BARCELONA, 21 Oct. (EUROPA PRESS) -
El presidente de la Generalitat, Artur Mas, ha entregado este lunes el premio Ramon Margalef a la oceanógrafa estadounidense Sallie Chisholm y ha defendido que el éxito en el área científica es una manera de que Catalunya pueda ser "una nación destacada" en la Unión Europea (UE), ha informado el Govern en un comunicado.
En la entrega, Mas ha acabado su parlamento con unas palabras en inglés dirigidas a la galardonada, a quien le ha dado la bienvenida a Catalunya y ha resaltado: "Ésta pequeña nación está no solo viva, sino que intenta ser una nación destacada en la UE y una manera de conseguirlo es intentar ser más positivos y exitosos en el área científica".
Mas ha subrayado que "Barcelona y Catalunya se han convertido en un centro científico cada vez de más nivel", y ha concretado que este territorio tiene el 0,1% de la población mundial pero representa el 1% de la producción científica de todo el mundo.
"Esto nos sitúa en el mapa de la producción científica a escala europea y mundial", ha reivindicado el presidente, y ha recordado que el Govern está elaborando el proyecto de ley sobre el cambio climático, una legislación que no muchos países han sido capaces de aprobar, y cree que en Catalunya puede haber mayoría suficiente para aprobarla.
PRIMERA CIENTÍFICA GALARDONADA
La Generalitat otorga el premio Ramon Margalef de ecología desde 2004 --dotado con 80.000 euros, la misma cantidad que el Premi Internacional de Catalunya--, que en esta ocasión ha recaído en la oceanógrafa estadounidense Sallie Chisholm, la primera mujer en obtener el galardón.
Chisholm nació en Marquette (EE.UU.) en 1947 --también es la galardonada más joven--, y es conocida por ser la descubridora del organismo fotosintético más abundante en el planeta, unas cianobacterias marinas bautizadas como 'Prochlorococcus' que, pese a ser las responsables del 50% de la fotosíntesis que se desarrolla en los océanos templados, no fueron descubiertas hasta 1988, debido a su diminuto tamaño.
El equipo de Chisholm logró en 1990 describir formalmente este nuevo género del reino vegetal, después de lograr cultivarlo en el laboratorio, lo que ha permitido llegar a definir que el 'Prochlorococcus' no es un organismo único, ya que de los 2.000 genes de media que tiene, unos 500 varían entre especies.
Las investigaciones de la oceanógrafa evidenciaron también que, como productores primarios, las cianobacterias son responsables de una parte importante de la circulación del dióxido de carbono (CO2) atmosférico, si bien sus investigaciones sirvieron también para desacreditar científicamente la posibilidad de incentivar su crecimiento como estrategia para limitar el cambio climático.
La ecóloga, que presentó sus informes en el Congreso estadounidense, demostró que sembrar los océanos con hierro para fomentar el crecimiento de las microalgas podría no servir para reducir el CO2 en la atmósfera, e incluso podría tener un efecto contraproducente, creando incluso regiones anóxicas --sin oxígeno--.