Archivo - Fachada del Hospital Vall d’Hebron en Barcelona, Catalunya (España) - Kike Rincón - Europa Press - Archivo
BARCELONA, 3 Mar. (EUROPA PRESS) -
La Unidad de Tratamiento de la Obesidad Infantil del Hospital Vall d'Hebron hace seguimiento a más de 380 niños, niñas y adolescentes catalanes con obesidad, ampliando su dispositivo asistencial con la incorporación de un equipo de Medicina Física y Rehabilitación, que integra la actividad física como parte del tratamiento.
A la consulta del Vall d'Hebron llegan los casos "más graves" derivados de Atención Primaria u otros servicios hospitalarios, cada vez a edades más tempranas y con una salud emocional frágil y, en el último año, la unidad ha realizado 200 primeras visitas y ha pasado de atender de 6 a 9 nuevos casos semanales, informan en un comunicado este martes.
En Catalunya, el 14% de los niños y el 8% de las niñas padecen obesidad, según la última Encuesta de Salud (ESCA 2024), aunque no son cifras homogéneas, ya que entre las familias con menos recursos la prevalencia alcanza el 15%, mientras que en las más favorecidas se sitúa en un 5% --en zonas vulnerables, el riesgo puede llegar a ser hasta ocho veces superior--.
"Hemos mejorado mucho la adherencia. Antes muchos pacientes no regresaban tras las primeras visitas. Se sentían culpables y desanimados. El acompañamiento psicológico y el hecho de no culpabilizar son claves para que se sientan mejor, acompañados, y continúen el tratamiento", explica el jefe de la Unidad de Tratamiento de la Obesidad Infantil, el doctor Eduard Mogas.
EQUIPO MULTIDISCIPLINAR
La unidad, acreditada como centro de referencia europeo por la Sociedad Europea para el Estudio de la Obesidad (EASO), comenzó con un equipo formado por un pediatra endocrinólogo, una psicóloga y una nutricionista --que realizan la primera visita de manera conjunta-- y este año se ha incorporado una nueva endocrinóloga, una enfermera de práctica avanzada y el equipo de Medicina Física y Rehabilitación.
"El programa presencial lo realizamos en grupos con sesiones semanales durante tres meses, donde trabajamos la fuerza y ejercicios cardiovasculares", explica la fisioterapeuta Berta Canut, que defiende que el objetivo no es solo perder grasa, sino ganar fuerza, mejorar la composición corporal y crear el hábito de moverse.
Aunque entre un 8 y un 10% de los casos tienen causas genéticas claras y un porcentaje similar se relaciona con patologías o tratamientos médicos, el resto responde a la combinación de una alimentación "poco saludable y una vida sedentaria".
El 35% de los pacientes presenta una adherencia muy baja a la dieta mediterránea al llegar a la unidad y, tras la intervención, ningún paciente permanece en esa franja, aunque la pérdida de peso rara vez supera el 10%: "En muchos pacientes se consigue frenar la progresión, un logro en una enfermedad con metabolismo alterado y gran tendencia a cronificarse", explican.
FÁRMACOS "COMO COMPLEMENTO"
Desde el Vall d'Hebron apuntan que el tratamiento farmacológico puede ser una herramienta complementaria pero que, por sí solo, "nunca" funciona.
En la edad adulta, mantener la obesidad "a raya" puede reducir hasta un 80% la diabetes tipo 2, un tercio de las enfermedades cardiovasculares y cerca de un 20% de los cánceres.