BARCELONA 13 Nov. (EUROPA PRESS) -
La defensa de los miembros de los Casuals, facción radical de los Boixos Nois que, supuestamente liderada por Ricardo Mateo, asaltaba presuntamente a narcotraficantes para quedarse con el botín, ha considerado este martes en el último día de juicio que las pruebas presentadas a lo largo del proceso son insuficientes para inculparlos.
En las conclusiones, la defensa ha puntualizado que ni en las calificaciones del fiscal ni en los escritos de la acusación hay fundamentos que justifiquen la supuesta asociación ilícita, por la que se acusa a siete de los quince miembros, entre ellos a Mateo.
Según la abogada de la defensa, no se cumplen los requisitos para determinar la existencia de una asociación ilícita, ya que no se ha confirmado la existencia de ningún centro de operaciones, ni estructuras funcionales, ni tampoco se ha encontrado el supuesto material robado.
En el escrito de la acusación, ha recalcado, tampoco consta el nombre del supuesto líder de los Casuals, ni el nombre de la banda, por lo que ha sugerido que no hay pruebas suficientes para constatar que Mateo fuera el cabecilla.
También ha tachado de contradictorias las pruebas que inculpan a su cliente, ya que en muchos casos no hay ni reconocimiento fotográfico, ni rueda de reconocimiento, ni testigo, ni declaración telefónica; y señala que ha habido "fraude procesal" en las declaraciones.
Según el escrito del fiscal, que pedía penas de entre dos y 52 años y diez meses de cárcel, el grupo supuestamente liderado por Mateo organizaba golpes, aparentemente, llevados a cabo por la Guardia Civil --con chalecos reflectantes, placas insignia, grilletes, guantes y otros materiales propios de la policía-- para robar grandes cantidades de estupefacientes a narcotraficantes.
Durante los robos, explica el informe de la Fiscalía, los Casuals obtenían estas sustancias fácilmente y con sigilo gracias a la "marginalidad de sus víctimas", algunas de las cuales sufrían fuertes palizas.
En el caso del guardia civil Manuel G., su abogado ha solicitado su libre absolución y ha indicado que se lo pudo inculpar por equivocación --ya que en el cuerpo de la Guardia Civil de Girona consta otro Manuel-- o para justificar la existencia de los chalecos fosforescentes y las placas falsas que se encontraron en propiedad de los supuestos miembros de la organización.
Manuel G. se ha declarado inocente, y ha explicado que él compró los chalecos para que los miembros del Servicio de Información de la Guardia Civil de Girona los tuviesen, ya que eran los únicos del cuerpo que no contaban con ellos, y los dejó en el cuartel para que todos los pudiesen coger, ha defendido.
El juez, después de escuchar los argumentos de la acusación y la defensa, ha declarado el juicio visto para sentencia.
Ricardo Mateo también está acusado de extorsión de los dueños de discotecas, por apalizar por encargo y traficar con drogas, por lo que la Fiscalía pide 120 años de cárcel.