El Código Infarto evita 2.600 muertes en Catalunya en sus primeros 7 años, según un estudio

Supone una reducción del 20% respecto al periodo anterior

El equipo investigador a cargo del estudio en el Hospital del Mar.
El equipo investigador a cargo del estudio en el Hospital del Mar. - HOSPITAL DEL MAR
Europa Press Catalunya
Publicado: lunes, 26 enero 2026 11:48

BARCELONA, 26 Ene. (EUROPA PRESS) -

Un estudio del Hospital del Mar Research Institute (HMRIB) ha concluido que el Código Infarto (Código IAM) en Catalunya ha reducido la mortalidad antes de llegar al hospital en un 20% en sus primeros 7 años, en comparación con la tendencia esperable según los datos del periodo anterior, lo que supone cerca de 2.600 muertes menos de las esperadas.

El trabajo, publicado en la revista 'Europan Journal of Public Health', ha contado con la colaboración del Hospital de Sant Pau y el Hospital Clínic de Barcelona, la Conselleria de Salud de la Generalitat y las áreas de Enfermedades Cardiovasculares y Epidemiología y Salud Pública del Ciber, informa el Hospital del Mar en un comunicado de este lunes.

La investigación ha analizado cerca de 100.000 casos de infarto en personas de entre 35 y 84 años en Catalunya entre 2008 y 2019, combinando datos del registro del Código IAM, las altas hospitalarias y el registro de mortalidad a partir de los datos del Programa de analítica de datos para la investigación y la innovación en salud de la Agencia de Calidad y Evaluación Sanitaria de Catalunya (AQuAS).

El objetivo era evaluar si la puesta en marcha de esta red de emergencias, iniciada a finales de 2010 y desplegada completamente en 2012, podía haber contribuido a reducir la letalidad del infarto en el conjunto de la población.

Los resultados obtenidos muestran que la letalidad global 28 días después de un infarto se ha reducido de manera significativa a partir de 2011, lo que se explica "casi íntegramente" por una disminución sostenida de la mortalidad prehospitalaria, según el investigador del HMRIB y el Ciber y coordinador del Grupo Registre Gironí del Cor (Regicor), Jaume Marrugat.

MAYOR DISMINUCIÓN EN MUERTES PREHOSPITALARIAS

En general, la mortalidad antes de llegar al hospital pasó del 22% en el año 2008 al 15% en el 2019, mientras que el número de muertes en los hospitales cayó de manera más discreta, del 9% al 6%.

Los autores atribuyen este fenómeno al hecho que los beneficios de los tratamientos hospitalarios actuales se han aproximado a su techo; a que la rehabilitación cardiaca todavía no ha sido implementada de forma generalizada, y a que --a consecuencia de los buenos resultados del Código IAM-- actualmente son hospitalizados pacientes con una mayor gravedad clínica.

En el periodo analizado, la mortalidad global se redujo del 27% al 19% y, de hecho, con un número similar de casos, en 2019 se registraron 1.200 muertes por infarto de miocardio antes del ingreso hospitalario, frente a las cerca de 2.000 del 2008.

SIN CAMBIOS COMPARABLES

Los investigadores han subrayado que, pese a que el estudio es observacional y no permite establecer una relación causal directa, "no se han identificado otros cambios estructurales en el sistema sanitario catalán de una magnitud comparable al Código IAM durante el mismo periodo de tiempo".

Esto da fuerza a la hipótesis que la red de atención urgente ha tenido un papel "clave" en la reducción de las muertes por infarto a escala poblacional.

PERFIL DEL PACIENTE

El trabajo también ha descrito cambios "relevantes" en el perfil de los pacientes con infarto durante el periodo analizado: la edad media ha disminuido ligeramente, pero ha aumentado la prevalencia de factores de riesgo como la diabetes, la hipertensión y la enfermedad cardiovascular previa.

El análisis por sexos muestra que las tendencias generales son similares en hombres y mujeres, a pesar de que persisten diferencias en la incidencia del infarto, que es unas tres veces más elevada en hombres, y en algunos indicadores de mortalidad hospitalaria, un aspecto que requiere "investigación y estrategias específicas".

El estudio subraya la necesidad de continuar potenciando las políticas de prevención cardiovascular, especialmente en edades más jóvenes.

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