Por M.J. Moreno
Ángel Garó regresa al teatro vestido de mujer en la obra "Como te mueras te mato", una comedia en la que tras la muerte de un millonario se dan cita a la lectura del testamento un montón de personas que creen tener derecho a recibir algo del difunto.
El cómico español afirma que no ha dejado de trabajar, puesto que desde hace 10 años colabora con la productora de José Luis Moreno, a parte de sus incursiones televisivas.
Se emociona al hablar del que él mismo llama su "padre artístico", Chicho Ibáñez Serrador, puesto que fue el que le dio la gran oportunidad de triunfar en el mundo de la televisión con el conocido programa "Un, dos, tres... responda otra vez".
Garó cuenta además con un nuevo proyecto del que por el momento no puede desvelar nada, salvo el detalle de que será para la televisión nacional. Promete sorprender.
- ¿Cómo ha sido tu regreso al teatro?
- Emocionante, este trabajo es un dulce para cualquier actor. El reto para mí en esta obra es hacer de mujer.
- Hasta ahora te hemos visto siempre vestido de negro, ¿por qué?
- Porque es el color del mimo, es neutro.
- ¿Qué ha significado para ti la experiencia de vestirte de mujer?
La verdad es que dicen que tras la depilación tengo unas piernas estupendas (ríe). Mi constitución ha facilitado el hecho de que mi personaje sea más creíble, creo que la feminidad de una mujer está de pecho para abajo, porque la cara... con maquillaje va lista.
- ¿Has tirado de corsé?
- No, es natural como la vida misma, de cintura soy estrecho... para otras cosas no tanto (ríe).
- ¿Querías volver al teatro o ha sido la propuesta del director la que te ha llevado a realizar este proyecto?
- Desde hace 10 años no he parado de trabajar en televisión, colaborando con la productora de José Luis Moreno, independientemente de mis incursiones televisivas. La televisión es mucho más rentable, eso lo sabe todo el mundo, pero ya no, porque tardan en pagar, no obstante participar en este proyecto es para mí una pera en dulce.
- ¿Qué significa para ti Madrid?
- Madrid fue la ciudad que abrió la puerta de mi vida. Soy muy andaluz, pero Madrid es mi segunda casa... y si yo no quedo bien en mi casa soy capaz de cogerme una depresión (ríe).
- Cuéntanos cómo es la relación con tu hermana Olga.
- Nos llevamos 7 años, pero de los 4 hermanos que tenemos ella es la más artista de todos. Es un gran apoyo para mí.
- Has diseñado tu vestuario para esta obra de teatro, ¿es la primera vez que lo haces o ya te dedicabas anteriormente a diseñar?
- Cuando llegué a Madrid tenía muy poco dinero y empecé a diseñar ropa en Tirso de Molina.
- ¿Y cómo te introdujiste en el mundo de la interpretación?
- Esa ha sido mi profesión desde los 10 años. Terminé la carrera con sobresaliente becado por Cristina Rota, cuando tenía a una pobre chica al lado que se tenía que pagar la carrera... creo que se llamaba Pe... (Ríe). Tengo mucho que agradecerle a Cristina, porque cuando vine a Madrid no contaba con mucho efectivo.
- Cuando miras hacia atrás, el "Un, dos, tres" con Chicho Ibáñez... ¿Qué sientes?
- Me emociona mucho.
- ¿Has hablado con Chicho?
- Lo tengo que llamar, pero lo que pasa es que tiene una personalidad muy acusada y seguramente no quiere que veamos que está malo. Fue mi padre artístico.
- Se podría decir que tienes una imagen de divo...
- Soy muy divo ante la gente sin talento que usurpa el trabajo de mis compañeros, ante los que ocupan horas y horas de televisión porque se han casado con toreros..., pero cuando viene gente profesional con buenas maneras ahí soy la persona que se puede agachar y limpiar los zapatos.
- ¿Estás un poco desencantado?
- No, pero yo creía que el espectáculo necesitaba de glamour, lejos de las cosas cotidianas, porque para eso ya tenemos la vecina de al lado.
- La obra de teatro que presentas tiene que ver con el tema del dinero, ¿qué haría tú por dinero?
- Lo que no haría por dinero sería ir a contar mi vida a un plató de televisión.
- ¿Tienes algún proyecto en mente?
- Tenemos un proyecto, pero no puedo hablar de ello. Solo puedo contar que tiene que ver con la televisión nacional, porque si no no va a haber quién lo pague (ríe).
- ¿Cómo has cambiado?
- A base de dolores, me veo ya maduro a mis 44 años.
- ¿Cuál es la receta del éxito?
- No la tengo (ríe), pero supongo que es perseverar, porque un año antes de estar con Chicho me echaron de donde estaba haciendo lo mismo que luego hice con él.
- ¿Te sientes encasillado?
- No me he sentido nunca así. He hecho reír y llorar vestido de negro, no sé qué más puedo pedir.