MELILLA 22 Feb. (EUROPA PRESS) -
Más de un centenar de inmigrantes de origen asiático, procedentes de India y Bangladesh, suman su tercera jornada en huelga de hambre y segunda durmiendo a la intemperie en la Plaza de España de Melilla después de rechazar la petición del delegado del Gobierno, José Fernández Chacón, de paralizar la protesta.
Los indocumentados, que están concentrados frente a la Delegación del Gobierno de Melilla, en pleno centro de la ciudad, aseguran que no cesarán en su protesta hasta que reciban un compromiso firme de que no se les expulsará de España y, sobre todo, de que se les trasladará a la Península, después de llevar más de dos años en el Centro de Estancia Temporal de Inmigrantes (CETI) de la Ciudad Autónoma.
Así se expresaron después de que el delegado del Gobierno se reuniera con una representación y les asegurara que "no se les expulsará mientras se estudien uno a uno sus expedientes", una oferta que se mantendrá "siempre que los concentrados pongan fin a la huelga de hambre", señaló a Europa Press el propio José Fernández Chacón.
El representante gubernamental subrayó que protestas de este tipo "sólo perjudican a los propios inmigrantes" después de que ayer uno de ellos tuviera que ser trasladado al Hospital Comarcal para ser atendido por no ingerir alimentos.
El delegado recalcó que da su "garantía" de que no se repatriará a ninguno de los 200 asiáticos acogidos en el CETI mientras se estudien sus casos "persona por persona" siempre que paren la movilización, si bien los inmigrantes continúan por tercer día la huelga de hambre con la esperanza de que se les acepte su traslado a la Península "como hacen con los subsaharianos e incluso argelinos que hay en el CETI" indicaron sus portavoces.