BARCELONA 13 Nov. (EUROPA PRESS) -
Rick Cluchey, ex presidiario de la cárcel californiana de San Quintín, actuará mañana en la sala La Planeta de Girona con el espectáculo 'Krapp's last tape', una obra sobre el fracaso y la soledad que Cluchey interpretó por primera vez en la 1977, bajo la dirección del propio Samuel Beckett, autor de la obra.
El actor fue condenado a cadena perpetua por un robo a mano armada, pero su vida cambió gracias al teatro. Dentro de la cárcel de San Quintín conoció la obra de Beckett, y fundó, junto con otros reclusos 'The San Quentin Drama Workshop'. En 1966 recibió el indulto, y años más tarde conoció a Beckett en París.
Sobre el escenario de la sala La Planeta, Cluchey se pondrá en la piel de Krapp, un viejo al borde la muerte que escucha una cinta grabada por él unos años antes donde se lamenta de sus debilidades, su deseo por las mujeres y su adicción al alcohol, y donde, deteriorado y hundido, medita sobre su pasado.
"Es un hombre encerrado en una jaula, encerrado en sí mismo y prisionero de su memoria; un escritor fallido y un ser humano fracasado", afirmó hoy el actor en rueda de prensa. Cluchey explicó también cómo fue trabajar codo con codo con "el maestro" y cómo fue su relación a nivel personal, sobre todo a raíz de su paso por la cárcel.
"Beckett reconoció mi fracaso, pero también reconoció mi humanidad", dijo, además de recordar los estrictos métodos del irlandés. Para registrar los 17 minutos de cinta que forman el núcleo de la obra tardaron tres días, --"y a Beckett seguía sin gustarle"--. Al director tampoco le gustaba que saliera a saludar al público después de la función, al considerar "incoherente trabajar sobre el fracaso y luego salir a agradecer el éxito".
El actor lleva interpretando 'Krapp's last tape' durante más de 30 años, aunque aseguró que a lo largo del tiempo apenas ha cambiado su forma de actuar: "Trato de estar en el uniforme de carne que Beckett hizo", aseguró.
Cluchey llegó a actuar en San Quintín 27 veces, en ocasiones ante más de 1.500 presos, y su pasión por el teatro le llevó a escribir una obra basada en su experiencia en la cárcel, 'The Jail'. "El teatro es una buena terapia, una forma de cambiar actitudes", aseveró, y lamentó no poder visitar a los presos de la cárcel de Girona, "por falta de dinero para pagar a un intérprete".