Se suspende un juicio por denuncias cruzadas entre dos urbanos y varios jóvenes

Europa Press Catalunya
Actualizado: martes, 19 octubre 2010 17:25

BARCELONA 19 Oct. (EUROPA PRESS) -

Un juicio que debía celebrarse este martes en el Juzgado de Instrucción número 3 de Barcelona por un altercado que ocurrió en junio de 2010 entre dos guardias urbanos y varios jóvenes, que se interpusieron denuncias cruzadas, se ha suspendido.

El juez ha tomado esta decisión puesto que los dos agentes desconocían que además de acudir en calidad de denunciantes, iban como denunciados, ya que cuatro jóvenes que presuntamente fueron golpeadas por los agentes han optado por denunciar estos hechos.

Por su parte, los dos agentes iban al juicio contra dos jóvenes que les trataron de golpear durante ese altercado.

Laia Valtiérrez, portavoz del grupo de cuatro chicas que ha denunciado los dos urbanos por agresión e intimidación, ha presentado ante la prensa su denuncia antes de la vista judicial este martes en la Ciutat de la Justícia.

Valtiérrez ha afirmado que los urbanos se les acercaron en la Rambla del Raval vestidos de paisano y con el casco de la moto puesto, exigiéndoles el recibo de compra de cuatro latas de cerveza sin abrir que llevaban. Valtiérrez ha explicado que les quitaron las cervezas de las manos "violentamente" y que, ante las quejas de las chicas, uno de los agentes le mostró la pistola de cinto.

La portavoz del grupo de denunciantes ha afirmado que los urbanos les mostraron la placa muy brevemente, "sin que se viera bien", e intentaron irse en sus motos. Cuando ellas se lo impidieron, sacaron dos porras extensibles y empezaron a golpearlas.

Una de las chicas hizo fotografías con el teléfono móvil a los urbanos y a la matrícula de la moto, tras lo cual los acusados "intentaron quitarle el bolso y le retorcieron el brazo", ha afirmado Valtiérrez.

K.O.L., testigo del caso, ha explicado que vio cómo los agentes golpeaban a las chicas "brutalmente", incluso a una que estaba en el suelo, y llamó a la policía porque pensó que eran unos delincuentes "que las estaban matando". A su juicio, el comportamiento de los acusados "sólo se puede explicar porque estaban bajo el efecto de estupefacientes".

Las denunciantes se han quejado también del trato recibido en la comisaría de Ciutat Vella y el centro médico Pere Camps, donde "intentaron convencerlas" para que no pusieran las denuncias y "modificaron" datos de su declaración.

El juicio también se ha suspendido para adjuntar al caso la denuncia de uno de los testigos, Miguel M., que denunció a los agentes por golpearlo cuando intentaba ayudar a las chicas.

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