Sánchez Llibre: el Estado hizo lo que debía con el decreto que facilitó a empresas irse de Catalunya

Actualizado 02/12/2019 9:00:06 CET
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en la Nit de l'Empresari de Cecot (archivo)
El presidente de Foment del Treball, Josep Sánchez Llibre, en la Nit de l'Empresari de Cecot (archivo) - PAU VENTEO - EUROPA PRESS - Archivo

BARCELONA, 2 Dic. (EUROPA PRESS) -

El presidente de Foment de Treball, Josep Sánchez Llibre, ha asegurado que el Estado "hizo lo que tenía que hacer" en octubre de 2017 cuando aprobó un decreto para facilitar a las empresas el cambio de sede social y trasladarla fuera de Catalunya.

En una entrevista en el diario 'Ara' este lunes recogida por Europa Press, Sánchez Llibre ha opinado que, con aquel decreto, las empresas que "se marcharon también pueden volver ahora", y no cree que el Rey Felipe VI interviniera en esta operación.

Se ha mostrado optimista con que las empresas volverán a Catalunya cuando se den las condiciones: "Volverán, pero la decisión es muy personal de los dueños de las empresas. Cuando vean que en Catalunya hay la estabilidad que creen que es necesario que haya".

En cuanto a la situación política, ha asegurado que España no se puede "permitir el lujo de unas terceras elecciones", ha pedido gobiernos estables y que los partidos políticos se entiendan, y ha señalado que sin una complicidad entre PSOE y PP no habrá nunca una solución acordada para Catalunya.

En ese sentido, ha reclamado una aprobación de presupuestos tanto de la Generalitat como del Estado: "Si los empresarios no tenemos gobiernos estables ni en Catalunya ni en España, ni tenemos presupuestos, estamos en una situación mucho más negativa que la de otros países".

MODELO DE FINANCIACIÓN

Para Sánchez Llibre, el nuevo modelo de financiación debe revisar los efectos positivos o negativos de la capitalidad de Madrid: "Yo pienso que son mucho más positivos que negativos. Esto tampoco es normal y lo tenemos que racionalizar".

Ha asegurado que Seat y Nissan están preparadas para hacer una transición energética pero que no será en cinco años, sino en diez, quince o veinte, y que ello no supondría la pérdida de puestos de trabajo, siempre que la administración y la industria automovilística lleguen a un acuerdo y "haya complicidad entre ambas partes".

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