BARCELONA 2 Ago. (EUROPAPRESS) -
El nuevo estadio del RCD Espanyol fue inaugurado esta tarde con una afición volcada en un acto que llevaban esperando 12 años y que se convirtió en una gran fiesta para todo el espanyolismo.
La celebración empezó en el exterior del estadio, donde miles de aficionados blanquiazules se agolparon a la espera de la apertura de las puertas. Mientras, colchonetas, actuaciones itinerantes, música, camas elásticas y un rocódromo para los más pequeños hicieron las delicias de casi 40.000 seguidores, que llenaron por primera vez su nuevo campo.
Uno de los epicentros de la fiesta fue la tienda del club, donde decenas de personas hicieron una cola interminable que se fundió entre los miles de personas que disfrutaban de la fiesta.
Poco antes de las ocho empezaron los actos dentro del estadio, donde el club catalán estuvo arropado por la un nutrido grupo de políticos catalanes, con el presidente de la Generalitat, José Montilla, al frente. El inicio lo puso el presidente del club, Dani Sánchez Llibre, quien agradeció a todos los aficionados su presencia en un día "tan importante".
"Han sido doce años de alegría y si no hubiese sido por vosotros , vuestro orgullo y sentimiento, habría sido imposible. Sólo deciros, '¡Gracias, gracias, gracias!' Estoy convencido de que a partir de ahora empezará un nuevo Espanyol. Bienvenidos a vuestra casa, ¡Visca Catalunya i visca l'Espanyol!", espetó.
Tras el discurso, 700 voluntarios dieron la bienvenida a los aficionados formando la palabra 'hola' sobre del césped mientras los 'castellers' del Espanyol se preparaban para hacer un castillo que fue muy aplaudido. El espectáculo siguió con la representación del escudo del club en el círculo central y de un corazón blanquiazul que batía al ritmo de la megafonía.
Acto seguido se produjo la plantación simbólica de un trozo de césped de los anteriores estadios, Sarrià y Montjuic. Los dos tapetes salieron de los dos vomitorios de los dos extremos del campo escoltados por algunos de los jugadores más emblemáticos que pisaron ese césped.
Espectacular fue el número acrobático realizado por 'La Fura dels Baus' y los 'Deambulants', que descolgaron a cuatro 'periquitos' desde la parte superior de las cuatro esquinas del estadio hasta el centro del campo; 49 personas colgadas en forma de red en cada uno de los goles bailaron y jugaron a fútbol. El confeti y una afición entregada hicieron del estadio de Cornellà-El Prat un escenario perfecto para celebrar la fiesta del espanyolismo.
El saludo de los jugadores y el cuerpo técnico del primer equipo cerró una ceremonia de inauguración que será recordada por todos los seguidores que, entregados, llenaron su nueva casa.