Fundación La Caixa impulsa un equipo de fútbol de mujeres refugiadas en Barcelona

El objetivo es que tengan "un apoyo absoluto para poder desconectar"

Jugadoras del equipo de mujeres refugiadas de la Asociació Esportiva Ramassà durante un partido en el entrenamiento semanal.
Jugadoras del equipo de mujeres refugiadas de la Asociació Esportiva Ramassà durante un partido en el entrenamiento semanal. - ADRIÁN QUIROGA - FUNDACIÓN LA CAIXA
Europa Press Catalunya
Publicado: miércoles, 20 agosto 2025 11:37

BARCELONA, 20 Ago. (EUROPA PRESS) -

La Convocatoria de Proyectos Sociales Catalunya 2024 de la Fundación La Caixa ha impulsado la Associació Esportiva Ramassà en Barcelona, que promueve la inclusión social de mujeres refugiadas y solicitantes de asilo a través de un equipo de fútbol.

El proyecto arrancó en 2021 y surgió tras años de experiencia en viajes solidarios y cooperación en África, según explica su presidente, Jordi Grivé, en una comunicado de la Fundación La Caixa de este miércoles.

El objetivo es que las participantes "puedan estar tranquilas jugando al fútbol y que tengan un apoyo absoluto para poder desconectar de sus dificultades y reforzarse en todos los aspectos", apunta Grivé.

El presidente de la asociación también espera que esta experiencia sirva como modelo: "Queremos que sea un ejemplo para otras entidades que estén empezando a explorar proyectos parecidos".

En la temporada 2024-2025, el equipo ha estado formado por 35 mujeres de entre 18 y 42 años procedentes de Argentina, Rusia, Afganistán, Pakistán, Haití, Honduras, Nigeria, Ucrania o Perú, entre otros.

CREAR REDES

La entrenadora del equipo, María Linares, señala que la iniciativa aprovecha el deporte como "herramienta de inclusión social" y sirve para crear redes.

"El proceso migratorio es muy complicado. Es difícil venir a una población sin saber el idioma y sin tener ninguna red. Jugar al fútbol es la excusa; lo más importante es crear redes que les hagan el proceso migratorio más sencillo", afirma.

Por cuestiones administrativas, las jugadores no pueden competir en torneos oficiales, por lo que a final de cada entrenamiento se celebra un 'partidillo' y, una vez, al mes, se organiza algún amistoso.

"Eso las ayuda a generar cohesión de equipo y las motiva a seguir viniendo: esa parte de competitividad también les gusta", señala la entrenadora.

Además de entrenar, el proyecto promueve actividades culturales y lúdicas que las ayudan a sentirse parte de la sociedad de acogida y formaciones que facilitan la inserción laboral a un colectivo "que tiene muchas dificultades para encontrar empleo".

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