Germà Bel cree que el Estado no usará la fuerza o un bloqueo comercial tras el 27S

Actualizado 15/08/2015 10:04:42 CET

Usar el 155 "certificaría la quiebra del edificio institucional español"

BARCELONA, 15 Ago. (EUROPA PRESS) -

El cabeza de lista de Junts pel sí en Tarragona, Germà Bel, cree que el Gobierno central no podrá utilizar "la coacción de la fuerza o un bloqueo comercial" para frenar la independencia de Catalunya tras las elecciones del 27 de septiembre, ya que son dos actuaciones que no son toleradas dentro del club europeo.

En una entrevista de Europa Press, ha sostenido que el ministro de Asuntos Exteriores, José Manuel García-Margallo --"el ministro que mejor ha entendido el problema catalán"--, es plenamente consciente de que el uso de la fuerza o un bloqueo comercial son dos restricciones que tienen las instituciones españolas a la hora de usar su poder.

Según el economista y exdiputado del PSC en el Congreso, traspasar estas restricciones traería consecuencias para España a nivel europeo, ya que "para la gente de los Pirineos para arriba y sobre todo del Rhin hacia allá, la democracia tiene una fuerza que a veces aquí no se percibe".

Bel también ha rechazado que el Gobierno central recurra al artículo 155 de la Constitución y suspenda la autonomía de Catalunya en función de como avance el proceso soberanista, ya que "certificaría la quiebra del edificio institucional español y de que la falta de cultura democrática no es parte de una minoría".

El candidato de Junts pel sí, que ha considerado que "la derecha española es seguramente la más nacionalista de la Europa occidental después de Le Pen", ha opinado que en el resto de Europa no se ve con buenos ojos tener un socio que menoscabe el valor de las decisiones que toman los ciudadanos en las urnas.

LA COMUNIDAD INTERNACIONAL

Sobre si esperaba un mayor apoyo de la comunidad internacional a la causa soberanista, ha reconocido que "no es esperable que un comisario de la UE aliente un escenario de secesión", pero ha confiado en que la situación cambie tras la independencia porque entonces habrá dejado de ser un asunto interno de España para ser una cuestión exterior.

"Y ahí la gente tiene unos intereses y unas definiciones de voluntad. Y la lógica de las cosas nos enseña que todo el mundo intenta mirar por sus intereses", ha continuado.

Ha descartado también que el Gobierno central pueda dejar de aportar dinero a Catalunya por el proceso soberanista, y ha advertido de que utilizar esa estrategia serviría de acelerador para la independencia: "No me puedo imaginar que el Gobierno central diga en noviembre que cobra cotizaciones pero no paga pensiones, porque, de ser así, en diciembre seríamos independientes".

Bel, que explica que él pensó durante años que era posible transformar España, cuestiona si aquellos catalanes que todavía esperan que el Estado cambie y tenga un mayor reconocimiento para Catalunya "no están siendo un poco fanáticos", ya que, esgrime, en el fondo quieren obligar a cambiar la preferencia social de los españoles.