La periodista Pilar Rahola (archivo) - EUROPA PRESS - Archivo
BARCELONA, 17 Jun. (EUROPA PRESS) -
La periodista y escritora Pilar Rahola viaja en su nueva novela 'L'espia del Ritz' (Columna) a la Barcelona de entre 1942 y 1945 poblada por generales nazis, judíos evadidos y heridos de la Guerra Civil: "Sabemos poco de aquella Barcelona. Es la Barcelona negada".
La historia está protagonizada por el violinista y director de una orquesta de jazz Bernard Hilda, que huye de París cuando los nazis llegan a tierras francesas; tras atravesar los Pirineos, se instala en la Barcelona de los años 40 de fiestas suntuosas con generales nazis animadas por su orquesta.
Rahola ha definido esta novela como "un paseo por la historia de Catalunya desde la mirada literaria y de las emociones", con la intención de narrar una historia de supervivencia en medio de la segunda Guerra Mundial, del 42 al 45.
"Franco se olvidó de que era germanófilo, pero teníamos a 500 colaboradores de la inteligencia nazi en Barcelona y el Ritz era su centro neurálgico", ha explicado.
En sus páginas retrata las "brutales roturas interiores" de los ciudadanos de una Barcelona franquista, de poder e infame, del estraperlo, niños en prostíbulos y de los tipos más mediocres y malvados llegando al poder.
ESPAÑA "GERMANÓFILA"
"Se ha silenciado que hasta 1945 España fue brutalmente germanófila", ha destacado Rahola en rueda de prensa telemática, e incide en su novela en la red de propaganda nazi desplegada en España que incluso colocó panfletos en hojas parroquiales y peluquerías.
Rahola ha destacado que España no entró en la Segunda Guerra Mundial porque los servicios alemanes así lo quisieron, en una época en la que Barcelona recibió la visita del oficial nazi Heinrich Himmler, y todos los altos cargos se encontraban en el Hotel Ritz de Barcelona.
HAMBRE Y NOCHES DE GLAMOUR
Su novela mezcla estas suntuosas noches de glamour con las "barrigas hinchadas por el hambre y la acción social de tullidos de la guerra y gente abandonada".
En el galmour del Ritz, tocaba música "un señor que nadie sabe que es un evadido judío", y decide poner cámaras en los instrumentos para hacer fotos a los generales nazis para mandarlas a la resistencia.
Rahola lamenta que después de aquellos episodios fue brutal la impunidad con la que los nazis actuaron en Barcelona: "Todos fueron protegidos y ninguno entregado".
"A partir del 45, cuando murió Hitler, España hizo un proceso de blanqueo como si Franco no tuviera nada que ver", ha agregado la periodista, y ha lamentado que también hubo catalanes que colaboraron en este ese engranaje con fusilamientos diarios en el Camp de la Bota.
"Esta es nuestra vergüenza", ha añadido Rahola, que ha considerado que ha habido un proceso que de blanqueo de la dictadura de Franco cuando en realidad fue un régimen corrupto y malvado, ha dicho.
"Ha habido un proceso que ha convertido un asesino que tiene en su biografía haber matado a centenares de personas en un abuelo que salvó a España del comunismo y arregló la economía", ha añadido.
Ha considerado que el lector puede encontrar paralelismos con la actualidad: "Te recuerda lo que pueden significar las ideologías totalitarias, la extrema derecha o cuando un dictador tiene el poder absoluto".
LAS REDES DE EVASIÓN
Aparte, Rahola ahonda también en las redes de evasión que salvaron a "miles de personas" con travesías a través del Pirineo, personas como los hermanos Sequerra, unos judíos portugueses que bajo el emblema de la Cruz Roja tuvieron la capacidad logística de salvar a numerosos judíos de la "terrible matanza" nazi.
Si en Girona había numerosos controles, el paso por los Pirineos implicaba subir picos de más de 2.000 metros, asumir el riesgo de despeñarse o morir congelado, y su protagonista llega a Barcelona a través de esta red de evasión.
Rahola ha explicado que descubrió a este personaje en un artículo de la revista 'Sapiens' que explicaba que Hilda espió a los nazis para la resistencia francesa.
La novela, que se integra como saga en sus novelas 'Mariona' y 'Rosa de Cendra', tendrá más adelante una nueva entrega situada en 1975 "durante los fusilamientos de Franco".