El escritor Guillem Sala - EUROPA PRESS
BARCELONA, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -
El escritor barcelonés Guillem Sala acaba de publicar la novela 'A cent trenta per la nacional' (L'Altra Editorial), ambientada en los años 90 que el autor ha definido este martes como "puro entretenimiento, pero no exento de dosis de mala leche dentro de la comedia" y que aborda aspectos como el clasismo y el colonialismo.
'A cent trenta per la nacional' explica la historia de Maria y Tere que, tras 30 años sin verse, se reúnen en un fin de semana frenético en el que vuelven a surgir rivalidades y en el que la primera busca recuperar un "objeto de discordia" entre ellas y reparar la memoria de su amor de juventud.
Sala ha explicado que son dos mujeres de 57 años, producto de la posguerra, con una historia de amistad-rivalidad muy fuerte: Tere, una trepa y "una especie de Scarlett O'Hara que jura no ir descalza", y Maria, que ve en este encuentro la oportunidad de corregir el pasado y que tiene la sensación de que no ha vivido la vida que merecía.
El escritor ha explicado que Maria es un personaje cuya imaginación está en las películas y que la novela es un poco su película: "Después de ser espectadora metafórica y literal, ella protagoniza una historia con tono cinematográfico", que el autor ha dicho que remite a los filmes de Quentin Tarantino, los hermanos Coen y Takeshi Kitano.
La novela tiene tres capas: una primera desarrollada en 1997 de "pura acción"; una segunda compuesta por los 'flashbacks' a la infancia de las protagonistas, y una tercera que ejerce como telón de fondo de una sociedad, que se presenta como civilizada pero que está marcada por el dinero: "La cultura del dinero es una versión civilizada de la ley del más fuerte".
Ha explicado que cuando escribe se encuentra como en casa, en la "zona feliz", y ha afirmado que, mientras en 'El càstig' usaba frases cortas, en este libro ha sido más elaborada y con una lengua más versátil, aunque el aspecto más complicado ha sido la documentación sobre el episodio colonial.
LENGUA
Como en su anterior 'El càstig', en esta novela vuelve a intercalar el castellano, que el autor ve como un reflejo de la "diglosia compleja", y que para él no es más que un recurso que también sirve para dar más información del personaje.
Ha afirmado que le sabe mal si este hecho resulta polémico porque solo busca describir a los personajes, pero que le afecta poco, y ha asegurado que no cree que se deba "poner el arte al servicio de ninguna causa".
La editora Eugènia Broggi ha afirmado que Sala ofrece una nueva mirada en cada novela, ha subrayado la crítica clara al colonialismo y el clasismo, y ha considerado que es uno de los autores actuales que mejor escribe en catalán, con un uso "dúctil y natural" de la lengua.