los huevos se pensó originalmente para conservar los huevos duros en su cáscara, según señalan los expertos del blog gastronómico Directo al Paladar.

Aunque las imágenes en redes sociales del almacenamiento de huevos duros en una nevera suelen mostrarlos pelados, la realidad es otra: la cáscara es su protector natural, por lo que su ausencia hace que el alimento se degrade más rápido.

Si se guardan sin su cubierta, no se deben consumir después de tres o cuatro días en la nevera; si se mantiene la cáscara, estos pueden durar hasta 7 días refrigerados. Por ello, los expertos aconsejan que, al finalizar la cocción, se metan los huevos en un bol de agua fría para enfriarlos rápidamente, secarlos y guardarlos en un táper hermético.

QUÉ ES EL TRUCO DEL AGUA FRÍA

Muchos cocineros en redes sociales o consejos compartidos por familias indican que meter los huevos duros en agua fría después de hervirlos es la mejor solución para facilitar su pelado. Se puede utilizar agua del grifo o un bol de agua y hielo, pero el objetivo es provocar un descenso rápido de temperatura para que la cáscara se desprenda mejor del huevo y pueda retirarse con facilidad.

Por ello, durante el proceso de almacenamiento de este alimento, se recomienda hacer este baño de agua fría, incluso si no se van a pelar en ese momento. Además, cuando se quiere consumir uno, también se puede rodar la cáscara sobre una superficie plana y lisa para facilitar su retirada.

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