Publicado 17/03/2022 14:11

La brecha fiscal bruta de Catalunya en 2018 fue de 511 millones, un 14,5% de la recaudación potencial

Presentación del estudio sobre la brecha fiscal en Catalunya con datos de 2018
Presentación del estudio sobre la brecha fiscal en Catalunya con datos de 2018 - GENERALITAT

El déficit bruto se reduce un 32% respecto a 2014, que una reestimación sitúa en 593 millones

BARCELONA, 17 Mar. (EUROPA PRESS) -

La brecha fiscal bruta de Catalunya en 2018 fue de 511,3 millones de euros, lo que supone un 14,5% de la recaudación potencial, que se va por fraude o impago, y una reducción del 32% respecto a la brecha de 2014, que se ha reestimado en 593 millones de euros, lo que supone un 21,5% del total.

Así se extrae del estudio del 'tax gap' o brecha fiscal de los principales impuestos gestionados por la Agència Tributària de Catalunya (ATC), que ha sido presentado este jueves en un acto que ha contado con la participación del conseller de Economía y Hacienda de la Generalitat, Jaume Giró.

La brecha fiscal es la diferencia entre la cuota impositiva que los contribuyentes deberían pagar --recaudación potencial-- y lo que realmente pagan --recaudación real--, lo que supone que si la diferencia fuese cero, no habría brecha y, por tanto, tampoco fraude fiscal.

La secretaria de Hacienda del Govern, Marta Espasa, ha explicado que estos datos indican que el cumplimiento fiscal de los contribuyentes ha mejorado en estos cuatro años --ya que la brecha fiscal bruta mejora un 32%-- y se complementan con la mejora de la brecha fiscal de 2014 gracias a la actuación de la agencia tributaria, ya que en ese año la bruta fue del 21,5% y la neta del 16,7%, lo que supone una reducción del 22,3%.

La principal fuente de brecha fiscal es el patrimonio no declarado localizado en el extranjero, que significó el 64% en 2018, --equivalente a 325,6 millones de euros-- y el 58% en 2014, ya que sin tenerlo en cuenta, la brecha fiscal bruta se situaría en el 5,8% en 2018 y en el 10,2% en 2014.

DESGLOSE Y METODOLOGÍA

Los tributos analizados son el impuesto sobre transmisiones patrimoniales y actos jurídicos documentados (ITPAJD), el impuesto sobre sucesiones y donaciones (ISD), el impuesto sobre el patrimonio (IP) y el impuesto sobre estancias en establecimientos turísticos (IEET), que representan el 91% de los ingresos gestionados por el ATC.

En concreto, por orden de magnitud, el primer lugar lo ocupa el impuesto sobre el patrimonio, que cuenta con una brecha del 35,4%, seguido por el de sucesiones (25,9%), el de establecimientos turísticos (23,9%) y el de transmisiones patrimoniales (2,7%), siendo este último el tributo más importante a nivel recaudatorio de la Generalitat, ha desglosado la técnica de la Secretaria de Hacienda Mariona Mas.

Esta brecha se desagrega en la no-autoliquidación, la infradeclaración y el no pago, y su cálculo es una estimación a partir de supuestos que se expresa en un rango de valores, excepto en el caso del no-pago, que se basa en datos contable; y la infradeclaración es el componente más importante de los tres en todos los impuestos, en los que representa más del 90%, excepto en el Ieet.

De hecho, el conseller ha explicado que se trata de un estudio pionero en España porque el Estado no utiliza este análisis para medir la eficiencia de su sistema fiscal: "Es un trabajo laborioso, riguroso y cuenta con una parte técnica sofisticada realizada por la administración tributaria pero con la supervisión metodológica del Institut d'Economia de Barcelona (IEB)".

"CONTINUACIÓN"

El director del IEB, Alejandro Esteller, ha explicado que el estudio es una continuación del realizado en 2017 en referencia a 2014, y que en 2021 se ha vuelto estimar la brecha con datos de 2018, lo que supone tener dos observaciones: "Esto hace que no haya posibilidad de sacar tendencias, pero si estimar esta brecha con el objetivo de tener más perspectiva de la gestión de los tributos por parte de la ATC".

De hecho, en 2018 se estimó la brecha fiscal bruta con la instauración de una metodología concreta, y en 2021 se estima tanto la neta como la bruta, que se diferencia por la intervención o no de la administración tributaria.

"Si la brecha fiscal neta es cero quiere decir que el trabajo de la AT 'expost' ha sido 100% efectiva, si tras sus actuaciones la brecha es igual a la bruta inicial, quiere decir que no ha levantado ningún euro", ha aclarado Esteller.

El objetivo es disponer de un dato necesario para "fijar dinámicamente" la eficiencia de la política fiscal y de los objetivos de la administración tributaria, y reducir los tres factores determinantes de la brecha: la no-autoliquidación, la infradeclaración y el no pago.

GIRÓ

El conseller Giró ha situado la lucha contra el fraude fiscal como una prioridad de primer orden para él y su Conselleria, y ha dicho que la quieren llevar a cabo a través de la cooperación con toda la ciudadanía: "Se consigue con incentivos e impulsando una administración tributaria referente contra el fraude fiscal".

Giró ha recordado, como avanzó a finales de enero, que en 2021 se recaudaron 338,5 millones de euros en Catalunya gracias a la lucha contra el fraude fiscal de la agencia tributaria, lo que supone un incremento del 55% respecto al año anterior.

"Es una buena noticia porque permite destinar más recursos al gasto público pero al mismo tiempo es una mala noticia. El fraude beneficia individualmente a una persona pero perjudica a muchas otras", ha valorado.

La agencia tributaria catalana ha pasado de 2015 a 2021 de 64 a 288 trabajadores en cuerpos tributarios, y cuenta ahora con una convocatoria de 120 plazas del cuerpo técnico de gestores tributarios y 20 nuevas plazas de inspectores tributarios: "La plantilla ha pasado de 350 en 2015 a prácticamente 800 en la actualidad".