BARCELONA, 1 Jun. (EUROPA PRESS) -
El dispositivo policial conjunto de los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona que se desplegó este viernes en plaza Catalunya en la acampada de los 'indignados', que acabó con sucesivas cargas de los antidisturbios de la policía catalana, ha generado tensión entre ambos cuerpos.
Según fuentes cercanas al dispositivo, la Urbana se mantuvo en segundo plano en el momento más complicado en el centro de la plaza, cuando los efectivos de la Brigada Móvil de los Mossos estaban manteniendo el cordón policial para evitar que los miles de concentrados que estaban en el perímetro entraran y dificultaran las tareas de limpieza.
No obstante, fuentes de la policía barcelonesa aseguran que hicieron lo que desde un primer momento se comprometieron a hacer y hasta fueron más allá, ya que tenían órdenes expresas de no cargar contra los concentrados.
Por ello, aseguran, se pactó desde un primero momento que ellos no sacarían las porras pero que colaborarían con los Mossos para asegurar el terreno que se ganara con la dispersión de la masa.
Después de retirar las últimas carpas y objetos del centro de la plaza, en medio de una fuerte resistencia de los acampados, la Urbana decidió retirarse, quedando los agentes de la Brigada Móvil del cordón entre los 200 'indignados' del centro y los casi 4.000 que estaban fuera.
La línea policial que contenía a los miles de manifestantes se rompió y generó un grave peligro para los antidisturbios, pero eso no fue motivo suficiente para que la Unidad de Policía Administrativa y de Seguridad (UPAS) de la Urbana desoyera la orden de "contención" procedente del consistorio, según fuentes conocedoras del dispositivo.
Fuentes de la Urbana explican que cuando se retiraron avisaron al jefe del dispositivo de Mossos y lo hicieron conjuntamente con los efectivos del Área de Recursos Operativos (Arro), por lo que debería haber sido éste quien avisara a sus hombres para que no se quedaran en medio.
El operativo, según diversas fuentes, se desbordó en algunos momentos y dejó a varios grupo de antidisturbios de los Mossos atrapados entre los manifestantes, lo que les obligó a disparar en varias ocasiones salvas de sus escopetas de pelotas de goma.
Según una fuente conocedora del operativo, los urbanos tenían la orden expresa de no sacar la porra, por lo que no ayudaron a los Mossos cuando les ordenaron que hicieran un pasillo para permitir circular a los camiones de la limpieza, bloqueados por los manifestantes.
De hecho, la orden política a la Urbana les limitaba a facilitar la limpieza de las brigadas municipales y proteger los camiones.
Fuentes cercanas a la Brimo aseguran que están decepcionados por el comportamiento de sus compañeros, ya que ellos se llevaron la peor parte, y esgrimen que en la actuación ningún agente de la Urbana resultó herido, mientras que los Mossos tuvieron 37 afectados.
Sin embargo, pese a estas fricciones, responsables de los dos cuerpos ya han hablado del tema y han acercado posiciones, según una fuente policial, que admite que se ha generado tensión pero que solo se mantiene en altas esferas.