Maragall entrega a Montilla "el proyecto de cambio" iniciado en 2003, seguro de que "honrará" el cargo

Europa Press Catalunya
Actualizado: martes, 28 noviembre 2006 14:03

BARCELONA 28 Nov. (EUROPA PRESS) -

El ex presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, entregó hoy al nuevo presidente catalán, José Montilla, el testigo del "proyecto de cambio iniciado" en 2003 por su gobierno y que se mostró convencido de que tendrá "continuidad" en el Ejecutivo de Montilla. Maragall destacó el "patriotismo de piedra picada" de Montilla, que --dijo-- "no necesita ser proclamado y no viene de los padres", y alabó "el rigor, el sentido del deber y del país, y la pasión por el bien común" que "garantizará" Montilla en esta etapa que comienza.

En una intervención que abrió el acto de toma de posesión de Montilla en la Generalitat, Maragall deseó que "el acierto y el éxito acompañen el trabajo" del nuevo presidente y se puso "a su disposición a partir de ahora y para siempre", asegurándole que estaría siempre "a vuestro lado".

Destacó que lo "importante y relevante" del acto de hoy es "que la instiutción de la Generalitat asegura su continuidad" al dar paso del presidente 127 al 128, que representa el séptimo presidente catalán desde 1931.

"Eso significa que somos una nación fuerte, que confía en sí misma y que sabe hacer de los que llegan ciudadanos", añadió Maragall, y dijo estar "seguro que el nuevo presidente honrará" esta historia. "Algunos creen que cada vez somos menos catalanes, pero el mundo va en la dirección en la que caminamos, la de patrias cada vez más grandes". "Nuestra nueva patria es Europa, la nueva Catalunya deberá ser una región europea un poco más grande en la que juguemos un importante papel y nuestro mundo es el Mediterránio", aseveró.

El discurso de Maragall fue también de despedida, recordado los años que ha pasado trabajando "en esta plaza Sant Jaume" desde 1965 "casi ininterrumpidamente", desde el lado del Ayuntamiento de Barcelona y desde el Palau de la Generalitat, en el que aseguró marcharse "con la consciencia del deber cumplido", al haber iniciado y "compartido" con sus consellers "un proyecto de cambio de largo alcance".

Maragall se mostró convencido de que el Gobierno que ha liderado estos últimos tres años ha alcanzado "algunas metas irreversibles" y ha dotado a "Catalunya de un autogobierno más amplio y fuerte de los últimos siglos", consiguiendo "una Catalunya más plural, menos monográfica, más diversa y más libre, más rica y plena como dice la canción", en alusión al himno catalán de 'Els Segadors'.

"Pero no me voy del todo. Recupero la libertad que me fue vetada durante un tiempo, pero tengo la satisfacción de poderlo hacer traspasando un proyecto en marcha a un nueva generación, sabiendo que al frente habrá una persona que vale", afirmó. Maragall expresó también su "agradecimiento de corazón" a los ciudadanos catalanes por haberle "permitido se presidente", una deuda que dijo no poder "saldar nunca del todo".

Maragall destacó que el "hilo histórico de lealtad y servicio al país no se ha roto" con este cambio de Gobierno "sino que se fortalece" y consideró que "la normalidad" democrática del país "está aquí para quedarse", dado que "se han acabado tiempos excepcionales y dramáticos en los que ser presidente de la Generalitat obligaba a comportamientos heróicos".

Maragall consideró ésta como "la mejor de las noticias", aunque puntualizó que ello "no significa que --la etapa actual-- no obligue a sus titulares a enfrentarse a situaciones difíciles y dramáticas".

Destacó también que el cargo de presidente de la Generalitat conlleva "afrontar un desgaste importante, del que doy fe", señaló, aunque consideró que "Montilla lo sabe" y se mostró convencido de que "estará a la altura".

Aunque inició su discurso apelando al "papel discreto" que le correspondía en un acto de relevo como éste, Maragall no pudo evitar hacer un repaso personal de los momentos vividos como alcalde de Barcelona y como presidente de la Generalitat, e incluso más atrás, en los años pasados "en esta plaza Sant Jaume", entre los que destacó desde "el 'ya estoy aquí' de Josep Tarradelles", al "'tranquil Jordi tranquil del 23-F", pasando por la proclamación de Barcelona como sede olímpica y la tranformación de la ciudad que los Juegos conllevaron.

También recordó la llegada del PP al poder, el asesinato de Ernest Lluch, en cuya manifestación de protesta "Gemma Nierga dijo 'dialoguen, por favor, dialoguen", acabando por el nuevo Estatut "y un día más tarde la paz en Euskadi".

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