Rajoy descarta negociar sobre la consulta porque ni puede ni quiere autorizarla

Publicado 25/02/2014 20:41:05CET
Rajoy en el Debate del Congreso
EUROPA PRESS

Duran le ofrece plantear otras preguntas e incluso sugiere que el pueblo catalán no tenga la última palabra, sino las Cortes

MADRID, 25 Feb. (EUROPA PRESS) -

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, ha dejado claro ante el Pleno del Congreso, en su duelo con CiU en el Debate sobre el estado de la Nación, que no va a aceptar ningún tipo de negociación sobre la consulta soberanista, pues ni quiere hacerlo ni puede autorizarla porque la soberanía nacional reside en todo el pueblo español, no sólo en el catalán.

"No soy inmovilista, soy realista", ha zanjado ante el secretario general de CiU, Josep Antoni Duran, que le ha insistido en la necesidad de dialogar sobre este asunto e incluso le ha ofrecido plantear otras preguntas distintas de las pactadas en Catalunya e interpretar que la última palabra no la tendrían los catalanes, sino las Cortes.

"Una consulta independentista no se puede celebrar, ni en Catalunya ni en ningún lugar de España --ha replicado el presidente--. Vulneraría la Constitución, pero no es sólo eso. Es que privaría al pueblo español de su derecho a decidir", ha añadido.

De hecho, buena parte del duelo entre el presidente del Gobierno y el portavoz de los nacionalistas catalanes se ha centrado en las relaciones entre Catalunya y el resto del Estado.

INVERSIONES Y LIQUIDEZ

Rajoy ha empezado por asegurar que esta comunidad está "a la cabeza" de la inversión del Estado en infraestructuras y que desde 1996 ha visto como todas sus capitales se conectaban en alta velocidad, se construía una nueva terminal en el aeropuerto del Prat y se potenciaban grandes obras como el corredor mediterráneo.

"Comprendo que le parece poco, pero creo que hay que ser equitativo, justo y equilibrado a la hora de juzgar a los demás", ha dicho.

Además, ha recordado la ayuda del Estado a la liquidez de Catalunya a través del FLA, que, a diferencia de los "bonos patrióticos", ha sido una "magnífica solución" para esa comunidad y otras que no podían acudir a los mercados.

"Hemos dado respuesta a la sequía de Catalunya y lo hemos hecho encantados, porque pudimos y la ley lo permitía --ha recordado--. Y voy a seguir haciendo las cosas para que Catalunya vaya bien. Los catalanes merecen un gobierno que resuelva bien sus problemas y que no le eche la culpa de sus problemas a los demás", ha apuntado.

De esas cuestiones ha dicho estar dispuesto a hablar con Catalunya, para lo cual reitera una oferta de diálogo "sin fecha de caducidad", pero no de la consulta que plantean CiU, ERC e ICV-EUiA.

"No es posible negociar sobre aquello de lo que uno no dispone --ha remarcado--. Una consulta independentista no se puede celebrar ni en Catalunya ni en ningún lugar de España. porque la soberanía es un bien de todos, proindiviso, y ningún Gobierno puede disponer de ello. Aunque quisiera. Ni el presidente de la Generalitat, ni esta Cámara ni yo tenemos capacidad porque el auténtico titular es el pueblo español".

A su juicio, la consulta soberanista vulnera la Constitución e intenta privar al pueblo español de su derecho a decidir sobre si mismo y sobre su país: "Quienes defienden el derecho a decidir de sólo una parte se la niegan al resto de los españoles. No puedo autorizar ese referéndum porque no puedo privar a los españoles de su capacidad de decidir sobre su país".

Rajoy cree "enormemente injusto" que se le tache de inmovilista por defender esta posición reflejada en la Constitución y avisa de que no se puede confrontar la democracia con la legalidad porque la democracia es legal o no es democracia, y no hay democracia sin Constitución ni sin ley.

DIÁLOGO SÍ, ADHESIONES UNILATERALES, NO

A su juicio, no se puede plantear el diálogo como algo unilateral de "adhesión obligada" y ha puesto dos ejemplos que se ha encontrado con los nacionalistas catalanes: aquella reunión con Artur Mas en septiembre de 2012 en la que, según su versión, se le emplazó a aceptar el pacto fiscal o a atenerse a las consecuencias, y el hecho de que se haya enterado por la prensa de la fecha y pregunta que los partidos catalanes han pactado.

"Jugar con el destino de los ciudadanos es algo muy serio y yo he querido dialogar, pero lo que se ha puesto es un contrato de adhesión que no puedo aceptar de ninguna manera. Si la solución es reconducir esta dolorosa situación, y hacerlo con lealtad y respeto, mi voluntad es máxima. Si la solución pasa por incumplir mi deber como presidente y autorizar el referéndum, no pueden contar conmigo", ha remarcado.

Ante la negativa de Rajoy, Duran ha tratado de abrir el campo y flexibilizar la posición. De hecho ha sugerido al presidente hacer una "propuesta alternativa" sobre las preguntas pactadas en el Parlament e incluso le ha brindado la interpretación de que en un referéndum consultivo el pueblo catalán no tendría la última palabra, sino que después debería refrendarse en las Cortes Generales.

Todo ello porque, a su juicio, Rajoy debe asumir que "es obvio que hay un problema" con Catalunya, que nace de la sentencia del Estatut corrigiendo el texto refrendado por los ciudadanos, y es imprescindible "buscar soluciones".

"A raíz de esa sentencia surge un sentimiento compartido transversalmente y debería reconocer que se equivocaron con el Estatut, que actuaron porque querían debilitar a un partido", ha añadido Duran.

Rajoy ha concluido insistiendo en que España es un Estado de Derecho, donde quien gobierna es la ley, y reiterando que los españoles "no han conocido otra condición que la unidad y no conviene quebrarla".