BARCELONA, 16 Sep. (EUROPA PRESS) -
A Casa Portuguesa de Barcelona, que promueve la gastronomía y cultura del país luso, ha anunciado que el próximo domingo cerrará su sede en la calle Verdi de Gràcia en su séptimo aniversario por la presión municipal, a la que se ha añadido la de comercios vecinos, ha informado este lunes en un comunicado.
El origen del cierre es el Plan de Usos de Gràcia aprobado en 2006, que impide a locales como A Casa Portuguesa con licencia de pastelería y bodega tener mesas y sillas en el interior, algo para lo que sí tenían autorización cuando iniciaron el proyecto 2005 con el plan anterior.
Los promotores de la empresa, que también tienen un restaurante en la calle Aragó, defienden que se pueda tomar algo en el local antes de que en la calle y explican que hicieron caso omiso de la "absurda normativa" y pusieron como estaba previsto en un principio sillas y mesas sin esconderlas.
"Fruto de este incumplimiento, el Ayuntamiento, a través del Distrito de Gràcia, nos ha perseguido, precintado y amenazado en multitud de ocasiones por dedicarnos a una actividad tan delictiva como servir pastelitos, cafés y quesos con vinos en unas mesas con sus sillas", afirman.
El local entregó al Ayuntamiento casi 6.000 firmas para convencerlo de su opinión de que la prohibición era absurda y se reunió con representantes municipales, que dijeron que "no tenían intención de cambiar de criterio" y que debían sacar mesas y sillas para continuar.
Según A Casa Portuguesa, el Distrito "no ha tardado mucho en iniciar una persecución", aunque la administración también ha manifestado que estudiará modificar el plan de usos, posiblemente permitiendo que las pastelerías tengan su zona de degustación.
Ha agregado que a la presión municipal se le ha sumado la de comercios vecinos que, empujados por la crisis, "se dedican a gastar su tiempo llamando a la Guardia Urbana permanentemente", lo que deriva en el levantamiento de actas, multas y procesos judiciales que, advierten, pueden llevar a la empresa a la ruina.