Por M.J. Moreno
Respaldado por un premio Pulitzer por la investigación del escándalo 'Irán-Contras', el periodista argentino saca a la luz 'Los Estados Desunidos de las Américas', donde su visión afilada de la realidad latinoamericana "levantará ampollas". Cuenta sin reparo como los dirigentes de América Latina "se juntan constantemente, se agarran de la mano, cantan y se dan besos con lengua metafórica para mantener únicamente pactos de saliva". La solución a todo este entuerto, según él, radica en que Latinoamérica avance hacia lo europeo.
- ¿Cómo surge la idea de escribir este libro?
- 'Los Estados Desunidos de las Américas' es una colección de trabajos que tienen en común hablar sobre la desintegración americana.
- ¿Cuáles son los mayores fallos de los dirigentes latinoamericanos?
- Se juntan constantemente, se agarran de la mano, cantan y se dan besos con lengua metafóricos para luego ser todo lo que hablan pactos de saliva. Se hacen acuerdos de integración latinoamericana y es más fácil exportar pollos de Guatemala a China que de Guatemala a El Salvador.
- Perú va a exportar gas natural a México, sin embargo Chile, que está al lado, tendrá que importar gas natural de Indonesia...
- Cualquier persona que escuche eso se echaría a reír. Hay grandes diferencias entre el discurso y la práctica. Estamos haciendo la experiencia europea al revés.
- ¿A qué se refiere?
- A que los europeos empezaron hace 60 años con pactos como el del carbón y el acero y a partir de ahí se fueron agrandando. Nosotros empezamos con grandes pactos macroeconómicos y macropolíticos, pero ahora no podemos exportar pollos al país de al lado (ríe).
- ¿Qué solución hay para equilibrar las cosas?
- Obviamente seguir el ejemplo europeo, empezando por lo práctico, lo concreto. A medida que avance la integración debemos seguir con cosas como la moneda común. Lo que se está haciendo ahora es una risa.
- La semana pasada los países del ALBA acordaron como moneda común el Sucre, ¿cuál es su opinión al respecto?
- Me gustaría saber cuántos apostarán su jubilación en sucres (ríe).
- ¿Está haciendo la Administración Obama lo suficiente por Latinoamérica?
- Hasta ahora sí. Lamentablemente, el Gobierno de Obama en América Latina aún no tiene a su equipo, porque los republicanos se lo están obstruyendo en el Senado.
- ¿Es difícil hoy día tener un soporte para hablar de política latinoamericana?
- Si hubiera trabajado en otro periódico que no fuera el mío probablemente llevaría en paro los diez últimos años. El Periodismo es una licencia para preguntar, esto es lo más maravilloso de todo.
- Usted tiene una reputación como periodista y escritor latinoamericano, ¿tiene más licencias que el resto a la hora de preguntar?
- El éxito es relativo y no hay que tomárselo muy en serio, porque al final en esta profesión uno es tan bueno como el último artículo que escribe.
- Tiene un programa de televisión, ¿ayuda lo audiovisual a que las ideas lleguen a más gente?
- Hago televisión como una necesidad, pero soy periodista de prensa escrita. Me da mucha más satisfacción escribir. La televisión acerca mis escritos a más gente, por eso me gusta salir en pantalla.
- Ha entrevistado a personajes muy importantes de la política nacional e internacional, ¿de los internacionales quién ha sido el más difícil de llevar? ¿Y el más hábil?
- Los peores son los que no te dejan hablar, como Chávez. Entre los más hábiles destacaría a Uribe, al que le preguntes lo que le preguntes te contesta lo que le da la gana.
- También han pasado por su programa Felipe González y José María Aznar, ¿cuál le pareció más interesante?
- Felipe González, porque es en buena medida el responsable de que España haya salido del Medievo.
- ¿Quién te gustaría que leyera este libro?
- Creo que parto de una postura de buena fe, no ideológica. Me gustaría que lo leyeran los que disientan conmigo. Mientras los asiáticos miran hacia el futuro, los latinoamericanos están obsesionados con el pasado y liados con la ideología y creo que hay que cambiar eso y analizar un poco la ceguera periférica que tenemos.
- ¿Levantará ampollas?
- Hombre... a Chávez no le gusta mucho que le llame narcisista leninista (ríe), pero es que no lo puedo resistir. Habrá gente a quien no le guste lo que digo, pero esa es la intención: aportar discusión y hablar de cosas que en América Latina no se hablan.