Una exposición en el Centro de Cultura Contemporánea de Barcelona rememora la catástrofe nuclear de Chernóbil

Europa Press Catalunya
Actualizado: martes, 16 mayo 2006 19:41

BARCELONA 16 May. (EUROPA PRESS) -

El Centre de Cultura Contemporània de Barcelona (CCCB) expone desde mañana al 8 de octubre 'Había una vez Chernóbil', una muestra que rememora a través de fotografías, secuencias de televisión, objetos, documentos y testimonios de "la tragedia industrial más grande de la humanidad".

En ocasión del 20 aniversario, la exposición del CCCB pretende explicar la catástrofe y sus consecuencias y buscar respuestas a por qué la URSS apostó por la energía nuclear, qué pasó exactamente, qué ocurrió en el ecosistema de la zona y cómo se gestionó la catástrofe por parte de las autoridades soviéticas.

En la muestra, en la que gran parte se desarrolla en un habitáculo que quiere reproducir las instalaciones de la central, figuran fotografías de la construcción de la central, un reloj parado en la hora del accidente, fragmentos de informativos reproduciendo la noticia, pinturas relacionadas con la catástrofe, imágenes del juicio a los responsables de la central, dibujos de niños de Chernóbil y trajes especiales para la descontaminación de la zona.

La comisaria de la exposición, la periodista francesa de origen ruso Galia Ackerman, aseguró hoy que veinte años después de la catástrofe "nadie conoce la verdadera historia de Chernóbil" y dijo que esta muestra tiene que servir para "aprender de los errores" que se cometieron.

Ackerman, que lleva investigando desde hace ocho años la tragedia, explicó que la exposición repasa la tragedia desde el punto de vista humano, tecnológico y político. La comisaria recordó que para el Gobierno soviético "lo más importante fue volver a poner en funcionamiento la central", independientemente de los males que habían asolado a la población y el ecosistema de la zona.

La central nuclear de Chernóbil inició su construcción en la década de los 70 y se convirtió en la más potente de la URSS y una de las más potentes del mundo. Sin embargo, la madrugada del 26 de abril de 1986, en concreto a las 1.23 horas, el cuarto reactor y su sala de máquinas explotan en la mayor tragedia industrial de la historia afectando a una veintena de países.

A partir de ahí, el Gobierno soviético evacuó al día siguiente la ciudad de Pripiat, lugar de residencia del personal de la central, por la "situación radiológica desfavorable", en una situación que obligó a abandonar 600 localidades, algunas de las cuales fueron enterradas.

La URSS tiene como misión "liquidar las consecuencias del accidente nuclear" y envían a un ejército de cientos de miles de 'liquidadores' para limpiar las instalaciones, aislar el reactor del suelo y descontaminar miles de kilómetros cuadrados. La exposición también quiere rendir homenaje a esas personas que ayudaron a paliar la contaminación.

MINIMIZAR LA SITUACION.

El Gobierno soviético minimizó los riesgos del accidente y utilizó de forma propagandística el esfuerzo social como "la última gran batalla de la URSS", manteniendo en secreto la gestión de la crisis, hasta que se desveló el secreto que rodeaba a Chernóbil y que afectó a nueve millones de personas.

Galia Ackerman, condecorada por el Gobierno de Ucrania por su labor en aras de descubrir la verdad de Chernóbil, recordó que muchas personas perdieron la vida y otras padecieron las consecuencias de la radiación y remarcó que para los autoridades lo más importante era demostrar que "el régimen soviético era más fuerte que el átomo". Por ello, cinco días después se realizó el desfile del 1 de mayo en Minsk como si no hubiera pasado nada.

La central se volvió a poner en marcha celebrada de forma efusiva por el entonces presidente de la Agencia de Energía Atómica, Hans Blix, quien aseguró que la industria nuclear "podía soportar catástrofes como la de Chernóbil todos los años". Una premonición que casi se lleva a cabo porque en octubre de 1991, la central evitó 'in extremis' otro accidente.

Entre las piezas que se pueden ver en la exposición destacan pinturas de Maria Primachenko, quien tuvo una "visión premonitoria" de la catástrofe en sus obras; Christopher Bisson, quien pinta el sarcófago de Chernóbil con ceniza, o fotografías recientes del canadiense Robert Polidori que muestran el abandono de la zona.

La exposición, producida por el CCCB y Bancaja, viajará en noviembre a la Universidad de Alcalá de Henares, donde se podrá ver hasta enero de 2007.

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