BARCELONA, 6 Feb. (EUROPA PRESS) -
Barcelona ha puesto en marcha esta semana la segunda fase de la prueba piloto del Bicing eléctrico, que se alargará hasta 2017, con 46 estaciones, 300 bicicletas y una previsión de 4.000 usuarios, 2.500 más que en la primera fase.
En su presentación este viernes, el alcalde, Xavier Trias, ha recordado que se ha creado una lista de espera para incorporar al servicio los usuarios del Bicing interesados en sumarse a él: "Hay lista de espera y lo vamos haciendo poco a poco porque la introducción de una bici eléctrica, si se hace masivamente, tendría muchos problemas".
Según el Ayuntamiento, durante la primera fase de la prueba piloto, que comenzó el 16 de diciembre de 2014, accedieron al servicio 1.500 usuarios del Bicing mecánico y 2.500 más mostraron su interés en participar.
Los datos recogidos durante la primera etapa de la prueba muestran una media de 115 usos diarios y un recorrido medio de 2,7 kilómetros, superior a los 1,9 registrados en el Bicing mecánico.
La segunda fase, iniciada este lunes, ha suscrito al Bicing eléctrico a las 2.500 personas en lista de espera y ha puesto en cola a 319 más.
Los usuarios que deseen usar el servicio pagarán un suplemento de 14 euros en su cuota anual de Bicing y tarifas variables según la duración del trayecto --45 céntimos durante la primera hora y 80 por cada 30 minutos de más--.
Según informó en diciembre la segunda teniente de alcalde, Sònia Recasens, la prueba tiene un coste de unos cinco millones de euros y el Ayuntamiento prevé recaudar 650.000 euros.
Trias, preguntado sobre que la mayoría de estaciones de Bicing eléctrico se encuentren en aparcamientos subterráneos, ha defendido que es una medida de seguridad: "Sería magnífico que las pudiéramos tener todas en superficie, pero hay que ir con cuidado con las bicis eléctricas y hay que poner mecanismos de seguridad que eviten robos".
Las bicicletas eléctricas, valoradas en más de 1.000 euros, disponen de una autonomía de 40 kilómetros y pueden alcanzar los 20 kilómetros por hora gracias a su motor trasero, que tarda cuatro horas en cargarse.
Los velocípedos han sido fabricados por la empresa gerundense Ecobike con la colaboración de otras pymes catalanas: Neodi, AFT, Mundilec, Circontrol, Zedis y Noval.