El filósofo social Roman Krznaric. - KATE RAWORTH-CAPITÁN SWING
BARCELONA, 22 (EUROPA PRESS)
El filósofo social Roman Krznaric muestra en su libro 'Historia para el mañana. Mirar al pasado para caminar hacia el futuro' (Capitán Swing) cómo la historia puede ayudar a enfrentar los retos del futuro y asegura que el Tribunal de Aguas de Valencia es un ejemplo de la capacidad humana de cooperación, así como un "modelo" de cómo deberían ser la economía y la política del siglo XXI.
En su libro, el autor australiano intenta rebatir la creencia de que los seres humanos afrontan "un futuro de degradación económica y el riesgo tecnológico como si no hubiera una alternativa" cuando, asegura en una entrevista con Europa Press, la historia enseña ejemplos de sistemas alternativos al capitalismo.
De ahí su referencia al Tribunal de las Aguas de Valencia, creado durante el dominio árabe en España y aún vigente, donde los agricultores gestionan de forma comunitaria un recurso vital como el agua.
"Creo que el Tribunal de las Aguas es un ejemplo histórico fantástico de la capacidad humana de cooperación y garantizar que la gestión de los recursos sea sostenible y exitosa a largo plazo", asegura, en referencia a una institución cuyos miembros se reúnen para gestionar los recursos hídricos de la huerta valenciana.
Son elegidos democráticamente por los agricultores locales y pueden multar a aquellos que no cuiden de su canal de irrigación: "Esto es algo que hace cientos de años que existe y muestra de qué somos capaces cuando colaboramos. El Tribunal de las Aguas es un modelo de cómo deberían ser nuestras economías, nuestras políticas en el siglo XXI".
"ÉPOCA OSCURA"
Admite que, en la actualidad, el ser humano vive "una época oscura por el imperialismo de Estados Unidos, su acoso a los inmigrantes, el auge de la extrema derecha en Europa", pero cree que hay una forma de combatir estas amenazas.
"Siempre debemos actuar como si el cambio fuera posible, porque es una de las lecciones que hemos aprendido de la historia. Piensa en los que se alzaron contra el imperialismo británico en la India. Debieron creer que era una tarea imposible derrotar a un imperio enorme, pero se comportaron como si el cambio fuera posible y les salió bien la jugada", explica.
Considera que el sistema actual de democracia representativa está fracasando "a la hora de gestionar la extrema derecha, gestionar el auge de la inteligencia artificial y otras tecnologías; fracasa a la hora de garantizar el estándar de vida básico para la gente, estabilidad laboral".
Por ello, apuesta por implicar a las personas que están dispuestas a votar por la extrema derecha en los sistemas políticos y, en su opinión, para eso "hace falta una descentralización política de la toma de decisiones políticas y una forma maravillosa de hacerlo es a través de asambleas ciudadanas".
Advierte de que la historia, al igual que cualquier tipo de conocimiento, "se puede utilizar y se puede abusar de ella, sobre todo por parte de quienes están en el poder y de quienes disponen de poder económico", de ahí la importancia de disponer de información precisa y buscar fuentes académicas.
LECCIONES POSITIVAS
"En el libro hablo de cómo podemos aprender de las lecciones positivas de la historia de los últimos mil años y hay unas 400 anotaciones académicas a pie de página porque, por supuesto, hay que encontrar información en la que haya un consenso muy fuerte sobre lo que sucedió al pasado y no dejarlo abierto a la manipulación", afirma.
El autor afirma que "ignorar el pasado sería una locura, no se te ocurre conducir el coche sin mirar por el retrovisor", por lo que insta a evitar la distorsión del pasado y no idealizarlo.
DERROTAR EL CAPITALISMO
Krznaric está convencido de que el capitalismo se puede derrotar: "Se dice que es más fácil imaginarse el fin del mundo que el fin del capitalismo, pero recordemos que el capitalismo es un invento histórico que no ha existido siempre".
Recuerda que el capitalismo surgió en Países Bajos en el siglo XVII "con los primeros mercados bursátiles, los seguros navales", pero si se repasa la historia, se puede comprobar que las economías de escala se han organizado de distintas formas, en sus palabras.
En el libro menciona el caso de Japón en el siglo XVIII: "Cuando hubo carestía de recursos preciosos como agua y algodón, se desarrolló una economía circular, una reutilización radical de materias primas esenciales. Se usaban los kimonos gastados para convertirlos en pijamas se llevaban a lavar y se reconvertían en combustible por ejemplo".
Actualmente, ve posible impulsar nuevas economías regenerativas basadas "en el respeto a los límites del planeta y procurar que la gente salga del umbral de la pobreza".
Y añade: "Es muy fácil quedarse enredado en el momento presente, en lo que quiere hacer Trump en Groenlandia, quedarse enredado en otros temas políticos y en otros sucesos económicos inmediatos como la amenaza de Rusia. Pero lo que es importante es dar un paso atrás y ver la imagen general. Lo que pasa es que hemos economizado el futuro".
Asimismo, llama a encontrar la manera de enfrentarse a los retos que se avecinan, "a la próxima pandemia, a la desigualdad económica que va a afectar de generación en generación, gestionar las amenazas de la IA o la ingeniería genética o la amenaza de la crisis ecológica global, ya sean inundaciones en Valencia, incendios en Europa o los cascos polares que se derriten".
LOS JÓVENES Y LA HISTORIA
El escritor cree que los jóvenes están interesados en el pasado, aunque "hablar de reyes y reinas o personajes religiosos o económicos no suele ser de mucho interés, lo que les importa son los relatos reales de gente normal, ordinaria como ellos, aprender de los errores, pero también de las experiencias positivas".
En este sentido, defiende una "historia aplicada en el temario escolar, no para predecir el futuro a lo Nostradamus, sino determinar cómo navegar por las turbulencias del siglo XXI".